Educación inicial en Colombia: crecen los cupos, pero la calidad y transparencia siguen en duda

Nación
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Las cifras oficiales muestran un boom en educación inicial, pero ¿reflejan la realidad en Colombia?

En las últimas semanas, la discusión sobre la educación inicial en Colombia ha vuelto a la agenda nacional debido a estadísticas presentadas por el Ministerio de Educación, que muestran un aumento significativo en la cobertura de los grados prejardín y jardín entre 2022 y 2025. Según datos de la cartera, el número de sedes oficiales que ofrecen estos grados pasó de 637 en 40 municipios a 5.235 en 680 municipios. Esto implica que, en tres años, 4.598 nuevas sedes empezaron a impartir educación inicial, lo que representa una expansión del 721 %. Además, la matrícula en estos niveles creció exponencialmente, pasando de atender a 43.127 estudiantes en 2022 a 128.027 en 2025, reflejando un aumento del 197 %. También se vincularon 4.257 docentes en este lapso, según la información entregada a El Espectador.

Sin embargo, este crecimiento en la cobertura ha despertado dudas entre la comunidad académica. Investigadores consultados por El Espectador han advertido que, aunque las cifras reportadas son defendidas por el Ministerio de Educación, existe dificultad para acceder a bases de datos públicas que permitan verificar dichos avances. El registro incompleto, especialmente en instituciones privadas, y la falta de publicación de microdatos anonimizados limitan la capacidad de análisis independiente. Liliana Martín García, directora de Primera Infancia, subrayó que muchas de las sedes reportadas ya existían y simplemente sumaron los grados de prejardín y jardín en estos años, lo que puede explicar en parte el aumento registrado.

Ómar Garzón, del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana, y Gloria Bernal, directora del LEE, señalaron que parte del crecimiento podría atribuirse a mejoras en los mecanismos de registro más que a una expansión real. Asimismo, Diego Cortés, del Observatorio de Políticas Educativas (OCPE) de la Universidad Pedagógica Nacional, alertó sobre la proporción desigual entre nuevos estudiantes y docentes, lo que podría impactar la calidad educativa en el aula. Otro desafío identificado es cómo gestionar al personal docente en un contexto de baja natalidad, un aspecto resaltado por Paola Caro, de la Fundación Empresarios por la Educación, y Horacio Álvarez Marinelli, del Banco Mundial.

A pesar de la celebración por la expansión, el panorama se muestra menos alentador si se observa la tasa de cobertura nacional. Según cifras consolidadas a 2024 citadas por el Laboratorio de Economía de la Educación, solo el 38,8 % de los niños entre 3 y 5 años asisten a los niveles de educación inicial. Los investigadores de este laboratorio advierten que la baja cobertura y la ausencia de vinculación oportuna repercuten en el desarrollo integral de la niñez, elevando el riesgo de rezago escolar y trayectorias educativas interrumpidas en el futuro.

Más allá de la cobertura, especialistas y académicos consultados por El Espectador coinciden en que falta información sobre la calidad de la educación inicial. Aunque Colombia fue pionera en la región al aplicar el Instrumento para la Medición de la Calidad de la Educación Infantil en Colombia (IMCEIC), sus resultados son limitados y no cubren toda la población. El IMCEIC evalúa tanto factores estructurales —como el número de adultos en el aula y la disposición de materiales educativos— como los procesos pedagógicos e interacciones en clase. Sin embargo, los hallazgos muestran recursos escasos y pocas oportunidades reales de aprendizaje significativo, con una calidad baja a moderada y sin un currículo obligatorio que oriente con precisión el trabajo docente en prejardín, jardín y transición.

Mientras se esperan nuevos resultados y mayores esfuerzos para medir y elevar la calidad educativa temprana, expertos urgen a que la política educativa no solo amplíe la cobertura, sino que también asegure el desarrollo integral de los niños y niñas, dado el impacto de la educación inicial en toda su formación.

¿Por qué es importante contar con microdatos anonimizados en educación inicial?

La relevancia de los microdatos anonimizados radica en su capacidad para ofrecer información detallada y protegida sobre la población estudiantil y las instituciones educativas, sin vulnerar la privacidad de los niños y docentes involucrados. Según expertos citados por El Espectador, disponer de estos datos permite a los investigadores analizar a fondo el impacto de las políticas educativas, detectar problemas específicos y realizar comparativos independientes con los reportes oficiales del gobierno.

Además, el acceso a microdatos fomenta la transparencia y promueve una toma de decisiones informada por parte de las autoridades educativas. En el caso colombiano, la dificultad para conseguir estos datos limita la evaluación efectiva de la expansión reportada y dificulta el desarrollo de estrategias para fortalecer tanto la cobertura como la calidad de la educación inicial, lo que ha sido señalado como una deuda histórica con la niñez del país.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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