Cae alias Johana: la mano invisible detrás del control del narcotráfico en el suroccidente colombiano
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Visitar sitioCapturan a alias Johana, señalada de controlar rutas clave del narcotráfico en el suroccidente colombiano.
En una operación articulada efectuada en el barrio Buenavista de Montería, Córdoba, agentes de la Policía Nacional y miembros de la Fiscalía General de la Nación lograron la captura de Luz Daris Ramos Barón, identificada bajo el alias de Johana. Las autoridades presentaron a Ramos Barón como una de las presuntas cabecillas logísticas del Clan del Golfo en el departamento del Valle. Según información obtenida durante las investigaciones, su vínculo con la estructura ilegal se remontaría a una década, desempeñando funciones esenciales para el sostenimiento logístico y la proyección territorial del grupo criminal en la zona suroccidental del país.
El desarrollo de estas pesquisas permitió establecer que habría recibido órdenes directas de alias El Cura, jefe del Clan del Golfo en esa región. Su principal tarea era liderar la consolidación del control territorial de la organización desde el corregimiento de Bajo Calima, extendiéndose hacia áreas urbanas y rurales en diversos municipios, como Riofrío, La Unión, El Dovio, Trujillo, Roldanillo, Bolívar y Versalles. De acuerdo con la Policía Nacional, el propósito central de su actividad consistía en asegurar el dominio del Cañón de Garrapatas, un corredor considerado estratégico para las rutas del narcotráfico hacia el Pacífico colombiano.
Ramos Barón no solo coordinaba la logística con alias Mayupa, identificado como segundo al mando en esas regiones, sino que también era responsable del suministro de insumos, el pago de nóminas a la tropa, la manutención de equipos de comunicación satelital y el apoyo a la movilidad e intendencia. El coronel Elver Alfonso Sanabria, director de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín), indicó que, según la inteligencia oficial, Ramos Barón entregaba información estratégica a alias Mayupa –quien de acuerdo con las pesquisas sería su pareja sentimental–, facilitando la circulación de recursos y órdenes provenientes del Estado Mayor del grupo armado.
Tras su detención, la señalada fue presentada ante un juez de control de garantías, y la Fiscalía General de la Nación le imputó cargos por concierto para delinquir agravado, financiación del terrorismo y de organizaciones delincuenciales, así como administración de recursos conectados con actividades ilícitas. Se decretó medida de aseguramiento privativa de la libertad mientras avanza el proceso judicial.
Un reciente documento divulgado por la Fundación Ideas para la Paz (FIP) sostiene que el Clan del Golfo ha afianzado su presencia en el Valle del Cauca bajo el mando de Elkin Casarrubia Posada, alias Joaquín o El Cura, quien además de liderar el bloque local, forma parte del Estado Mayor Conjunto del Clan del Golfo. Esta organización, según la FIP, implementa un complejo sistema de control social a través de ciudadanos convertidos en informantes o “puntos”, quienes monitorean los movimientos de la Fuerza Pública y regulan el día a día de las comunidades, incluso sin presencia armada visible.
En el Bajo Calima, las confrontaciones entre el Clan del Golfo y el Frente Occidental del Ejército de Liberación Nacional (ELN) han derivado en una espiral de violencia e inestabilidad. El accionar de la estructura denominada Bloque Jairo de Jesús Durango Restrepo, la cual estaría integrada por más de 1.100 personas, busca establecer un corredor que garantice el flujo de mercancías ilegales hacia el Pacífico. Los reportes de la FIP y la inteligencia estatal indican además un movimiento de expansión del grupo hacia centros urbanos y hacia el estratégico puerto de Buenaventura.
Esta ofensiva criminal tiene como propósito fundamental asegurar las rutas que conducen al Océano Pacífico para actividades de narcotráfico, al tiempo que el grupo diversifica sus fuentes de ingresos con actividades ilícitas como la minería, la explotación descontrolada de recursos naturales y la extorsión sistemática.
¿Por qué el control del Cañón de Garrapatas es estratégico para grupos armados?
El control del Cañón de Garrapatas resulta esencial porque funciona como un corredor geográfico que conecta rutas clave del narcotráfico en el suroccidente de Colombia. Según la información recogida por la Fundación Ideas para la Paz y los reportes de las autoridades, tener dominio sobre este territorio permite a los grupos armados asegurar el paso seguro de estupefacientes hacia las costas del Océano Pacífico.
Esto representa no solo una ventaja logística para la exportación de droga, sino que también aporta recursos económicos sustanciales para organizaciones como el Clan del Golfo. Además, el control sobre estos corredores permite a los grupos establecer mecanismos de control social y económico en las comunidades, aumentando su influencia y dificultando la acción de las fuerzas estatales.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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