Adultos mayores transforman la experiencia del cine en Bogotá a través de la mediación cultural y la participación activa
Tú navegador no es compatible para reproducir este audio
Bogotá cuenta con un espacio de información muy completo donde la ciudadanía, residentes y extranjeros pueden consultar la información que les interesa sobre Bogotá, su historia, sus localidades, la gestión y principales noticias de la Administración Distrital.
Visitar sitioEn nueve meses, más de 200 adultos mayores han transformado el diálogo en torno al cine local.
La experiencia cinematográfica para las personas mayores de la Casa de la Sabiduría Años Dorados en Bogotá va mucho más allá del tradicional ritual de sentarse en una sala oscura a ver una película. Allí, el cine se convierte en una herramienta de diálogo, aprendizaje y memoria colectiva. De acuerdo con la información publicada en la web oficial de Bogotá, estas personas no solo asisten a las proyecciones: se involucran activamente en el proceso previo al visionado, visualizando las películas con antelación, conversando sobre los personajes y reflexionando sobre los recuerdos y emociones que las historias pueden despertar. Es, en esencia, un proceso transformador que convierte a cada asistente en un verdadero mediador cultural.
Esta iniciativa es resultado de un trabajo conjunto entre la Cinemateca de Bogotá y la Casa de la Sabiduría Años Dorados, que funciona en las localidades de Santa Fe y La Candelaria. Desde hace nueve meses, este proyecto permite que el público mayor participe en cada fase de la creación de estos encuentros cinematográficos. Juan Alberto Salgado, tallerista que acompaña el proceso, destaca el acceso gratuito a las películas y la posibilidad de trasladar a las personas mayores a la Cinemateca de manera directa. Durante este tiempo, títulos como El carro, dirigida por Dago García, se han convertido en puntos de partida para conversaciones profundas, en las que los asistentes no solo analizan lo visto, sino que conectan el cine con sus propias vivencias.
El enfoque de estas jornadas está en fortalecer los lazos entre el cine y la vida cotidiana. Según Julio Lamaña, coordinador de públicos de la Muestra Internacional Documental de Bogotá (MIDBO), se trata de ampliar la participación ciudadana en los espacios culturales y de escuchar otras voces sobre las películas. Lamaña resalta que, en la Escuela de Mediación, las personas mayores no simplemente reciben instrucciones: tienen un papel protagónico al definir las preguntas y la forma en la que se desarrolla la mediación.
Durante el Mes del Envejecimiento y la Vejez ¡Activado!, la película mexicana La última aventura (1946) provocó un debate entre más de 200 asistentes mayores. Los mediadores, en este caso los mismos adultos mayores, asumieron el reto de conducir la charla y de provocar reflexiones sobre el amor, el autocuidado y las decisiones de la vida. Alberto Tarriba, uno de los participantes, reafirmó que ser mediador es una manera de mantenerse activo y renovar su visión sobre el cine. Por su parte, Dalia Marina Prieto destacó la importancia de hacer accesible el cine a quienes no siempre tienen la oportunidad de asistir a una sala tradicional.
La alianza entre la Casa de la Sabiduría Años Dorados y la Cinemateca de Bogotá seguirá promoviendo nuevos encuentros y películas, consolidando un espacio donde las voces y experiencias mayores siguen enriqueciendo el panorama cultural de la ciudad.
¿Cómo contribuye la mediación cultural al bienestar de las personas mayores?
La mediación cultural, entendida aquí como la participación activa de las personas mayores en la selección y discusión de películas, fomenta la integración social, el pensamiento crítico y el sentimiento de pertenencia. Según los protagonistas de la iniciativa, este trabajo no solo los mantiene mentalmente activos, sino que también les permite compartir sus vivencias y perspectivas, enriqueciendo así el diálogo cultural en Bogotá.
¿Por qué es importante vincular a las personas mayores en actividades cinematográficas comunitarias?
La participación de las personas mayores en estas actividades garantiza que sus voces, recuerdos y experiencias sean tomadas en cuenta dentro del tejido social. Además, según testimonios recogidos en el artículo, la mediación les brinda un espacio único de reflexión, aprendizaje y socialización, contribuyendo a su bienestar emocional y promoviendo una ciudad más incluyente.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
Temas Relacionados:
Recomendados en Nación
Te puede interesar
Sigue leyendo