El insólito accidente en La Candelaria: un camión de basura puso en jaque a un tesoro patrimonial de Bogotá

Nación
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Un camión de basura impactó una casona patrimonial en La Candelaria: ¿qué se hace ante el riesgo?

El incidente ocurrido en el barrio La Candelaria, en el centro histórico de Bogotá, sobresale no solo por el inusual protagonista —un camión de basura que ingresó accidentalmente en la sala de una vivienda—, sino también por los retos inmediatos que implicó para la conservación patrimonial de la capital. Esta vivienda colonial, caracterizada por su fachada continua, tejas de barro, carpintería en madera y colores tradicionales, es considerada de alto valor patrimonial y se encuentra en una zona de especial protección. La reacción del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) fue casi inmediata, en respuesta a la magnitud de los daños y el riesgo para la integridad arquitectónica de una joya arquitectónica citadina.

Junto con el Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá y el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER), el IDPC participó tanto en el retiro del pesado vehículo como en la elaboración de un concepto técnico para autorizar intervenciones urgentes. Según declaraciones de Diego Parra, director de la entidad, la prioridad desde el inicio fue velar por la seguridad de los residentes y proteger el inmueble, evitando que se desprendieran más elementos o se agravaran los daños.

El diagnóstico inicial reveló que, aunque no hubo daños estructurales severos, sí se identificaron fracturas en la cubierta, tejas sueltas y otros elementos inestables, lo que incrementaba el riesgo de nuevos desprendimientos. Por ello, el IDPC recomendó varias acciones de contención, como el apuntalamiento provisional de la cubierta, el montaje de cerramientos temporales en la zona impactada, el desmonte controlado de piezas sueltas y la protección especial contra filtraciones de agua debido a la temporada de lluvias.

Según registros del IDPC, el inmueble fue declarado Bien de Interés Cultural y cuenta con nivel de intervención 2, lo que implica que las medidas tomadas deben estabilizar la edificación sin alterar sus elementos originales ni su configuración histórica.

Édgar Andrés Figueroa, subdirector de Protección e Intervención del Patrimonio, detalló que la vivienda está edificada en adobe, con muros que alcanzan hasta un metro de espesor. Esta característica estructural resultó fundamental para que buena parte de la edificación se mantuviera en pie tras el accidente, aunque sí se identificó una pérdida de apoyo en uno de los muros, lo cual obliga a reforzar la cubierta para evitar mayores colapsos. Figueroa enfatizó la importancia de respetar los criterios de mínima intervención y reversibilidad: todas las obras autorizadas por el IDPC deben ser temporales y desmontables sin afectar los materiales originales.

Además, la entidad recomendó a los propietarios llevar a cabo un diagnóstico estructural más profundo y especializado, con el fin de determinar el alcance real de las afectaciones y plantear una solución definitiva. El IDPC también anunció su compromiso de mantener seguimiento técnico y acompañamiento permanente, con el objetivo de velar por la seguridad de la edificación, la protección del entorno y el respeto por el legado patrimonial que representa este inmueble emblemático. Así, se procura salvaguardar una construcción que constituye parte vital de la memoria e identidad histórica de Bogotá.

¿Qué significa que un inmueble sea Bien de Interés Cultural y tenga nivel de intervención 2?

El estatus de “Bien de Interés Cultural” implica que una edificación ha sido identificada oficialmente como poseedora de un valor patrimonial, arquitectónico, histórico o cultural para la ciudad y el país. En el caso de Bogotá, el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) es la entidad encargada de su protección, estableciendo normas y procedimientos especiales para su conservación y restauración.

El nivel de intervención 2, como se describe en el contexto dado por el IDPC, permite que se realicen solo intervenciones mínimas y reversibles, que no alteren las características esenciales del inmueble ni su identidad arquitectónica. Esto garantiza que cualquier mejora o reparación se haga con criterios técnicos, respetando siempre el valor histórico y posibilitando que en el futuro cualquier modificación pueda revertirse, conservando así la autenticidad y la memoria urbana.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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