Avenida Los Colibríes: el ambicioso proyecto vial de Pereira avanza entre desafíos ambientales y legales
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Visitar sitioEl proyecto para concluir la Avenida Los Colibríes avanza entre retos legales, ambientales y presupuesto en Pereira.
El proceso licitatorio para la terminación de la primera etapa de la Avenida Los Colibríes en Pereira continúa su curso, con la expectativa de que a más tardar en marzo se conozca la entidad encargada de llevar a cabo este importante proyecto de infraestructura. Según detalló Diana Osorio, secretaria de Infraestructura de Pereira, en entrevista con el Diario del Otún, actualmente se encuentran en la etapa de prepliegos, con el proceso ya publicado y en revisión de observaciones. Se prevé que entre febrero y marzo se adjudique la obra para, posteriormente, iniciar con los ajustes de permisos, diseños y análisis de intervención requeridos antes del inicio de la construcción.
El cronograma planteado indica que, una vez adjudicado el contrato y realizados los trámites previos, los trabajos tendrían una duración aproximada de nueve meses. Si se mantiene el ritmo proyectado y no surgen contratiempos, la primera fase de la avenida podría estar finalizada en el primer trimestre del año 2027, de acuerdo con la secuencia establecida en el proceso.
La génesis de este proyecto, que busca convertirse en una solución vial clave para conectar Pereira con la zona de Cerritos, se remonta a la administración anterior. Sin embargo, la gestión de esta obra estuvo marcada por diversos escándalos y dificultades jurídicas que implican al entonces alcalde Carlos Maya, al exsecretario de Infraestructura Milton Hurtado y a otros funcionarios. Tales problemas han exigido un profundo reajuste en diferentes componentes de la obra, incluidos los estudios de pavimentación, la revisión de la base y subbase, y una evaluación del estado actual de los trabajos ya adelantados, como lo enfatizó la secretaria Osorio.
Además de los asuntos técnicos, el componente ambiental ocupa un lugar central en la planificación. Hay áreas de reserva y corredores ambientales que deben ser protegidos, por lo cual el trabajo conjunto con la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Cárder) ha sido esencial. Nuevos permisos y licencias ambientales deberán ser gestionados, debido a que los anteriores vencieron, y tanto el constructor como la interventoría asumida deberán encargarse de estos trámites para preservar el entorno natural y garantizar la viabilidad de la obra.
En el aspecto financiero, se están realizando ajustes presupuestales en función del aumento del salario mínimo. Se estima que el monto total, sumando la ejecución y la interventoría, podría superar los $47 mil millones. Sin embargo, uno de los mayores retos ha sido la gestión predial: la administración anterior dejó sin resolver la adquisición de todos los predios necesarios, situación que ocasionó reclamaciones legales por parte de los propietarios afectados. El nuevo gobierno municipal, liderado por Mauricio Salazar, trabaja para culminar esta tarea en el año en curso, avanzando especialmente con la Sociedad de Activos Especiales (SAE), única entidad con la que resta formalizar acuerdos prediales.
La intervención en la Avenida Los Colibríes no solo implica finalizar tramos de pavimento y obras de urbanismo, sino también afrontar los efectos de fracasos anteriores, como zonas no intervenidas y pavimento en condiciones inferiores a las inicialmente concebidas. El reto para la actual administración será materializar la obra como auténtica solución vial, superando los obstáculos heredados y respondiendo a las expectativas de la ciudadanía que durante años ha visto postergado este proyecto.
¿Por qué es fundamental la conservación de los corredores ambientales en proyectos viales como la Avenida Los Colibríes?
La protección de los corredores ambientales es esencial en proyectos de infraestructura, pues en muchas áreas donde se desarrollan obras públicas existen ecosistemas frágiles y especies que dependen de estos espacios para su supervivencia. En el caso de la Avenida Los Colibríes, la existencia de áreas de reserva y pasos de fauna implica la necesidad de adaptar los diseños y permisos para evitar daños irreversibles a la biodiversidad local.
El trabajo articulado con entidades como la Cárder y el enfoque en cumplir con todos los requisitos ambientales demuestra un compromiso con la sostenibilidad y la responsabilidad institucional. Dejar de lado estas consideraciones podría derivar en problemas jurídicos, rechazo social y pérdidas de patrimonio ambiental, razón por la que cumplir estos requisitos es tan relevante como la misma culminación de la obra vial.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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