"La misma noche los une": papá de Colmenares publicó mensaje y foto del hijo sobre caso Jaime E. Moreno
El recordado padre de Luis Andrés Colmenares rememoró trágicas coincidencias de Halloween y contrastó la justicia lograda con el caso de Moreno.
Una profunda reflexión y un dolor reavivado marcan el pronunciamiento público de Luis Alonso Colmenares, padre del fallecido estudiante universitario Luis Andrés Colmenares, tras conocerse el fallo judicial que condenó a los responsables del homicidio de Jaime Esteban Moreno Jaramillo. Moreno, un joven estudiante de ingeniería de sistemas de la Universidad de los Andes de 20 años de edad, fue brutalmente golpeado hasta la muerte en la madrugada del 31 de octubre de 2025 en la localidad de Chapinero, luego de asistir a una celebración de Halloween.
El desgarrador mensaje compartido por Colmenares pone de manifiesto las dolorosas coincidencias que hermanan ambos casos en la misma fecha fatídica. A través de sus redes sociales, el padre de familia recordó que exactamente quince años separan la muerte de su hijo —hallado sin vida en el caño El Virrey en 2010— con el crimen de Jaime Esteban, ocurrido en condiciones de violencia urbana y excesos durante la misma festividad.
“Dos 31 de octubre: Luis Andrés y Jaime Esteban. Quince años los separan. Una misma noche los une. El 31 de octubre de 2010, mi hijo Luis Andrés salió a celebrar, como tantos muchachos, y no volvió a casa. El 31 de octubre de 2025, quince años después, Jaime Esteban también salió a celebrar, y tampoco volvió”, expresó Colmenares en su misiva pública.
El pronunciamiento adquiere un tono de cuestionamiento directo hacia las garantías de justicia en el país, luego de que un juez de Bogotá sentenciara a 37 años y seis meses de prisión a los dos hombres hallados culpables de propinar la golpiza mortal a Moreno, mientras las autoridades mantienen activa una circular roja de Interpol contra otra de las implicadas prófugas. Para Luis Alonso, la celeridad y contundencia en este expediente contrastan de manera dolorosa con el proceso judicial que su propia familia ha enfrentado durante más de una década sin obtener un cierre definitivo ni condenas firmes por la muerte de su hijo.
“A la familia de Jaime Esteban le llegó la justicia, y doy gracias a Dios por ello. A la mía se le sigue negando… Me alegra que la familia de Jaime Esteban haya encontrado justicia. Y con el mismo dolor de siempre, sigo preguntándome por qué a Luis Andrés se le negó”, lamentó el padre de familia en su mensaje, resaltando la eficiencia de la Fiscalía en el caso del estudiante de Los Andes en comparación con el histórico y polémico expediente de 2010.
Dos 31 de octubre: Luis Andrés y Jaime Esteban.
Quince años los separan. Una misma noche los une.
El 31 de octubre de 2010, mi hijo Luis Andrés salió a celebrar, como tantos muchachos, y no volvió a casa. El 31 de octubre de 2025, quince años después, Jaime Esteban también salió a celebrar, y tampoco volvió. Nunca se conocieron en vida. Hoy los pongo juntos, abrazados, porque la vida los hermanó de la forma más cruel: la misma fecha, la misma fiesta, la misma violencia sin sentido. Y la misma puerta que ya nadie abre de madrugada.
Yo conozco esa noche. Conozco la espera, el teléfono que suena a deshoras, la palabra que nadie quiere escuchar. Conozco el silencio de la habitación vacía y la ropa que uno no se atreve a guardar. Por eso no puedo mirar a Jaime Esteban como a un desconocido. Lo siento también como un hijo. Su familia aprende hoy lo que yo aprendí hace dieciséis años: que este dolor no se va. Uno solo aprende a cargarlo.
A la familia de Jaime Esteban le llegó la justicia, y doy gracias a Dios por ello. A la mía se le sigue negando. Pero hoy no quiero hablar de jueces. Quiero hablarles a los jóvenes.
El 31 de octubre nació como una fiesta para los niños: disfraces, dulces, risas, manos pequeñas tocando puertas. Con los años la convertimos en otra cosa: noche de excesos, de trago sin medida, de peleas, de armas, de desenfreno. Y en medio de esa noche hay muchachos que salen a divertirse y no regresan. Mientras unos celebran, hay padres que reciben la llamada que les parte la vida en dos.
Muchachos: diviértanse, bailen, rían, disfrácense. La alegría es suya y se la merecen. Pero cuídense. Cuiden al amigo. No dejen que el trago decida por ustedes. Aléjense de la pelea, aunque los llamen cobardes, porque valiente es el que vuelve a casa. El disfraz se quita al amanecer. La muerte no se quita nunca.
Padres: antes de que salgan, abracen a sus hijos y díganles que los quieren. Yo daría lo que me queda de vida por un abrazo más.
Y a quien salga esa noche buscando problemas: detrás de cada muchacho hay una madre, un padre y unos hermanos que nunca más volverán a ser los mismos.
Ya no más tristezas. Ya no más llantos por culpa del desenfreno. Que este 31 de octubre ninguna familia tenga que ponerle una cinta negra a la foto de su hijo.
Luis Andrés, Jaime Esteban: que este abrazo los acompañe donde estén. Aquí abajo seguiremos diciendo sus nombres, para que su partida no sea en vano.
Con el dolor de siempre y la esperanza intacta,
Luis Alonso Colmenares Rodríguez
Padre de Luis Andrés— ✏️LUIS COLMENARES R. (@lcolmenaresr) October 29, 2026
Más allá de la comparación judicial, Colmenares aprovechó la coyuntura para enviar un fuerte llamado de atención a los jóvenes y a los padres de familia ante la transformación de las celebraciones de Halloween en escenarios de riesgo, consumo desmedido de alcohol y violencia incontrolada. El mensaje hace hincapié en la necesidad de priorizar el cuidado mutuo, evitar las riñas callejeras y reflexionar sobre el impacto irreversible que deja la pérdida de un hijo en los hogares colombianos.
Te puede interesar
Sigue leyendo