¡Al fin abre el costado occidental de la carrera Novena! Así se transformará la movilidad en el norte de Bogotá
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Visitar sitioLa apertura del nuevo tramo en la avenida Laureano Gómez reducirá el tráfico y transformará la movilidad en el norte de Bogotá.
El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) anunció la apertura del costado occidental de la avenida Laureano Gómez, también conocida como la carrera Novena, en el tramo comprendido entre las calles 170 y 183, en sentido norte-sur. Esta decisión representa un avance significativo para la movilidad en Bogotá, ya que beneficia directamente a más de un millón de habitantes del sector de Usaquén y a una gran cantidad de personas que transitan por esta zona de manera temporal. La Administración distrital ha resaltado que destrabar obras como esta es fundamental para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y fortalecer la infraestructura de la capital, según el portal oficial Bogotá, mi Ciudad, mi Casa.
El impacto de la nueva vía se evidenciará especialmente en la descongestión de las salidas del norte de la ciudad, facilitando el acceso y la circulación de residentes de los barrios San Antonio, Tibabita, Villa de Aranjuez y Verbenal. Estas comunidades habían esperado durante seis años la finalización de esta obra, que promete reducir significativamente los tiempos de desplazamiento de los usuarios, hasta en 30 minutos en algunos trayectos habituales.
La habilitación abarca 1,3 kilómetros de vía compuesta por tres carriles en sentido norte-sur, adicionalmente incluye 1,3 kilómetros de ciclorruta y la adecuación de más de 15.000 metros cuadrados de espacio público, como recogen los reportes del IDU. Este tramo fue entregado a la administración del alcalde Carlos Fernando Galán en enero de 2024, presentando entonces un avance del 75,68 %, y actualmente se acerca al 97,39 % de ejecución.
Más allá de los elementos visibles de la obra, el subterráneo jugó un papel esencial: se instalaron 16 cámaras de la red matriz de agua potable en la línea Tibitoc-Casablanca, junto a maniobras técnicas para incorporar cámaras de inspección, válvulas y medidores de presión. Esta labor subterránea permitió inspeccionar y monitorear la infraestructura hídrica existente, pero también fue la causa principal de los retrasos presentados en el desarrollo del proyecto.
Según la información proporcionada por el IDU, se prevé que la terminación total del proyecto ocurra en el primer semestre de 2026, cuando concluyan trabajos pendientes en varios frentes: en la calle 183 con carrera 9, calle 189 costado oriental, y desde la calle 189 hasta la 191 en el costado occidental. Allí se encuentran en curso tareas de adecuación del espacio público, empates de acueducto y mejoramiento del terreno.
La construcción integral de la avenida Laureano Gómez, entre las calles 170 y 193, está siendo ejecutada por la Unión Temporal Murcón, con una inversión superior a los $156 000 millones de pesos, incluyendo los costos de interventoría. A lo largo del mandato del alcalde Carlos Fernando Galán, se han habilitado diversos tramos clave, destacándose etapas inauguradas entre marzo y diciembre de 2025 en ambos costados de la vía y en varias secciones comprendidas entre las calles mencionadas.
Esta apertura refuerza el compromiso de las autoridades con la mejora progresiva de la movilidad urbana y la ampliación de espacios adecuados para medios alternativos de transporte, como la bicicleta.
¿Qué impacto podría tener la apertura total de la avenida Laureano Gómez en los próximos años para la movilidad de Bogotá?
La finalización total de la avenida Laureano Gómez representa una oportunidad trascendental para transformar la experiencia de desplazamiento en el norte de Bogotá, una de las zonas históricamente más afectadas por la congestión vehicular y los cuellos de botella en la infraestructura vial. Con la entrega paulatina de cada tramo y la integración de nuevos espacios para el transporte alternativo, la ciudad proyecta una reducción aún mayor en los tiempos de viaje y en la carga vehicular de las rutas paralelas existentes.
El potencial de este corredor no solo radica en el beneficio directo para los residentes de barrios colindantes, sino también en la contribución a la articulación eficiente del sistema vial de la capital. Esta mejora incrementaría la conectividad y, de mantenerse la inversión y el seguimiento, podría fortalecer el modelo de desarrollo urbano sostenible en Bogotá.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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