"Un restaurante canibal": escalofriantes detalles de chef que cocinó carne humana en el Bronx con 'Los Sayayines'.

"Un restaurante canibal": escalofriantes detalles de chef que cocinó carne humana en Bogotá

Bogotá
Tiempo de lectura: 3 min

Tú navegador no es compatible para reproducir este audio

Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-02-16 08:12:44

Óscar Rosas, un exchef de talla mundial, relató cómo fue encerrado por 'Los Sayayines' y obligado a preparar cuerpos humanos en las entrañas de Bogotá.

Lo que por años fue una leyenda urbana en el corazón de Bogotá, una historia macabra que se susurraba en el Bronx, hoy tiene un nombre y un rostro. Óscar Rosas, un chef con una carrera internacional, ha destapado los detalles más perturbadores de su calvario: fue obligado a cocinar carne humana en un “restaurante caníbal” subterráneo. 

Su impactante testimonio, revelado en el programa ‘Los Informantes’, confirma el infierno que se vivía en la “L” antes de la intervención de las autoridades en 2016.

De las cocinas de Nueva York a un túnel de terror

Óscar Rosas tenía un futuro brillante. Cocinó en hoteles de lujo en Estados Unidos, Brasil, Italia y Holanda. Sus padres lo enviaron a estudiar a Nueva York para alejarlo de las drogas, pero la adicción lo persiguió. Un día, en un intento desesperado por cambiar, regresó a Colombia con la idea de montar una finca.

Ese propósito duró una semana. Rosas cayó en sustancias más fuertes y terminó en el barrio Santa Fe, arrastrado por la oscuridad del Bronx. Allí, su talento para la cocina fue detectado por ‘Los Sayayines’, el temido grupo criminal que controlaba el territorio.

Su habilidad culinaria lo llevó al peor infierno. Fue encerrado durante tres años en un búnker subterráneo, una especie de cañería antigua infestada de ratas, sin ver la luz del día. Allí, su misión era preparar la comida para los criminales.

El momento que lo marcó para siempre fue cuando destapó una bolsa de cuero:

“Cojo el ajo, cojo la cebolla, pero miro bien la carne y era un cuerpo humano completico, sin pies, sin cabeza, sin manos, sin huesos“, relató Rosas con una voz que aún denota el trauma.

Ante su negativa a cocinar, el “sayayín” que lo custodiaba lo golpeó con la culata del arma y le dio una orden escalofriante: “No solo lo va a cocinar, lo va a probar y se lo va a comer, o si no nos lo comemos a usted”.

Rosas no solo era un cocinero forzado, sino un testigo involuntario de los rituales más oscuros. Reveló que los “sayayines” practicaban sacrificios humanos y canibalismo para obtener poder y beneficios.

“Tres años cocinando gente, eso es tan cierto que antes de hablarlo me tocó hablarlo con sayayines. Era un ritual satánico con sacrificio humano… Lo más increíble es que dentro de ellos se pelean a punta de rituales satánicos. Al que más se comían era al duro del Bronx“, destapó.

Dentro de ese búnker, sin luz y con “muchos extranjeros” como comensales forzados, Rosas describió un verdadero “restaurante caníbal”.

Su única salida fue un intento desesperado de suicidio: se cortó el cuello con una botella. Esto forzó a su custodio a sacarlo del túnel y dejarlo tirado en el Parque de los Mártires. Rosas sobrevivió y, al contar su historia, pocos le creyeron inicialmente. Sin embargo, con el tiempo, las investigaciones forenses y los testimonios de otros sobrevivientes de la intervención de 2016 confirmaron la existencia de los túneles del horror y las casas de tortura en el extinto Bronx.

Temas Relacionados:

Te puede interesar

Sigue leyendo