Capturado “El Flaco”: así cayó el presunto cabecilla criminal señalado de reclutar menores en Antioquia
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El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Visitar sitioCapturan al presunto líder del Frente 18 en Antioquia: claves de un caso que sacude a la región.
Juan Esteban Durango Pardo, conocido bajo los alias de “El Flaco” y “Choroto”, fue enviado a prisión preventiva luego de ser señalado por las autoridades como presunto cabecilla del Frente 18, facción disidente de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), con presencia en el departamento de Antioquia. De acuerdo con la información proporcionada por la Fiscalía General de la Nación, Durango Pardo estaría al mando de la coordinación de múltiples actividades ilegales, incluyendo el reclutamiento forzado de menores y el secuestro de civiles en la región.
La detención de “El Flaco” se produjo como resultado de un operativo que involucró la cooperación del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía y unidades especializadas del Ejército Nacional, desplegado en el departamento de Antioquia. Las investigaciones han demostrado que Durango Pardo sería responsable de liderar redes criminales dedicadas al cobro de extorsiones, el secuestro de comerciantes, la comercialización de estupefacientes y la comisión de atentados armados contra integrantes de la fuerza pública. Estos señalamientos han sido sustentados por pruebas recabadas en el marco de las pesquisas adelantadas por las autoridades competentes.
Según la Fiscalía, además de sus labores directas en Antioquia, Durango Pardo presuntamente servía como enlace entre distintas estructuras armadas que operan en los departamentos de Antioquia, Cauca y Valle del Cauca. En este papel, facilitaba el tránsito de armamento, suministros y personal entre diferentes frentes insurgentes, fortaleciendo el accionar delictivo de estas organizaciones en diversas regiones del país. Entre las pruebas presentadas también figura la participación de “El Flaco” en el reclutamiento de dos menores en Medellín durante el año 2023.
Las víctimas, según los hallazgos de la investigación, fueron captadas mediante falsos ofrecimientos de empleo y amenazas de muerte, y posteriormente trasladadas desde Medellín hasta un campamento armado ubicado en Ituango, Antioquia. Esta práctica ilegal de reclutamiento de menores para integrarlos a grupos armados es una de las formas más graves de afectación a los derechos humanos y a la niñez en el contexto del conflicto armado colombiano.
Durante la operación que permitió su captura, ejecutada en Medellín, a Durango Pardo le fueron incautados dos proveedores para pistola, dos cartuchos de calibre nueve milímetros, un teléfono móvil y una suma de veinticinco millones novecientos mil pesos en efectivo. Con este material probatorio, un fiscal de la Dirección Especializada contra las Organizaciones Criminales le imputó los delitos de concierto para delinquir agravado y reclutamiento ilícito. Sin embargo, Durango Pardo no aceptó los cargos presentados en su contra, motivo por el cual un juez determinó enviarlo a la cárcel de manera preventiva mientras avanza el proceso judicial en su contra, de acuerdo con lo reportado por el diario El Espectador.
¿Qué implicaciones tiene el delito de reclutamiento ilícito en el contexto colombiano? El reclutamiento ilícito, uno de los delitos por los que fue imputado Juan Esteban Durango Pardo, representa una grave problemática en Colombia, especialmente en zonas donde operan estructuras criminales y armadas al margen de la ley. De acuerdo con la Fiscalía General, este delito consiste en incorporar a menores de edad a grupos armados ilegales, vulnerando sus derechos fundamentales y sometiéndolos a condiciones de violencia, explotación y amenazas. El marco legal colombiano, en sintonía con tratados internacionales sobre derechos de la infancia, considera esta conducta como una de las formas más graves de victimización durante el conflicto armado y establece sanciones penales estrictas para sus responsables, buscando proteger a la población infantil de las consecuencias derivadas de su vinculación forzosa a la violencia.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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