"Escudo de las Américas”: ¿una mano dura antidrogas de Trump sin contar con México ni Colombia?

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Donald Trump anunció este sábado 7 de marzo la creación del “Escudo de las Américas”, una coalición militar regional destinada a combatir a los carteles del narcotráfico. La iniciativa reúne a una docena de gobiernos latinoamericanos conservadores y se inscribe en una estrategia más amplia de Washington para reforzar su influencia en el hemisferio. Pero la ausencia de actores clave como México y Colombia abre interrogantes sobre su alcance-

El anuncio del llamado “Escudo de las Américas” marca un nuevo capítulo en la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina. Durante una cumbre celebrada el sábado 7 de marzo en su resort de Miami junto a doce mandatarios afines ideológicamente, Donald Trump llamó a “usar fuerza militar letal” contra los carteles de la droga, a los que considera una amenaza directa para la seguridad hemisférica.

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El proyecto se produce en un momento de intensa actividad internacional para Washington, tras intervenciones unilaterales en Venezuela y ahora Irán. Sin embargo, la exclusión de México y Colombia, dos países centrales en la lucha contra el narcotráfico, y el carácter ad hoc de la coalición plantean dudas sobre su viabilidad y sobre sus implicaciones geopolíticas.

¿Una “coalición de voluntarios” contra el narco?

La iniciativa anunciada por Trump busca reunir capacidades militares e inteligencia de varios países latinoamericanos para enfrentar lo que Washington describe como organizaciones terroristas. En la cumbre participaron los presidentes de Argentina, Ecuador, El Salvador, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Chile, entre otros.

La coordinación de la iniciativa estará supervisada por Kristi Noem, quien, tras desempeñarse en primera línea de la política migratoria de Trump como secretaria de Seguridad Nacional, fue designada enviada especial del nuevo dispositivo regional.

Sin embargo, varios especialistas señalan que la coalición no equivale a una alianza formal, en particular de carácter militar. Para Juan Gabriel Tokatlian, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella, el esquema recuerda a las “coaliciones de voluntarios” (coalitions of the willing) impulsadas por Washington tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

“Después del 11-S, Estados Unidos impulsó las llamadas ‘coaliciones de voluntarios’ que acompañaron las guerras en Afganistán e Irak. No eran alianzas formales, sino agrupamientos ad hoc en los que Washington definía la misión y un conjunto de países decidía sumarse”, explica. A su juicio, la declaración firmada por 17 gobiernos para combatir el “narcoterrorismo” responde a esa misma lógica: una coalición flexible, al margen de instituciones regionales como la Organización de Estados Americanos.”

En el marco del desafío trumpista a los organismos multilaterales tradicionales, Tokatlian considera que el proyecto refleja la voluntad de Estados Unidos de actuar fuera de los mecanismos del sistema interamericano. “Se trata de un grupo de países afines que se disponen a seguir a un Estados Unidos que ha optado por una estrategia más unilateral en materia de seguridad”, sostiene.

México y Colombia, ¿ausencias estratégicas?

La ausencia de México y Colombia, dos pilares históricos de la cooperación antidrogas con Estados Unidos, ha sido uno de los aspectos más llamativos de la iniciativa. Durante la cumbre, Trump criticó duramente a México, al que calificó como “epicentro de la violencia de los carteles”, y lamentó que la presidenta Claudia Sheinbaum rechace la posibilidad de operaciones militares estadounidenses en territorio mexicano.

Washington ha insinuado en varias ocasiones la posibilidad de bombardear posiciones de carteles en México, una idea que el Gobierno mexicano descarta tajantemente en nombre de la soberanía nacional. Aun así, ambos países mantienen una estrecha cooperación en inteligencia, como quedó demostrado en el reciente operativo que terminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación.

