Drones y glifosato: la arriesgada apuesta de Colombia con apoyo de EE. UU. para erradicar la coca

Nación
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Colombia apuesta por drones y glifosato en la lucha antidrogas: EE. UU. respalda la polémica estrategia.

El gobierno colombiano, bajo la administración de Gustavo Petro, anunció en diciembre la puesta en marcha de un novedoso programa de erradicación de cultivos ilícitos de coca mediante el uso de drones para asperjar glifosato. Esta estrategia, presentada por el exministro de Justicia encargado Andrés Idárraga, representa un intento de responder a la presión internacional tras un año complicado en materia de lucha antidrogas: Estados Unidos descertificó a Colombia en esta materia y el presidente Petro fue incluido en la llamada Lista Clinton, lo que aumentó la urgencia por mostrar cambios significativos en la política antidrogas.

El apoyo internacional llegó el 13 de febrero, cuando la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL, por sus siglas en inglés) del Departamento de Estado de Estados Unidos manifestó su respaldo al programa de drones. La entidad comunicó vía X (antigua Twitter) que el uso de drones podría ser determinante en la reducción de cultivos de coca, incrementando la seguridad en Colombia y recortando la cantidad de drogas letales que llegan a las calles estadounidenses, salvando así numerosas vidas. Así, la cooperación entre ambos países en temas de seguridad vuelve a cobrar relevancia, consolidando el interés binacional por enfrentar el narcotráfico con nuevas tecnologías.

El aval a esta iniciativa lo otorgó el Programa de Erradicación de Cultivos Ilícitos mediante Aspersión Terrestre (Pecat). Sin embargo, la ejecución depende de la aprobación final de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), que exige notificar previamente a los alcaldes de los municipios en donde se iniciará la aspersión. Según directrices oficiales, la Dirección Antinarcóticos de la Policía debe cumplir estos procesos administrativos antes de cualquier operación concreta, evidenciando la presencia de controles institucionales.

Argelia, un municipio del departamento del Cauca, figura entre los territorios priorizados para comenzar estas operaciones de erradicación con drones. El general Ricardo Sánchez, director de Antinarcóticos, notificó oficialmente a las autoridades locales la posibilidad de iniciar labores en cualquier momento, aunque la decisión y el anuncio oficial de la fecha están en manos del Gobierno Nacional. La confidencialidad respecto a los días de las operaciones busca resguardar la seguridad de los efectivos y el éxito de la misión.

En una comunicación fechada el 6 de enero y dirigida al alcalde de Argelia, el general Sánchez se refirió al plan de manejo ambiental vinculado a la erradicación de cultivos ilícitos. Explicó que este plan comprende siete programas, además de un plan de contingencias, otro de abandono, y uno de restauración, todos orientados a prevenir, controlar y mitigar daños colaterales en las áreas intervenidas. Se trata de una respuesta a la preocupación social y ambiental generada por el uso del glifosato, sustancia controvertida en el debate público y político nacional.

Por otra parte, la experiencia reciente ha reafirmado los riesgos de estas operaciones para la fuerza pública. De acuerdo con Antinarcóticos, las fechas de los operativos se manejan con reserva debido a las agresiones que han vivido los uniformados en zonas de erradicación. Un ejemplo trágico es el ataque del 21 de agosto de 2025 en Amalfi, Antioquia, donde un helicóptero que realizaba labores similares fue derribado, resultando en la muerte de 13 oficiales. Las investigaciones señalan como responsables al frente 36 del Ejército de Liberación Nacional (EMBF), liderado por alias Calarcá, quienes además habrían sembrado minas antipersonales en la zona.

Como consecuencia de estos ataques, la embajada estadounidense en Colombia ofreció una recompensa de hasta USD cinco millones para quien brinde información que permita localizar a los responsables, reafirmando el compromiso del país norteamericano en el apoyo operacional a Colombia y denunciando el peligro persistente para quienes participan en la erradicación.

¿Qué implica el uso de glifosato para la erradicación de cultivos ilícitos y por qué ha sido un tema tan polémico en Colombia? El debate sobre el empleo del glifosato está marcado por preocupaciones medioambientales y de salud pública. Mientras las autoridades argumentan que la aspersión permite eliminar eficazmente los cultivos ilegales, sectores sociales y ambientalistas advierten sobre posibles impactos negativos en el entorno y en las comunidades rurales. El reto consiste en equilibrar la lucha contra el narcotráfico con la protección de la biodiversidad y los derechos de quienes habitan en zonas afectadas.

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* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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