“- 70 y 80 %”: Petro sufre porque ya no tiene alcance en redes; ¿se le acabó la ‘gasolina’?
El exmandatario dio a conocer que la forma de comunicarse en plataformas digitales cambiará, por lo que hizo un llamado a sus simpaatizantes.
Este jueves 20 de agosto, el expresidente Gustavo Petro anunció un cambio en su estrategia de comunicación en la red social X. En un trino informó que a partir de ahora sus mensajes serán “mucho más espaciados” y se limitarán a “mensajes estratégicos para la nación colombiana”.
(Vea también: De la Espriella echa para atrás 11 decisiones que tomó Petro; tienen que ver con trabajadores)
Además, suspendió el área de respuestas de su cuenta porque, según escribió, “está tomada por bodegas del sionismo”. Pidió a la “red progresista” configurada en su perfil que no se limite a leer, sino que retransmita activamente sus trinos, en el marco de lo que describió como “una batalla cultural por el alma de los colombianos”.
Después de mi siguiente trino cambiará mi forma de comunicarme
Los trinos serán muchos más espaciados y solo se dedicarán a mensajes estratégicos para la nación colombiana.
Suspenderé el área de respuestas porque está tomada por bodegas del sionismo.
Se retrinará fuera de mis…
— Gustavo Petro (@petrogustavo) August 20, 2026
Este detalle no pasó desapercibido, pues horas después el periodista Jorge Espinosa compartió un análisis de datos que pone en contexto esa decisión.
Según el informe replicado por el comunicador, elaborado este viernes 21 de agosto con información pública de la cuenta del expresidente, el ‘engagement’ de los trinos de Petro se mantuvo muy alto mientras ocupaba la Presidencia y en los primeros días de la transición, pero registró una caída abrupta una vez dejó el cargo.
El análisis divide el comportamiento de la cuenta en periodos claros. En junio de 2026, los trinos de la muestra promediaron entre 650.000 y más de un millón de visualizaciones, con entre 1.500 y 3.000 respuestas.
En julio, el rango se ubicó entre 600.000 y 900.000 vistas, con 1.400 a 2.500 ‘replies’. Entre el 1 y el 10 de agosto, todavía en fase de transición, los promedios subieron a 800.000-1’200.000 visualizaciones y 1.800-3.500 respuestas, un nivel descrito como “extremo”.
En cambio, entre el 19 y el 21 de agosto —ya como expresidente— los promedios cayeron a 150.000-200.000 vistas y 700-1.100 respuestas, un nivel calificado como “moderado-bajo”.
La reducción equivale, según el propio informe, a una baja de entre el 70 % y el 80 % en visualizaciones.
Acá, lo compartido en el informe:
No sé si, tal vez, esta decisión del ex presidente @petrogustavo tenga que ver con esto que encontró un analista de datos:
El engagement de Petro en X se desplomó tras dejar la Presidencia. En junio y julio sus trinos promediaban entre 600.000 y un millón de views; entre el 19… https://t.co/zY6G2Aharv pic.twitter.com/pOjC8m5zJ9
— Espinosa (@EspinosaRadio) August 21, 2026
Espinosa planteó abiertamente la posibilidad de que la decisión de Petro de restringir su actividad y cerrar las respuestas estuviera relacionada con este desplome de alcance. El análisis no establece una causalidad definitiva, pero sí documenta una coincidencia temporal clara: el ‘engagement’ se mantuvo elevado mientras Petro ejercía la Presidencia y en los primeros días posteriores, y bajó de forma consistente a partir de mediados de agosto.
La justificación ofrecida por el expresidente —la presencia de “bodegas del sionismo” en las respuestas— abre un espacio de especulación sobre el origen del alto ‘engagement’ que registró su cuenta durante el gobierno y en campañas recientes.
Aunque no existe prueba concluyente en este caso, algunas personas pueden llegar a especular que parte del alcance de figuras políticas en redes sociales podría haber estado impulsado por estructuras de apoyo coordinado, conocidas popularmente como “bodegas” o cuentas automatizadas.
Esa hipótesis, que circula en el debate público colombiano desde hace años, no ha sido demostrada ni desmentida de manera definitiva respecto a la cuenta de Petro en el periodo analizado. Lo que sí queda en evidencia con los datos públicos es la magnitud de la diferencia entre el ‘engagement’ alcanzado mientras ocupaba el cargo y el que registra ahora.
Este episodio pone de relieve un fenómeno más amplio de la política contemporánea: el alcance sintético o artificialmente amplificado que pueden provocar las redes sociales. Las plataformas permiten que mensajes políticos logren cifras de interacción elevadas que no necesariamente reflejan el apoyo orgánico de ciudadanos reales.
Cuando ese alcance se reduce de manera abrupta al abandonar el poder, como parece ocurrir en este caso según los datos presentados, se hace visible la distancia entre la conversación digital y la realidad social.
Los ciudadanos enfrentan el reto de distinguir entre el ruido de las redes y el debate público sustantivo. Un trino con cientos de miles o millones de visualizaciones puede crear la impresión de un consenso o de una polarización extrema que no necesariamente existe fuera de la plataforma.
De igual modo, la decisión de un líder de restringir las respuestas o de pedir retransmisión activa puede interpretarse como una estrategia para gestionar un descenso de alcance, más allá de las explicaciones que se ofrezcan.
En un entorno donde la política se disputa también en el terreno de las métricas digitales, esa variación invita a una lectura cautelosa: ni el pico de ‘engagement’ garantiza representatividad, ni la caída implica necesariamente el fin de la influencia.
Lo que sí exige es que los ciudadanos evalúen con rigor las conversaciones que se desarrollan en redes, para no quedar atrapados en dinámicas que pueden distorsionar la percepción de la realidad política.
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