El colegio Miravalle en Usme lidera una estrategia participativa contra el cambio climático en Bogotá junto al Jardín Botánico
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Visitar sitioLa alianza entre el Jardín Botánico y el colegio permitió mapear y revitalizar 12 áreas verdes en Usme.
Durante el primer semestre de 2026, el colegio Miravalle, ubicado en la localidad de Usme, se posicionó como protagonista de una estrategia participativa para enfrentar el cambio climático en Bogotá. De acuerdo con información del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis (JBB), la comunidad educativa del colegio Miravalle —conformada por estudiantes, docentes y familias— fue el centro de un proceso enmarcado en el programa 'Tejiendo el Territorio', una iniciativa del JBB orientada a promover el reconocimiento y el cuidado de jardines biodiversos y la creación de aulas vivas dentro de las instituciones educativas.
La intervención ambiental dirigida por el JBB transformó los patios y senderos del colegio Miravalle en un escenario vivo, integrando a toda la comunidad escolar y local en acciones dirigidas a favorecer no solo el entorno inmediato, sino también al Distrito Capital en su conjunto. Uno de los elementos innovadores del proceso fue el uso de la cartografía social, una metodología que consiste en la elaboración de mapas y recorridos donde los participantes identifican y ubican espacios relevantes, como salones, senderos y zonas verdes, reconociendo especialmente los puntos con mayor vitalidad natural. A partir de estos diálogos y recorridos, afloró la necesidad de recuperar áreas que estaban en desuso, así como fortalecer los cultivos existentes.
Con base en el diagnóstico participativo que resultó de la cartografía social, se trazó una ruta de trabajo que priorizó la adecuación física del suelo. Durante las jornadas comunitarias, se realizaron tareas como el deshierbe, la remoción de sustrato y la adición de insumos orgánicos, lo que permitió preparar el terreno para nuevas etapas de siembra.
Dentro de las técnicas implementadas por los guardianes ambientales del colegio Miravalle —denominación utilizada para referirse a los líderes escolares de este proceso—, destacan la preparación de bandejas de germinación y el monitoreo de las condiciones de crecimiento de las plántulas. Además, se aprovechó el uso de residuos orgánicos generados en la convivencia diaria para nutrir la tierra y se organizaron talleres enfocados en el uso eficiente del agua frente a los retos actuales de variabilidad climática.
Las jornadas de reforestación y embellecimiento se consolidaron como espacios donde madres, padres y vecinos pudieron aportar su experiencia y conocimiento ambiental, fortaleciendo el vínculo de la escuela con la comunidad. Así, según datos del JBB, se comprueba que los colegios de Bogotá pueden convertirse en nodos estratégicos de participación comunitaria, donde el aprendizaje y el cuidado por la biodiversidad se integran en la vida cotidiana.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Cómo participaron los estudiantes y la comunidad en el proceso de transformación ambiental del colegio Miravalle?
La participación de los estudiantes, docentes y familias en el colegio Miravalle fue central, pues se involucraron en el diseño de mapas mediante cartografía social, jornadas de adecuación del suelo y actividades comunitarias como reforestación y talleres de uso eficiente del agua. Esta colaboración directa fortaleció los lazos entre la escuela y el entorno, y permitió un reconocimiento mutuo en torno a la biodiversidad y el cuidado ambiental.
¿Qué es la cartografía social utilizada en el proyecto ambiental del colegio Miravalle?
La cartografía social es una técnica participativa en la que los miembros de la comunidad, en este caso del colegio Miravalle, elaboran mapas e identifican físicamente los espacios y recursos naturales presentes en la institución. Esto les permite reconocer zonas con potencial para recuperar o potenciar, y es base para tomar decisiones conjuntas sobre el manejo de los espacios verdes y la gestión ambiental de la escuela.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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