Bogotá confirmó sorpresivo cambio con mascotas en nuevos espacios: sacudón inesperado en Colombia

Nación
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Los perros y gatos ahora podrán entrar a lugares donde antes estaban prohibidos, en medio de un cambio silencioso en hábitos y bienestar en el país. 

Para millones de colombianos, las mascotas dejaron de ser solo animales de compañía para convertirse en parte del núcleo familiar. Perros y gatos hoy ocupan espacios que hace una década eran impensables: desde restaurantes y centros comerciales hasta sistemas de transporte público. Esta transformación, impulsada por cambios en los estilos de vida, está alcanzando nuevos niveles.

El cambio no es menor y tiene un sustento claro en cifras. En Colombia, entre el 60 % y el 67 % de los hogares tenía al menos una mascota en 2025, según el Pet Food Institute, una cifra que contrasta con el 48 % registrado en 2020. Es decir, en apenas cinco años se ha dado un salto cercano a 20 puntos porcentuales.

La tendencia se refuerza con otros estudios. Kantar reportó en 2024 que el 70 % de los hogares encuestados tenía al menos una mascota, siendo perros y gatos los principales protagonistas.  

Este crecimiento no solo refleja una mayor adopción de animales, sino una transformación cultural: las mascotas han pasado a ocupar un rol central en la vida emocional y cotidiana de las familias.

Este fenómeno explica por qué cada vez es más común verlas en espacios públicos y privados donde antes no tenían cabida. Restaurantes, centros comerciales e incluso algunos sistemas de transporte han flexibilizado sus reglas para permitir su ingreso, en respuesta a una demanda creciente de los ciudadanos por compartir más momentos con sus animales de compañía.

Mascotas ahora podrán entrar a hospitales en Bogotá

En los últimos días se confirmó que ahora las mascotas también tendrán cabida en un lugar donde antes parecía improbable verlas: los hospitales. 

En Bogotá, la Subred Sur Occidente, que agrupa hospitales públicos en localidades como Bosa, Kennedy, Fontibón y Puente Aranda, puso en marcha una estrategia que permite el ingreso de mascotas bajo condiciones controladas. 

El programa, denominado ‘Huellas de Amor’, busca humanizar la atención en salud mediante el acompañamiento animal, permitiendo que pacientes hospitalizados puedan reencontrarse con sus mascotas en momentos clave de su tratamiento.

Este tipo de iniciativas marca un giro en el modelo de atención médica. Ya no se trata únicamente de tratar enfermedades, sino de incorporar el bienestar emocional como un componente clave en los procesos de recuperación.

Los primeros resultados muestran un impacto concreto. A la fecha, cerca de 183 familias han sido beneficiadas en el Hospital Pediátrico Tintal, junto con 130 colaboradores del sector salud que también han participado en las dinámicas del programa. 

Además, se han registrado al menos tres reencuentros entre pacientes y sus mascotas en servicios de hospitalización e incluso en unidades de cuidados intensivos en hospitales de Kennedy y Bosa, un hecho que hasta hace poco resultaba difícil de imaginar dentro del sistema hospitalario público. 

Los efectos van más allá de lo anecdótico. Según la Subred, estas visitas contribuyen a reducir niveles de ansiedad, estrés y miedo, factores que inciden directamente en la evolución clínica de los pacientes. También fortalecen los vínculos afectivos y mejoran la experiencia tanto de los usuarios como de sus familias.

El impacto emocional queda reflejado en testimonios como el de Esther Rojas Garzón, paciente del Hospital de Bosa, quien tras reencontrarse con su mascota expresó: “Ella es como mi hija. Gracias por traerla y darme este momento de calma y felicidad”.

La incorporación de mascotas en entornos clínicos no es un fenómeno aislado. A nivel internacional, la terapia asistida con animales ha ganado reconocimiento como una herramienta complementaria en tratamientos médicos, especialmente en áreas como salud mental, pediatría y cuidados paliativos.

En Colombia, este tipo de estrategias se enmarca dentro de un enfoque de atención integral promovido por la Secretaría Distrital de Salud, que busca equilibrar el tratamiento médico con el bienestar emocional de los pacientes.

El crecimiento en la tenencia de mascotas y su creciente rol dentro de los hogares ha acelerado la adopción de estas prácticas, obligando a instituciones públicas y privadas a adaptar sus protocolos.

Más allá del impacto clínico, este fenómeno también tiene implicaciones económicas relevantes. El auge de las mascotas ha dinamizado industrias como alimentos, servicios veterinarios, seguros y productos especializados, creando nuevas oportunidades de negocio en Colombia.

Al mismo tiempo, obliga a sectores tradicionales, como el de la salud, a innovar en sus modelos de servicio para responder a nuevas expectativas de los usuarios.

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