Tras la caída de Maduro, las refinerías de EE. UU. avanzan en proyectos con Venezuela y países vecinos

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El renovado interés de refinerías estadounidenses por comprar petróleo directamente a PDVSA, la empresa estatal de petróleo y gas de Venezuela, coincide con el auge energético de sus países vecinos. En particular los proyectos petroleros y planes gasíferos de Guyana, Surinam y Trinidad y Tobago.

Al tiempo que Washington ajusta su política de sanciones hacía el Gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez, refinerías de Estados Unidos buscan adquirir crudo venezolano sin intermediarios, según fuentes cercanas al caso citadas por la agencia Reuters.

Esta información llega mientras el frente energético relativo al petróleo y el gas se reconfigura no solo en Venezuela, sino también en los países caribeños vecinos: Guyana, Surinam y Trinidad y Tobago aceleran proyectos estratégicos en asociación con las principales empresas estadounidenses del sector.

Petróleo venezolano: acceso sin intermediarios?

Refinerías estadounidenses como Phillips 66 y Citgo Petroleum buscan comprar crudo pesado directamente a PDVSA a partir de abril con el objetivo de maximizar márgenes y reducir la dependencia de intermediarios como Vitol, Trafigura o incluso Chevron, que ya operaba bajo licencias previas otorgadas por Washington bajo el régimen de sanciones contra Caracas.

La emisión de una licencia general por parte del Gobierno de Donald Trump a finales de enero amplió el marco para exportaciones petroleras desde Venezuela. Según oficiales estadounidenses citados por Reuters, el comercio podría escalar hasta los 5.000 millones de dólares en los próximos meses.

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Phillips 66, con refinerías en la costa del Golfo, área geográfica en el extremo sur de Estados Unidos, capaces de procesar crudos pesados, gestiona aprobaciones internas para fletar buques y cargar directamente en terminales venezolanas. En febrero, la compañía adquirió crudo Merey, el principal exportado por Venezuela, con descuentos cercanos a 9 dólares por barril frente al Brent. Las comercializadoras, por su parte, han ofrecido cargamentos con rebajas de hasta 10 dólares, e incluso mayores en las primeras operaciones tras la flexibilización.

Citgo, refinadora y distribuidora de petróleo históricamente vinculada a Venezuela, busca recibir entregas en la costa del Golfo, aunque enfrenta el desafío logístico del limitado número de buques de PDVSA. Otras refinadoras, como Valero Energy, evalúan compras directas más adelante este año.

Sin embargo, la reapertura no está exenta de obstáculos. PDVSA exige licencias individuales o autorizaciones específicas de la  Oficina de Control de Activos Extranjeros de EE. UU. (OFAC), y varios bancos estadounidenses mantienen reservas para financiar operaciones vinculadas a un país que sigue bajo sanciones. 

Guyana y Surinam: el nuevo polo energético del Caribe

Mientras las negociaciones siguen para el acceso estadounidense al petróleo venezolano, Guyana consolida su posición como estrella emergente del crudo global. Los proyectos ‘offshore’ de Uaru y Whiptail del consorcio liderado por Exxon Mobil avanzan más rápido de lo previsto y por debajo del presupuesto, según declararon ejecutivos de la filial Exxon Guyana.

Desde 2015, cuando ExxonMobil anunció el hallazgo del yacimiento Liza-1 en el bloque Stabroek, Guyana inició un boom petrolero sin precedentes con producción comercial, junto con el vecino Surinam. En conjunto, ambos países concentran hoy uno de los nuevos polos energéticos más dinámicos del mundo, con cronogramas recientes, grandes reservas y costos competitivos que atraen a las grandes petroleras, mientras que Venezuela espera una posible inversión colosal para restablecer su industria.

El proyecto de Uaru, previsto para iniciar producción este año, y Whiptail, programado para 2027, añadirán cada uno 250.000 barriles diarios. La producción total del país suramericano podría alcanzar 1,15 millones de barriles diarios con Uaru y 1,4 millones con Whiptail, cifras que transforman estructuralmente su economía.

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La idea de un “corredor energético” que integre Guyana, Surinam, la Guyana Francesa y Brasil vuelve a cobrar impulso. De concretarse, consolidaría un eje energético atlántico alternativo al histórico predominio venezolano.

Hacía un nuevo acuerdo trinitense 2.0?

Por su parte, Trinidad y Tobago observa con pragmatismo el nuevo contexto venezolano. El Ministerio de Energía del país caribeño afirmó el miércoles que el Gobierno de Trinidad y Tobago es optimista sobre el avance de dos grandes proyectos de gas ‘offshore’ con la vecina Venezuela, que serán operados por Shell, BP y la empresa estatal National Gas Company, en medio de cambios políticos en el país miembro de la OPEP.

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Los proyectos energéticos de Venezuela con Trinidad fueron suspendidos el año pasado a solicitud de Caracas, tras un enfrentamiento político derivado de la acusación venezolana de que ese nación estaba colaborando con Estados Unidos para derrocar a Nicolás Maduro. La planificación de estos proyectos ha seguido enfrentando retrasos, a pesar de la visión favorable del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, sobre su desarrollo.

Trinidad también está buscando suministros de petróleo en la región para la posible reapertura de la refinería de Pointe-à-Pierre, que se espera procese hasta 150.000 barriles diarios de crudo, afirmó el ministro de Energía de Trinidad, Roodal Moonilal, durante una conferencia en Georgetown, la capital de Guyana.

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Detrás de estos movimientos subyace una realidad estratégica: el Caribe vuelve a convertirse en pieza clave del tablero energético. Para Washington, si bien las refinerías estadounidenses continúan en buscar un acceso directo al crudo venezolano, los países vecinos de Caracas conforman nuevos socios para Washington, con opciones energéticas alternativas.

Con Reuters

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