Trabajador de la Defensoría del Pueblo murió en medio de violenta riña en Bogotá
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Se trata de Miguel Ángel Ramírez, un joven de 22 años. La víctima, según se supo, había salido con unos amigos y terminó involucrado en una pelea.
Una profunda consternación rodea la muerte de Miguel Ángel Ramírez, un joven de 22 años que trabajaba en la Defensoría del Pueblo y que perdió la vida tras verse involucrado en una violenta riña ocurrida en la localidad de Kennedy, en el suroccidente de Bogotá.
Familiares, amigos y compañeros de trabajo lamentan lo ocurrido y recuerdan a Miguel Ángel como un joven tranquilo y de “sanas costumbres”, cuya vida terminó de manera trágica durante el pasado fin de semana festivo.
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De acuerdo con la información conocida hasta ahora por ‘Gatonoticias’, el joven habría salido a compartir con varios amigos durante el puente festivo. Sin embargo, lo que comenzó como un encuentro social terminó convirtiéndose en una tragedia.
Según versiones preliminares, en horas de la mañana del sábado Miguel Ángel y sus acompañantes caminaban por inmediaciones de la Avenida Primero de Mayo, cerca del barrio Carvajal, cuando se habría presentado un episodio de intolerancia con otro grupo de personas.
Testigos aseguran que inicialmente hubo agresiones verbales entre los involucrados y, posteriormente, la situación escaló hasta convertirse en una riña.
En medio del enfrentamiento, Miguel Ángel cayó al suelo y habría recibido una fuerte patada en la cabeza. La gravedad de la lesión le causó la muerte minutos después, según las versiones conocidas del caso.
Las autoridades adelantan las investigaciones para esclarecer plenamente lo sucedido, identificar a los responsables y determinar las circunstancias exactas en las que ocurrió el ataque.
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La muerte del joven ha generado conmoción entre quienes lo conocían, especialmente entre sus allegados y compañeros de la Defensoría del Pueblo, quienes han expresado mensajes de dolor y rechazo frente a los hechos violentos que acabaron con su vida.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la preocupación por los episodios de intolerancia y violencia que continúan registrándose en distintos sectores de Bogotá.
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