Personas que ejercen trabajo sexual en Bogotá enfrentan inseguridad alimentaria, barreras de salud y discriminación, según estudio

Bogotá
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Solo el 13 % de quienes ejercen esta labor logró cubrir sus necesidades alimentarias el mes anterior.

El trabajo sexual en Bogotá revela realidades mucho más complejas de lo que suele imaginarse. Detrás de esta actividad, las personas enfrentan retos profundos que afectan su día a día y su bienestar, como dificultades para adquirir alimentos, problemas emocionales, discriminación, agresiones y obstáculos para acceder a servicios de salud. Así lo confirma un estudio presentado por la Secretaría Distrital de Salud y la Fundación Foro Cívico, basado en 1.074 encuestas y espacios de escucha con personas dedicadas a actividades sexuales pagadas en distintas zonas de Bogotá. Los resultados buscan actualizar la política pública dirigida a esta comunidad y ajustar los servicios que ofrece actualmente el Distrito, una necesidad urgente ante el panorama revelado.

Uno de los hallazgos más alarmantes es el relacionado con la seguridad alimentaria. De acuerdo con el estudio citado por la Secretaría de Salud, el 87,7 % de quienes participaron en la encuesta reconoció que en el último mes no tuvo suficiente dinero para comprar comida. El impacto emocional tampoco es menor: el 23,9 % mostró signos de malestar psicológico y el 12,6 % admitió haber tenido ideas suicidas. Los efectos emocionales se agravaron entre quienes sufrieron inseguridad alimentaria, con un 25,4 % mostrando malestar psicológico, en comparación con un 13,4 % entre quienes no atravesaron por esta situación.

La situación de las personas migrantes es aún más crítica. El 16 % de la población consultada no está afiliada al sistema de salud, cifra que sube al 62 % entre quienes nacieron fuera de Colombia. Las barreras para acceder a servicios médicos incluyen estigmatización, horarios restrictivos, distancias, discontinuidad en los tratamientos y miedo a las instituciones. Además, el 28,3 % no asistió a ninguna consulta médica el año anterior. Según Claudia Cuéllar, subdirectora de Gestión y Evaluación en Políticas Públicas, la oferta institucional aún no alcanza a toda la población objetivo y la información del estudio será clave para mejorar las políticas y servicios.

El contexto de discriminación es igualmente preocupante: el 57,4 % se ha sentido discriminado y el 38 % ha sido víctima de violencia; entre las mujeres transgénero, la cifra asciende al 47 %. Además, la fuerza pública figura como el segundo actor más señalado en hechos violentos, con un 30,8 % de los casos reportados, aunque el informe no especifica los tipos de agresión ni el primer actor involucrado. A pesar de todo, la mayoría afirmó tener control sobre su actividad y adoptar medidas de seguridad. Sin embargo, la prevención de infecciones de transmisión sexual presenta retos: el uso inconsistente del condón afecta al 38,2 % en modalidades virtuales y al 39 % cuando su acceso es limitado.

Kamil, una de las participantes y gestora territorial, enfatizó la importancia de una política pública que responda realmente a las necesidades de quienes ejercen trabajo sexual, sumando experiencias propias y ajenas para transformar las respuestas del Distrito. El desafío es convertir las cifras en acciones reales, traduciéndolas en servicios más accesibles, mayor protección y decisiones construidas junto a la propia comunidad.

¿Qué dice el estudio sobre la salud mental de las personas que ejercen trabajo sexual en Bogotá?

El estudio de la Secretaría Distrital de Salud y la Fundación Foro Cívico revela que el 23,9 % de las personas encuestadas mostraba signos de malestar psicológico y el 12,6 % reportó ideación suicida. Estas afecciones se presentan con mayor frecuencia entre quienes experimentan inseguridad alimentaria, alcanzando un 25,4 % de malestar psicológico en ese grupo.

¿Cuáles son las principales barreras que enfrentan los migrantes que ejercen trabajo sexual en la capital?

Según el estudio citado, las personas migrantes que ejercen trabajo sexual enfrentan graves barreras para acceder a salud: el 62 % no está afiliado al sistema de salud, y el 28,3 % no asistió a ninguna consulta médica en el último año. El estigma, los horarios, la distancia, la falta de continuidad en los tratamientos y el temor a las instituciones son las principales dificultades identificadas.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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