Comunidades Energéticas en Bogotá: energía solar y ahorro para 2.000 familias vulnerables en 2024

Bogotá
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Descubre cómo más de 2.000 familias en Bogotá podrán ahorrar hasta 60% en su factura de energía.

La Secretaría de Hábitat de Bogotá ha reactivado la convocatoria para el proyecto Comunidades Energéticas, una estrategia que apunta a transformar la manera en la que miles de familias acceden a la energía, promoviendo alternativas limpias y alivios en el gasto familiar. Este programa, según lo informado por El Espectador, está formulado para beneficiar a dos mil hogares ubicados en las localidades de Usme, Tunjuelito, San Cristóbal, Sumapaz y Rafael Uribe Uribe, todas ellas zonas de la ciudad donde los índices de vulnerabilidad social son altos y los habitantes suelen cargar con el peso de los costos básicos más elevados en relación con sus ingresos.

La visión detrás de Comunidades Energéticas es doble. Por un lado, persigue fortalecer la transición energética bogotana—es decir, el paso hacia fuentes limpias y renovables—, mediante la implementación de sistemas de paneles solares en los Centros Felicidad (CEFE) de El Tunal y San Cristóbal. Estos centros están proyectados para generar mensualmente alrededor de 100.000 kilovatios hora (kWh), aportando una potencia cercana al megavatio (MW), lo cual representa un avance importante en materia de sostenibilidad y autogestión energética dentro de la ciudad. Por otra parte, la iniciativa busca aliviar, de una manera inmediata y directa, el bolsillo de las familias de estratos 1 y 2, a quienes se calcula se les cubrirá cerca del 60% de su consumo eléctrico durante cinco años, según declaraciones de la Secretaría de Hábitat.

El esquema de distribución es claro: el 90% de la energía producida irá destinada a los hogares inscritos, mientras el 10% restante abastecerá las necesidades de los propios CEFE. Vanessa Velasco, secretaria de Hábitat, enfatizó que el propósito principal es que los beneficios de la transición energética lleguen a quienes más los requieren, mezclando el ahorro económico con una contribución directa al cuidado ambiental.

En el CEFE El Tunal, informó el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), ya han sido instalados más de 1.500 paneles solares. Ello evidencia la magnitud de la infraestructura en desarrollo y representa un paso fundamental hacia la meta de independencia energética y reducción de emisiones contaminantes en Bogotá.

El proceso de inscripción fue diseñado para ser accesible y transparente. Los interesados deben residir en las localidades previamente mencionadas, pertenecer a estratos 1 o 2, estar clasificados en alguna de las categorías del Sisbén A, B o C, contar con una cuenta de energía activa con Enel y ser mayores de edad. Cabe destacar que no es necesario acreditar propiedad sobre el inmueble para participar. La inscripción se realiza únicamente a través de la plataforma digital habilitada por el Distrito, sin intermediarios ni costos adicionales, y la asignación de cupos se define en estricto orden de registro.

La administración local reiteró, como lo enfatizó El Espectador, la importancia de evitar fraudes o malentendidos: solo existe un canal oficial de inscripción y cualquier solicitud de pagos debe ser denunciada. La iniciativa refuerza la apuesta de la ciudad por respuestas sostenibles con foco social, integrando tecnología, equidad y transparencia en una sola propuesta.

¿Qué beneficios adicionales trae formar parte de una comunidad energética en Bogotá?

El ingreso al programa Comunidades Energéticas no solo impacta el aspecto económico inmediato de las familias, sino que vincula a los hogares a una red local de producción y consumo responsable de energía. El modelo colectivo reduce la dependencia de fuentes convencionales y refuerza la capacidad de organización comunitaria.

Ser parte de esta iniciativa facilita, además del ahorro en la factura, el acceso a experiencias de autogestión y educación ambiental, promoviendo una conciencia colectiva frente a la sostenibilidad y la transición energética. Esto puede traducirse en una ciudad más resiliente y menos vulnerable a los cambios en los precios de la energía tradicional, fortaleciendo el tejido social en barrios donde la solidaridad y la cooperación son fundamentales.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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