Violencia intrafamiliar en Bogotá alcanza récord en 2025: mujeres, las más afectadas y pocos denuncian
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Visitar sitioBogotá registra récord de violencia intrafamiliar en 2025: alarmantes cifras y retos invisibles.
La violencia intrafamiliar persiste como uno de los flagelos más difíciles de erradicar en Bogotá, afectando la estructura social y profundizando problemáticas como el feminicidio. Según el último boletín publicado por Bogotá Cómo Vamos, la capital de Colombia experimentó en 2025 un preocupante incremento de casos, alcanzando cifras que no se registraban desde hace ocho años. El informe señala que el año cerró con 48.816 casos documentados de violencia intrafamiliar, cifra que representa un aumento del 10 % respecto a 2024, cuando se reportaron 43.771 hechos similares. Esta tendencia al alza convierte a 2025 en el año con mayor número de reportes dentro del período analizado, poniendo en alerta a las autoridades y la ciudadanía.
El boletín recopila datos oficiales que no solo evidencian la prevalencia del fenómeno, sino que dibujan un panorama en el que los episodios de violencia doméstica lejos de disminuir, continúan incrementándose. Aunque el aumento reciente es relevante, llama la atención que el salto más significativo se produjo entre 2023 y 2024, con un crecimiento del 16 %. En perspectiva, si se compara el año 2025 con 2022 –año con menos reportes– se observa una diferencia notable: cerca de 15.000 casos más en apenas tres años, lo que refuerza el carácter persistente y creciente del problema.
Uno de los hallazgos más claros del documento es la desproporción de género en las víctimas. El 71,6 % de quienes sufrieron violencia en el entorno familiar durante 2025 fueron mujeres, una proporción que se mantiene estable en el tiempo y subraya la profunda raíz estructural y de género que atraviesa esta problemática. Este dato también aporta elementos para comprender la magnitud del riesgo y la vulnerabilidad a la que siguen expuestas muchas mujeres en la ciudad.
El análisis presentado por Bogotá Cómo Vamos plantea la discusión sobre las posibles causas detrás del incremento en los registros. Si bien durante años se especuló que el aumento de casos respondía a una mayor disposición de la ciudadanía para denunciar, los datos de 2025 matizan esta explicación. En efecto, el volumen de denuncias no creció proporcionalmente y más aún, permanece prácticamente estancado. Esto podría indicar que el repunte de casos responde a un agravamiento real de la situación dentro de los hogares, más que a una tendencia creciente a denunciar.
Un aspecto revelador es que, según la encuesta incluida en el boletín, las mujeres reportan los episodios de violencia con menor frecuencia que los hombres: solo el 38,3 % de las mujeres afectadas interpone denuncias, frente al 45,1 % registrado entre los hombres. Este fenómeno apunta a una cifra oculta aún mayor, lo que invita a reflexionar sobre la magnitud desconocida de la violencia intrafamiliar y las urgencias para mejorar la protección, el acompañamiento y el acceso a la justicia para las víctimas.
Los datos y análisis expuestos en el boletín de Bogotá Cómo Vamos, insumos construidos a partir de estadísticas oficiales y encuestas, permiten dimensionar un problema persistente en la capital colombiana. El desafío ahora radica en comprender, atender y transformar un flagelo cuya profundidad supera ampliamente lo que revelan las cifras visibles.
¿Cuáles son las principales causas de la baja denuncia de violencia intrafamiliar en Bogotá?
La pregunta sobre la baja tasa de denuncia de violencia intrafamiliar resulta central para dimensionar la magnitud real del problema en Bogotá. El boletín citado indica que apenas el 38,3 % de las mujeres víctimas formaliza una denuncia, lo que implica que una porción considerable de los casos permanece en la sombra. Explorar este tema es relevante porque, sin denuncias, muchas víctimas quedan desprotegidas y los agresores, en la impunidad, perpetuando el ciclo de la violencia en los hogares.
En el contexto presentado, el bajo nivel de denuncias puede estar vinculado a factores como el miedo a represalias, la dependencia económica, el desconocimiento de las rutas de atención o la desconfianza en las instituciones. Profundizar en las barreras estructurales, sociales y culturales que enfrentan principalmente las mujeres para poner en conocimiento las agresiones que padecen permitirá avanzar hacia soluciones más eficaces y la construcción de entornos familiares seguros y protectores.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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