¿Sabías que casi la mitad de los escombros de megaobras en Bogotá ya se reciclan? Así impactan las nuevas reglas
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Visitar sitio¿Sabías que casi la mitad de los residuos de construcción en Bogotá ya se reutilizan en grandes obras?
Bogotá se encuentra en un proceso clave para mejorar la gestión ambiental en sus obras de infraestructura, especialmente en lo referente a los residuos de construcción y demolición (RCD). El manejo adecuado de estos residuos es fundamental, pues arrojarlos o abandonarlos en la vía pública constituye una de las infracciones más importantes, conocidas como los ‘10 No Negociables’, según lineamientos de la ciudad. Con el objetivo de contar con espacios urbanos más limpios y responsables, entidades como el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) han adoptado normativas específicas y procedimientos detallados para la disposición final y aprovechamiento de estos materiales.
La Secretaría Distrital de Ambiente (SDA) y el IDU aplican la normatividad vigente, liderada por el Decreto Distrital 507 de 2023. Sin embargo, para los proyectos en ejecución desde antes de esta disposición, aún rigen las Resoluciones 1115 de 2012 y 1257 de 2021, ambas expedidas por el Ministerio de Ambiente, según detalló el IDU. Dicha regulación orienta a que cada obra cuente con un plan de gestión de RCD específico, en el que se identifican y cuantifican los residuos que la actividad constructiva puede producir.
El proceso contempla varias fases: primero, se identifica la naturaleza y cantidad de material residual esperado; posteriormente, al generarse los residuos —ya sea tierra, concreto, metal o ladrillo— se registran en un sistema habilitado con la SDA. Estos deben ser almacenados de forma adecuada, con control de polvo y registros actualizados. Para su traslado, las empresas emplean vehículos cubiertos y autorizados. Una parte central del proceso reside en el aprovechamiento: muchos de estos materiales pueden reutilizarse tanto en la misma obra como en nuevas intervenciones urbanas, cumpliendo las metas establecidas por la reglamentación reciente.
Dentro de los RCD que suelen ser reutilizados, el IDU señala productos de excavación como coberturas vegetales, tierras, limos, materiales pétreos, así como hormigón, arenas, gravillas, ladrillos, metales y diversos plásticos. Esto permite que una porción significativa de residuos retorne al ciclo productivo, caso ejemplificado en la megaobra La Nueva 13. Allí, de 15 012,06 toneladas de RCD recogidas durante la construcción del grupo 1, el 44,7% fue reutilizado directamente en la conformación de bases y rellenos.
La estrategia no solo contribuye ambientalmente sino que sensibiliza a la ciudadanía. Tres principios básicos refuerzan este mensaje: mantener cero basura en los espacios públicos, evitar el depósito de residuos bajo los puentes y no usar herramientas auxiliares como la polisombra y maletines como contenedores de desechos. Reportar puntos críticos o infracciones por medio de líneas como la 195 y 110 permite extender la corresponsabilidad a todos los habitantes, lo que promueve entornos urbanos más limpios y seguros. El compromiso activo de la comunidad, junto con la vigilancia y canalización de denuncias a la Policía de Bogotá, es vital para sustentar la política de cero tolerancia frente a la mala disposición de basuras y escombros, además de evitar sanciones económicas sustanciales, según el Portal Bogotá.
¿Cuáles son las diferencias entre los residuos pétreos y no pétreos en las obras de construcción?
Esta pregunta resulta relevante para quienes buscan comprender mejor la clasificación y tratamiento de los residuos durante las obras. Según el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), los residuos pétreos corresponden a materiales de origen mineral—como hormigón, gravillas y arenas—que pueden ser reciclados para labores de relleno y estructura, mientras que los no pétreos incluyen elementos como vidrio, metales y plásticos, susceptibles de otros procesos de reúso o reciclaje. Conocer esta diferenciación permite optimizar la gestión, aprovechamiento y disposición final conforme a las normativas y objetivos ambientales en Bogotá.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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