Bogotá avanza en el desmonte de puentes peatonales para priorizar cruces a nivel y accesibilidad urbana

Bogotá
Tiempo de lectura: 4 min

Tú navegador no es compatible para reproducir este audio

por: 

El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.

Visitar sitio

El reemplazo de puentes por pasos a nivel responde a criterios de inclusión, eficiencia y seguridad ciudadana.

En Bogotá, el debate sobre la presencia de puentes peatonales frente a cruces semaforizados evidencia una transformación en el modelo de ciudad que muchos habitantes llevan en la mente. Las voces que sugieren instalar puentes en vez de semáforos, o que cuestionan la necesidad de un semáforo cercano a un puente, reflejan la persistencia de una lógica urbana centrada en los automóviles más que en las necesidades de las personas. Esta tensión revela cómo las infraestructuras viales heredadas han venido priorizando la movilidad de los carros, relegando a los peatones a un papel secundario y menos favorecido.

En este contexto, la administración de la capital ha emprendido una lucha para modificar el paradigma de movilidad y espacio público, enfocándose en que los habitantes sean el punto central al diseñar la ciudad. Según lo indica el Decreto 491 de 2023, Bogotá cuenta con herramientas legales para reemplazar los puentes peatonales por pasos a nivel cuando sea posible. Este decreto promueve un proceso gradual de desmonte, priorizando zonas donde un cruce semaforizado puede suplir adecuadamente la función del puente. De igual manera, en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) se establece la prelación del peatón sobre otros actores viales.

Entre los argumentos a favor de desmontar los puentes, el primero es la distancia que implica para quienes caminan. El POT exige conexión eficiente entre origen y destino, pero un puente suele alargar el trayecto y multiplicar el esfuerzo, situación reconocida por la Secretaría de Movilidad, ya que una infraestructura de este tipo puede triplicar el recorrido necesario en comparación con un cruce a nivel.

El segundo argumento es la seguridad vial. Aunque los puentes prometen proteger a las personas, la realidad muestra que muchos prefieren cruzar por abajo, justamente donde los vehículos alcanzan mayor velocidad. Así, el puente traslada el riesgo en lugar de eliminarlo, como lo señala la adopción de la estrategia Visión Cero en la ciudad.

La accesibilidad es un tercer punto crucial. Niños, adultos mayores y personas en condición de discapacidad enfrentan enormes desafíos para atravesar puentes con escaleras o rampas poco funcionales. Más de la mitad de estos puentes no cumplen con los mínimos de diseño inclusivo, según la información publicada.

La seguridad personal constituye otro argumento relevante, ya que los puentes suelen percibirse como lugares inseguros, especialmente para las mujeres, las principales usuarias del espacio peatonal en Bogotá. La Encuesta de Percepción y Victimización de 2021, realizada por la Cámara de Comercio, arrojó que los puentes peatonales figuran como los sitios de mayor percepción de inseguridad en el espacio público.

Un último argumento es el costo económico. Mientras la construcción y el mantenimiento de un puente resultan considerablemente costosos y muchas veces se desatienden, la implementación de cruces seguros a nivel demanda menos recursos, lo que se refleja en el estado deteriorado de muchos puentes actuales.

La discusión, entonces, no solo gira en torno al tráfico, sino también a decidir quién asume el costo de la movilidad: si el peatón, más vulnerable y sostenible, o el vehículo. En definitiva, repensar la ciudad exige devolverle la calle al peatón y abandonar modelos desfasados.

¿Por qué se busca desmontar los puentes peatonales en Bogotá?

En Bogotá, el desmonte de puentes peatonales se fundamenta en criterios como reducir la distancia y el tiempo de desplazamiento para los peatones, mejorar la seguridad vial y personal, favorecer la accesibilidad para todos los grupos poblacionales y optimizar recursos públicos. Las autoridades locales consideran que, en muchos casos, los puentes constituyen barreras en lugar de soluciones, además de percibirse como inseguros y costosos de mantener.

¿Qué alternativas propone el Decreto 491 de 2023 respecto a la movilidad peatonal en la ciudad?

El Decreto 491 de 2023 establece la transición de puentes peatonales a cruces a nivel semaforizados en Bogotá, facilitando un plan progresivo de desmonte de estas infraestructuras y priorizando el bienestar y seguridad de los peatones sobre el flujo vehicular, tal como se establece en el Plan de Ordenamiento Territorial.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

Temas Relacionados:

Te puede interesar

Sigue leyendo