Por menos de $ 200.000: delincuentes compran bases de datos en el norte de Bogotá
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Cámaras ocultas revelaron el mercado negro de información sensible en Bogotá. Con estos datos, delincuentes perfilan víctimas para extorsiones.
La seguridad de los ciudadanos en Bogotá está en jaque por cuenta de un mercado clandestino que opera a plena luz del día. En un debate de control político en el Concejo de Bogotá, el concejal Julián Espinosa presentó videos grabados con cámaras ocultas que muestran cómo, a las afueras de Unilago, se comercializan bases de datos con información sensible de miles de personas.
En las grabaciones se evidencia a hombres negociando listados que incluyen nombres completos, números de cédula, teléfonos y registros empresariales. Según la denuncia, esta información es el insumo principal para que las organizaciones criminales realicen extorsiones, suplantaciones de identidad y fraudes.
Lo más alarmante del mercado ilegal en este sector del norte de la ciudad son los bajos costos. Los delincuentes ofrecen diferentes paquetes dependiendo del perfil de la víctima:
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Pensionados: Un listado de 18.800 adultos mayores se ofrece por solo 200.000 pesos. Los vendedores aseguran que este grupo es “más fácil de contactar comercialmente”, lo que los hace blanco fácil de estafas.
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Empresarios: Bases de datos con 24.850 registros empresariales detallados se venden por 100.000 pesos.
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Listas generales: Datos de contacto básicos oscilan entre los 100.000 y 200.000 pesos.
Para el concejal Espinosa, hay un vínculo irrefutable entre este comercio y el aumento de los delitos en la capital. En lo que va del 2026, Bogotá ya registra 441 denuncias por extorsión, muchas de las cuales se realizan mediante llamadas donde el delincuente ya conoce de antemano el perfil financiero de su víctima gracias a estos listados.
“Si la mayoría de las extorsiones se realizan a través de llamadas, es necesario establecer de dónde provienen los datos personales que usan las estructuras criminales”, señaló Espinosa. El llamado a las autoridades es a fortalecer la vigilancia en zonas tecnológicas y endurecer los controles sobre el manejo de información sensible, que hoy parece estar al alcance de cualquier postor en la calle.
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