Risaralda, 59 años de historia: así nació el departamento que rompió el mapa del Viejo Caldas
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Visitar sitioRisaralda cumple 59 años: descubre cómo una región forjó su independencia y cambió el mapa del Eje Cafetero.
El primero de febrero marcó el aniversario número 59 de la conformación oficial del departamento de Risaralda, una entidad territorial joven dentro de la historia administrativa de Colombia. El proceso de su creación remonta al año 1966, un periodo en el que la región vivía momentos decisivos. Mientras el Quindío comenzaba su organización como departamento independiente el 1 de julio de ese año, los habitantes de los municipios que hoy constituyen Risaralda manifestaban con fervor su intención de separarse de la jurisdicción de Manizales, capital de Caldas.
Durante ese segundo semestre, la vida política y social de la región estuvo marcada por el entusiasmo popular. Familias enteras, como la del autor, participaron activamente en los comités pro Departamento de Risaralda; tal como ocurrió en el caso del Quindío, estos movimientos sociales y políticos cobraron fuerza entre concejales y ciudadanos de municipios como Santa Rosa de Cabal, Pereira y otros, hasta entonces bajo la autoridad de Caldas. Según la revisión documental del autor publicada en Crónica del Quindio, incluso se organizaron viajes a Bogotá para hacer presión en el Congreso de la República y lograr la sanción de la ley que diera nacimiento al nuevo departamento.
La meta se alcanzó formalmente el 1 de diciembre de 1966, cuando el entonces presidente Carlos Lleras Restrepo sancionó la Ley 70, la cual autorizaba la creación de Risaralda como departamento independiente. Dos meses después, el 1 de febrero de 1967, se inició la vida administrativa con el nombramiento del gobernador, lo que explica la escogencia de esta fecha como la principal celebración de su aniversario. Este importante hito redefinió el mapa político del conocido Antiguo Caldas y dio lugar a una identidad propia a la región.
La designación del primer gobernador sorprendió a algunos habitantes: Castro Jaramillo Arrubla, un político de Salento en el vecino Quindío, fue encargado de abrir camino institucional a la nueva entidad. La comunidad había esperado que Gonzalo Vallejo Restrepo, principal promotor del proceso, ocupara ese cargo, pero el entonces presidente optó por otro liderazgo. El nombre de Risaralda, de origen discutido, se asocia tanto al río homónimo como a las huellas de un personaje histórico, Jerónimo de Rizaralde, que vivió allí en el siglo XVIII.
El relato sobre la creación de Risaralda no puede separarse de sus orígenes históricos y culturales. El área compartía con las regiones del Eje Cafetero un pasado de migraciones, especialmente de colonos antioqueños a partir de la primera mitad del siglo XIX, fenómeno que influyó notablemente en la configuración de sus poblaciones y su identidad colectiva. Esta diversidad se aprecia en las catorce poblaciones que conforman el departamento, como Pereira, su dinámica capital conocida como la “Ciudad sin puertas”, Santa Rosa de Cabal en las estribaciones del Parque Nacional de los Nevados, Quinchía con sus leyendas, Mistrató de raíces indígenas, y Apía con su valiosa arquitectura, por mencionar solo algunas.
Cada municipio relata un origen y desarrollo particular: Belén de Umbría, marcada por la colonización antioqueña y transformaciones culturales; Dosquebradas, que adquirió la categoría de municipio en 1972 tras sostener una estrecha relación con Pereira; Balboa, con sus historias de fundaciones tardías; y Pueblo Rico, reflejo de la convergencia entre comunidades indígenas, afrodescendientes y antioqueñas. Pese a la juventud institucional de Risaralda, el departamento evidencia una dinámica histórica vibrante, resultado de la suma de sus migraciones, culturas y procesos políticos de independencia.
¿Por qué fue importante la creación del departamento de Risaralda en el contexto regional del Antiguo Caldas?
La formación de Risaralda no solo supuso la resolución de demandas políticas y administrativas internas, sino que representó un momento crucial en la redefinición del Eje Cafetero y del llamado Viejo Caldas. La separación permitió a sus municipios acceder a decisiones y recursos propios, fortaleciendo identidades locales frente a la influencia histórica de Manizales y Caldas. A su vez, propició la reorganización económica y social de la región, con la capital Pereira asumiendo un papel protagónico.
Este proceso es relevante porque muestra cómo, a través de iniciativas cívicas y políticas, las comunidades pueden transformar su destino. Generó nuevos liderazgos y sentó las bases institucionales que, hasta hoy, permiten a Risaralda tener un rumbo propio en el concierto nacional.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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