De la violencia a la productividad campesina: esperanza con Asoagropaz en Puerto Boyacá
Una tierra históricamente azotada por el conflicto armado hoy da ejemplo de paz con las tierras entregadas por la Agencia Nacional de Tierras (ANT)
Calor, humedad, olor a cultivos de maíz, yuca y plátano; sonidos de aves, vacas y caballos; y un paisaje con grandes extensiones de tierra con pastizales rasos es lo que se encuentra a lado y lado de la vía luego de conducir por 5 horas desde Bogotá sobre la popular ‘Ruta del sol’.
Hace 40 años, atravesar Puerto Boyacá, en el Magdalena Medio, era toda una travesía. La principal amenaza para quien transitaba por las carreteras no eran precisamente los hipopótamos, nutrias, caimanes o vacas, sino los grupos armados que luchaban por las tierras altamente productivas y rutas del narcotráfico.
Las autodefensas de Puerto Boyacá, Autodefensas Unidas de Colombia y las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc-EP) libraban allí una lucha tal que la región ganó popularidad como la “capital paramilitar” de Colombia, siendo símbolo de respeto y cuidado entre los colombianos y habitantes del departamento que debían atravesar por allí cuando la vía 5G no existía.
Aún con todo ese panorama de violencia, muchos de sus habitantes se resistieron a abandonar su territorio y permanecieron para conformar una resistencia campesina que aguantó pérdidas, dolor, amenazas y hostigamientos. Este es el caso de Germán Páez, presidente de la Asociación Agropecuaria Futuro y Paz del Magdalena Medio (Asoagropaz), conformada por 19 familias campesinas en Puerto Boyacá.
“Nosotros somos campesinos y vivíamos del día a día trabajando en fincas. Conformamos la asociación hace más de una década y aquí hemos seguido. Yo amo Puerto Boyacá, esta es una tierra en la que se puede trabajar, llevo 56 años aquí”, señaló sentado frente a los cultivos de varios alimentos que tiene Asoagropaz en el municipio.
No es solo una porción de tierra
Yuca, plátano, papaya, maíz, caña, patilla, ahuyama, piña, sandía y arazá son los tipos de cultivos que los integrantes de la asociación campesina con más de 13 años de historia en el Magdalena Medio tiene sembrados en 15 hectáreas de los predios Miraflores y Matecaña de la Hacienda Los Alpes, entregada por la Agencia Nacional de Tierras a familias campesinas por un total de 1.700 hectáreas.
Las familias reconocen que la entrega histórica de tierras que ha gestionado la ANT en un territorio como este, representa un paso histórico para el reconocimiento de los derechos del campesinado en Colombia.
“Yo tengo una lucha de más de 20 años atrás, nosotros bregando a tener una tierra, pero nunca hemos sido escuchados. Nos tenían en el rincón más profundo del baúl, estábamos olvidados. Hicimos gestiones y nunca nos escucharon. Pero ahora nos sentimos escuchados, nos sacaron del limbo”, dice al equipo de Pulzo José Rubio, fiscal de Asoagropaz.
José tiene una lucha campesina de más de 20 años y habla del presidente de la asociación con tanto brío que contagia el respeto que le tienen él y los asociados.
“Ha sido un muy buen presidente. Se preocupa por todas las familias y hace que todo sea equitativo. Lo queremos mucho”, señaló.
Justo a su lado, Germán sonríe y se sonroja, además de contar que la asociación ha tenido éxito en la venta de sus cultivos a solo 8 meses de haber empezado con este proyecto productivo.
“Nuestro producto ha pegado en el comercio. A la comunidad le ha gustado mucho. Cada vez nos exigen más. Tenemos un promedio de 7.000 palos de yuca y un promedio de 3,5 hectáreas en cultivo. Nuestro objetivo es llegar a 20 arrobas de yuca semanales. En 5 días hemos sacado 9 arrobas y eso que apenas estamos iniciando”, agregó Germán.
Entrega de tierras en Boyacá
En el departamento de Boyacá, la Agencia Nacional de Tierras ha entregado 5.300 hectáreas de tierra en Puerto Boyacá. La entidad señala que se han recuperado 49 predios, tierras que hoy pasan a manos campesinas para volverlas productivas.
Adicionalmente, la ANT reporta que se han entregado en el departamento de Boyacá 4.100 títulos a campesinos y campesinas y que en este gobierno se han formalizado 9.522 hectáreas en la región.
Frente a este proyecto, José es enfático en que hay que demostrar la intención de trabajar la tierra luego de recibirla y que, apesar de que no han contado con el apoyo de nadie, se han unido las 19 familias para conseguir recursos con otros campesinos y así lograr a poner a producir el predio, que más que una porción de tierra, es la esperanza de un futuro mejor.
“Tenemos que estar unidos, porque nosotros como campesinos tenemos que demostrar que verdaderamente queremos la tierra. Porque si yo me comprometí a pedir una tierra frente al gobierno es porque voy a representar y la voy a trabajar, motivémonos para que vean que el campesino sí quiere trabajar. Y aquellos que están esperando, tranquilos, que la Biblia dice que el perservera alcanza”, concluyó José.
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