Así celebró Bogotá el Día de la Tierra: restauración, historia y miles de árboles en 13 localidades
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Visitar sitioBogotá celebró el Día de la Tierra con la siembra de 413 árboles y grandes jornadas de restauración.
La conmemoración del Día de la Tierra se vivió intensamente en Bogotá, gracias a las diversas iniciativas lideradas por el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) José Celestino Mutis. Durante una semana, la ciudad fue testigo de plantaciones, recuperación de áreas verdes y eventos comunitarios que buscaron fortalecer el compromiso ambiental en 13 localidades, como Bosa, Ciudad Bolívar, Engativá, Fontibón, Kennedy, La Candelaria, Rafael Uribe Uribe, Santa Fe, Suba, Teusaquillo, Tunjuelito, Usaquén y Usme. Según información del propio JBB, a través de la Subdirección Técnica Operativa, se logró plantar y replantar 413 árboles y arbustos, además de recuperar jardineras emblemáticas, en alianza con la comunidad.
Uno de los encuentros más significativos tuvo lugar en el Parque Arqueológico y del Patrimonio Cultural de Usme, conocido como la hacienda El Carmen. Allí, más de 30 personas conocieron la historia de la única zona arqueológica protegida de Bogotá, donde ahora se adelantan procesos de restauración ecológica en las rondas de las quebradas La Taza, Aguadulce, La Fucha y La Requilina, como indicaron la directora del JBB, María Claudia García, y el director del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), Diego Javier Parra. En aproximadamente cuatro hectáreas del predio, se han establecido 10.580 árboles de 45 especies nativas del bosque alto andino, incluyendo roble, gaque y arboloco.
La labor también abordó hallazgos arqueológicos fundamentales. Según el IDPC, mientras avanzaba la construcción de un proyecto urbanístico en 2006, la comunidad identificó restos óseos y fragmentos cerámicos, lo que motivó la intervención del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) y la formulación de un plan de manejo arqueológico. Paralelamente, el JBB contempla restaurar cinco hectáreas adicionales, implementando núcleos de restauración que simulan las etapas sucesionales naturales del bosque.
En la zona rural de Santa Fe, en la cuenca del río Teusacá, el JBB mantiene un proyecto de restauración que abarca más de 8 hectáreas y que busca controlar especies invasoras, como el retamo espinoso, conocida por su alta amenaza a los ecosistemas nativos. El trabajo de restauración demuestra el esfuerzo constante para preservar la biodiversidad y promover el equilibrio ecológico en la capital colombiana.
El Día de la Tierra también se celebró en áreas urbanas. En parques como El Tunal y Timiza, se organizaron jornadas de replantación que involucraron tanto a entidades oficiales como a la comunidad local. Destacó la participación de organizaciones como la Defensa Civil Colombiana y varias escuelas deportivas, mostrando un ejemplo de colaboración institucional y ciudadana. El objetivo es transformar estos parques en bosques urbanos, trabajando de la mano con la ciudadanía para cocrear nuevas coberturas vegetales, como explicó la directora del JBB. Dentro de estas jornadas, se replantaron desde arbustos y árboles patrimoniales hasta especies ornamentales en jardineras representativas.
La recuperación de jardines en lugares como el monumento “La Ventana a Bogotá” y el Centro Empresarial Central Point reflejó la integración entre arte, patrimonio cultural y naturaleza. Además, la alianza entre el JBB y la Academia Colombiana de la Lengua permitió la plantación de especies nativas y exóticas, fusionando el lenguaje y el arte con la biodiversidad urbana. Las actividades no solo devolvieron la vegetación a espacios emblemáticos, sino que también fortalecieron el sentido de pertenencia de los habitantes sobre su entorno.
El trabajo social y de educación ambiental fue otro eje fundamental de la celebración, coordinado por la licenciada Yenny Rosas, quien lideró a un grupo de profesionales para promover el cuidado de las coberturas vegetales y sensibilizar acerca de la importancia del patrimonio natural y cultural. A través de eventos en barrios como Nuevo Chile y en actividades de avistamiento de aves, la comunidad fue invitada a reconocer la riqueza y fragilidad de la biodiversidad bogotana. Distintas entidades, junto al JBB, participaron activamente en estos encuentros, como la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia, el IDPC, TransMilenio y la propia ciudadanía, en especial las “Madrinas de las Banderas”. Las actividades abordaron tanto el valor de los monumentos urbanos como los desafíos de su conservación.
La semana de la Tierra en Bogotá dejó claro que la renaturalización y el cuidado de la biodiversidad requieren no solo acciones técnicas de plantación y recuperación de áreas verdes, sino también la construcción de una conciencia colectiva y la integración de los saberes culturales y sociales en la gestión del territorio.
¿Por qué es importante controlar las especies invasoras como el retamo espinoso en Bogotá?
Esta pregunta adquiere relevancia ante los desafíos ecológicos que enfrenta la ciudad, especialmente en proyectos de restauración como el de la cuenca del río Teusacá. Según lo señalado por el JBB, el retamo espinoso es una planta foránea introducida en Colombia en la década de 1950, considerada una de las cien especies invasoras más peligrosas a nivel mundial. Su presencia afecta gravemente los ecosistemas nativos debido a su alta capacidad de propagación y su tendencia a desplazar otras especies, además de elevar el riesgo de incendios por su inflamabilidad.
La labor de los operarios ambientales consiste en controlar su expansión para preservar la diversidad y el equilibrio de los bosques andinos, hogares de especies nativas vitales para el equilibrio ecológico de la capital. Comprender la importancia de estas intervenciones ayuda a dimensionar el trabajo de restauración integral que se adelanta en Bogotá y la necesidad de fortalecer los procesos de corresponsabilidad ambiental entre la ciudadanía y las entidades públicas.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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