San Bernardo: entre el recuerdo artesanal y el estigma de “olla”, la lucha de un barrio por sobrevivir

Bogotá
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San Bernardo: del vibrante pasado artesanal a la dura lucha diaria frente al estigma y la incertidumbre.

Moisés Hurtado, un hombre que arribó hace 35 años al barrio San Bernardo tras dejar el Valle del Cauca, narra con nostalgia la transformación de este sector bogotano. Llegó en busca de oportunidades para él y su familia, encontrando en las calles de San Bernardo un espacio donde echar raíces. Actualmente, este territorio cuenta con poco más de mil habitantes, pero la incertidumbre respecto a su futuro persiste. Mientras sirve un plato típico en su improvisado puesto de comida, Moisés se cuestiona sobre el destino del barrio: ¿volverá a ser algún día ese territorio tradicional y artesano o quedará marcado por la peligrosa reputación que hoy ostenta?

La dinámica cotidiana de San Bernardo queda reflejada en la rutina de Hurtado. “A 2.500 pesitos”, le dice a un joven consumidor, al entregarle un “combinadito” de arroz, morcilla y bofe. El cliente, cuyas manos muestran los estragos de la vida en la calle, paga con unas pocas monedas. El flujo diario de consumidores es constante: Moisés afirma que vende cerca de cien platos cada día. Este intercambio no es una excepción, sino una postal habitual en el llamado “Sanber”, donde transitan no solo clientes habituales, sino también grupos delictivos y residentes que luchan por mantener a flote sus proyectos de vida. Todo ocurre bajo el resguardo de la Policía, en un escenario que, como una caja de Pandora, agrupa los más duros desafíos de la marginalidad social de Bogotá.

Sin embargo, la historia de San Bernardo es mucho más antigua y compleja. El barrio, situado a poca distancia de la Casa de Nariño –sede de la presidencia de Colombia–, tuvo un pasado vibrante y laborioso. Inicialmente, la zona prosperó gracias a talleres, aserraderos y el trabajo manual de artesanos orgullosos de su oficio. Con el transcurrir de los años, la realidad cambió: hoy, las mismas calles están marcadas por la presencia de vallas azules que la Policía ha dispuesto como barrera, intentando contener el avance de las problemáticas sociales, en particular el consumo de drogas y la criminalidad.

San Bernardo abarca el área comprendida entre la carrera 10 y la 12A, y las calles 1 y 6, situada entre dos puntos referenciales como el Instituto Cancerológico y el parque Tercer Milenio. Estas coordenadas delimitan un territorio en el que coexisten la memoria de la tradición artesanal, el comercio popular y las complejas realidades contemporáneas. La creciente estigmatización del sector ha oscurecido el recuerdo de su pasado, obligando a quienes viven allí a resistir y adaptarse en medio de tensiones constantes.

Según el relato recogido, la vida cotidiana en San Bernardo es un testimonio de resistencia frente a la adversidad. Los lazos de vecindad y las tradiciones aún sobreviven, pese a la estigmatización y la vigilancia policial, mientras sus habitantes conservan la esperanza de recuperar al menos parte de la identidad que alguna vez definió a este histórico barrio de la capital colombiana.

¿Qué significa “olla” en el contexto de San Bernardo?

En el relato sobre San Bernardo se menciona que el barrio ha sido catalogado como la “olla más peligrosa de Bogotá”. El término “olla”, en este contexto, hace referencia a un lugar donde se concentra el microtráfico de drogas y las problemáticas asociadas, como el consumo y la delincuencia. Esta definición ha marcado negativamente la imagen de diferentes sectores urbanos, generando procesos de estigmatización y atención policial.

Comprender el significado de “olla” resulta fundamental para analizar las complejidades sociales de San Bernardo. Este apelativo implica una reducción de la identidad barrial a sus dificultades actuales, borrando en parte su pasado productivo y artesanal. Por eso, el debate sobre la transformación de estos territorios involucra no solo temas de seguridad y orden público, sino también la necesidad de rescatar la memoria y dignidad de quienes aún los habitan.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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