Accidente del Hércules C-130: ¿Hasta dónde nos llevan los aviones donados por EE. UU. en Colombia?

Nación
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Un accidente del Hércules C-130H reabre el debate sobre el uso de aviones militares donados en Colombia.

El reciente accidente del avión Hércules C-130H en Putumayo, en el que más de 100 uniformados de la Fuerza Aeroespacial de Colombia viajaban y 70 perdieron la vida, puso en la mira el origen y la trayectoria de estas aeronaves dentro del servicio militar del país. Según reportes de Noticias Caracol, esta tragedia involucró a uno de al menos siete aviones de este modelo que actualmente integran operaciones logísticas y tácticas esenciales para las Fuerzas Armadas colombianas.

El aparato accidentado, identificado con la matrícula 1016, cuenta con una historia particular. El general Guillermo León, exdirector de la Fuerza Aeroespacial de Colombia, declaró que este avión fue construido en 1983 y comenzó a operar en Colombia en 2020, tras años de servicio en la Fuerza Aérea de Estados Unidos. El ingreso de esta aeronave al país se dio bajo el programa de Excedentes de Defensa estadounidense, conocido por sus siglas en inglés EDA (Excess Defense Articles), que permite a países aliados adquirir material militar descartado por las fuerzas estadounidenses.

El Lockheed C-130 Hércules, diseñado en los años cincuenta por la industria de defensa de los Estados Unidos, se consolidó como la espina dorsal del transporte militar mundial debido a su robustez y capacidad para operar en pistas poco preparadas. Su versatilidad ha permitido que sirva en más de 50 países y en amplias misiones, que van desde el traslado de vehículos y tropas hasta el envío de ayuda humanitaria y evacuaciones médicas en escenarios de catástrofe. Colombia ha utilizado estos aviones en momentos clave de su historia reciente, como la respuesta a la tragedia de Armero y el terremoto de Armenia.

En términos de rendimiento, el modelo C-130H puede cargar cerca de 20.000 kilos y mantener vuelos hasta por nueve horas, capacidades que lo han hecho esencial para la logística de las fuerzas armadas de varios países de Latinoamérica y el mundo. Sin embargo, ante el siniestro, se reavivó la controversia sobre la antigüedad y el costo de estas aeronaves donadas.

El presidente Gustavo Petro expuso su molestia al cuestionar en redes sociales la conveniencia de operar con aeronaves usadas provenientes de Estados Unidos y apeló a la necesidad de adquirir o fabricar dispositivos propios y modernos. Por su parte, Adam Isacson, director de seguridad regional para América Latina en la organización Wola, desmitificó el término "chatarra" argumentando que un avión con un costo de USD 12 millones resulta significativamente valioso y que el uso de aviones comercialmente antiguos es frecuente y seguro en distintos países.

Según documentos del Pentágono citados por Noticias Caracol, la aeronave recibida en 2020 hacía parte de un lote transferido oficialmente a Colombia, y existe el registro de al menos otras cinco entregas similares, incluidas transferencias de vehículos blindados tan recientes como 2023. Cabe mencionar que una vez recibida la donación, la responsabilidad de mantenimiento es completamente del país receptor, en este caso, Colombia. El Comando Sur y la Embajada de Estados Unidos en Colombia, tras el accidente, manifestaron sus condolencias por la pérdida de vidas en Putumayo.

¿Por qué son tan importantes los programas de Excedentes de Defensa (EDA) para países como Colombia?

Los programas de Excedentes de Defensa, como el EDA, son mecanismos a través de los cuales Estados Unidos transfiere equipos militares que han cumplido su vida útil en su territorio pero aún poseen potencial operativo para los países aliados. Esta posibilidad resulta especialmente estratégica para naciones con recursos limitados o necesidades logísticas urgentes, como Colombia, que así acceden a tecnología y capacidades militares necesarias para sus operaciones de defensa y ayuda humanitaria.

Entender el funcionamiento de estos programas es clave para analizar el impacto que tienen en la seguridad y en la política exterior. Además, permite observar cómo los países receptores deben responder con inversión en mantenimiento y actualización para garantizar la operatividad y seguridad de estos equipos a largo plazo. ¿Es suficiente la transferencia de tecnología militar usada o se debería priorizar la inversión en flotas nuevas para proteger a las fuerzas y la ciudadanía?


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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