Bad Bunny deslumbra en el Super Bowl 60: orgullo puertorriqueño y raíces latinas en escena mundial

Nación
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Bad Bunny llevó el güiro y el cuatro puertorriqueño al Super Bowl 60, fusionando tradición y espectáculo global.

Bad Bunny, el reconocido cantante puertorriqueño, volvió a captar la atención mundial luego de su actuación durante la edición número 60 del Super Bowl, que tuvo lugar el pasado 8 de febrero. Su presentación en el espectáculo del medio tiempo estaba rodeada de grandes expectativas, no solo por su popularidad sino también por la relevancia cultural que envuelve su propuesta musical. El artista, ganador del premio Álbum del Año en los Premios Grammy por su más reciente producción “Debí tirar más fotos”, interpretó varios de sus éxitos junto con piezas de este trabajo discográfico sobresaliente. De este modo, Bad Bunny no solo mostró su talento musical ante millones de espectadores, sino que también utilizó el escenario como plataforma para celebrarle al público su identidad y sus raíces.

A lo largo de los trece minutos de su presentación, el cantante se hizo acompañar de símbolos icónicos de la cultura latinoamericana y, particularmente, de su Puerto Rico natal. El ambiente se llenó de referencias visuales, entre banderas de naciones americanas y una selección de invitados especiales, haciendo evidente el orgullo de las tradiciones boricuas. Además de los mensajes proyectados, la música que eligió y los instrumentos presentes transmitieron una invitación abierta a conocer y valorar la riqueza cultural de Puerto Rico.

Dos instrumentos típicos fueron protagonistas de este homenaje musical: el güiro y el cuatro puertorriqueño. Ambos poseen historias profundas vinculadas al devenir histórico, social y musical de la isla. Su presencia durante el espectáculo superó el simple acompañamiento sonoro y se transformó en una declaración de principios sobre la importancia de preservar y difundir el legado caribeño.

El güiro, destacado en canciones como “Pitorro de coco”, “Lo que le pasó a Hawái” y “Café con ron”, se reconoce como uno de los elementos centrales en fiestas y parrandas tradicionales puertorriqueñas. Según Amador Medina, antiguo director del Programa de Música del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), en declaraciones a Platea, el güiro, también llamado “güícharo”, nació a partir del guajey taíno y es un instrumento de percusión perteneciente a la familia de los raspadores.

Este instrumento, cuya elaboración emplea el vegetal marimbo, ha estado presente tanto en la cultura taína como en tradiciones africanas que, de acuerdo con Medina, contribuyeron a su forma actual. Aunque existe la creencia de que el güiro se empleaba en ceremonias taínas para atraer la lluvia, Medina señala que esto pertenece más al ámbito de la leyenda que al de la historia comprobada. Lo que sí resulta indiscutible es el carácter simbólico del güiro, el cual, según Medina, representa la identidad antillana compartida entre Puerto Rico, República Dominicana y Cuba, reflejando la unidad subyacente bajo las diferencias superficiales de estos pueblos.

Por otro lado, el cuatro puertorriqueño es considerado el instrumento más representativo de la música isleña. Posee cinco pares de cuerdas metálicas, un tamaño menor al de la guitarra tradicional y una forma similar a un violín. La Revista Smithsonian explica que el cuatro es fundamental en la interpretación de la música jíbara (género rural puertorriqueño), y que, si bien existen variantes de instrumentos similares en otras regiones latinoamericanas, este es exclusivo de Puerto Rico.

Históricamente, el cuatro surgió de los laúdes traídos por los españoles en los siglos XVI y XVII. Su arraigo fue tal que, con el paso del tiempo, pasó de ser un instrumento rural a convertirse en símbolo nacional alrededor de 1920. Como narra la Revista Smithsonian, para los migrantes puertorriqueños de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el sonido del cuatro constituía un poderoso lazo emocional que les permitía revivir el recuerdo del hogar aún estando lejos, ya fuera en plantaciones de Hawái o en distintos barrios de Chicago.

La inclusión de estos dos instrumentos tradicionales en una de las vitrinas más vistas del mundo no solo enaltece a Bad Bunny como artista, sino que subraya el valor del patrimonio musical puertorriqueño y su vigencia en la identidad contemporánea. ¿Cómo ha contribuido la visibilidad de instrumentos tradicionales como el güiro y el cuatro puertorriqueño a impulsar el interés internacional en la música y cultura de la isla? Su relevancia radica en que, gracias a figuras como Bad Bunny y a escenarios de renombre, expresiones culturales que podrían permanecer limitadas al ámbito local adquieren nuevas dimensiones y públicos.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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