Para Tokatlian, la exclusión de México y Colombia responde tanto a factores políticos como estratégicos. “Posiblemente se debe a la orientación de los gobiernos actuales en esos países, pero también a que Washington quiere aumentar la presión sobre ellos”, afirma. Según su análisis, la idea sería enviar el mensaje de que una coalición regional está dispuesta a actuar contra el tráfico de fentanilo o cocaína incluso si esos gobiernos no participan plenamente.

El especialista advierte que el planteamiento podría preparar el terreno para futuras operaciones más agresivas. “Habrá que ver qué países se atreven a secundar a Washington cuando Trump exija acompañarlo en una guerra contra las drogas más expansiva”, señala.

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La tentación de la mano dura

Más allá de su dimensión militar, varios analistas interpretan el “Escudo de las Américas” como un mensaje político dirigido tanto a aliados como a adversarios en la región. Antonio Sampaio, investigador independiente en seguridad, considera que la coalición refleja sobre todo afinidades ideológicas.

“La coalición que se acaba de formar es sobre todo un mensaje político. Reúne a países afines a Trump más que una alianza técnica basada en capacidades de seguridad”, afirma. Algunos de esos gobiernos han explorado estrategias extremadamente represivas, como las implementadas por el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, con su política de encarcelamientos masivos contra las pandillas.

Según Sampaio, ese tipo de enfoque es visto con simpatía por la administración estadounidense actual. Pero el experto también recuerda que experiencias similares en países más grandes, que no forman parte del Escudo, han tenido resultados limitados.

“Personalidades como Bukele son consideradas por Trump como alineadas con su propia visión de la seguridad”, explica. “En lugares como México o Brasil se han vivido contextos altamente militarizados, a veces incluso liderados por militares, y los resultados han sido muy discutidos”.

El jurista mexicano Samuel González Ruiz, antiguo fiscal adjunto y especialista en crimen organizado, interpreta el proyecto como una señal de alineamiento político. “El objetivo es saber qué países son aliados”, afirma. A su juicio, Estados Unidos busca demostrar que está dispuesto a intensificar la ofensiva contra las redes criminales.

“Estados Unidos está mandando un mensaje claro: van a diezmar a los carteles”, dice González Ruiz. En su análisis, algunas de las estrategias más duras ya se aplicaron previamente dentro del propio territorio estadounidense, particularmente contra redes de migración ilegal, y ahora podrían trasladarse al combate contra el narcotráfico en la región.

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El espectro de la Doctrina Donroe

La creación del “Escudo de las Américas” también se inscribe en una estrategia geopolítica más amplia de Washington. La administración Trump ha reiterado su intención de recuperar influencia en el hemisferio frente al creciente peso económico y político de China.

El propio presidente estadounidense ha evocado la histórica Doctrina Monroe, formulada en el siglo XIX bajo el principio de “América para los americanos”, para justificar una política más activa en la región, ahora favorecida por el giro a la derecha en Latinoamérica y la llegada al poder de gobiernos afines a Trump.

Para Tokatlian, la cumbre de Miami refleja ese intento de reorganizar el mapa político regional. “Si Trump pretende convertirse en la cabeza de una Internacional reaccionaria en el continente, entonces los invitados han sido seleccionados precisamente por su posición política”, afirma. En su opinión, el proyecto apunta a consolidar un bloque de gobiernos alineados con Washington.

Para algunos analistas, el “Escudo de las Américas” podría terminar siendo una iniciativa simbólica más que una estructura duradera. Jorelvy Calixto, especialista en terrorismo, armas de destrucción masiva y seguridad internacional, subraya que, en el caso de Trump, muchas iniciativas dependen directamente de la voluntad del propio presidente.

“Hay que hacer énfasis en que con Trump es difícil seguirle el paso: tiene una agenda muy peculiar”, explica. “No sabemos si se trata de una alianza que realmente se consolidará o si quedará olvidada en las próximas elecciones”.

Mientras tanto, la propuesta ya ha provocado críticas en la región. El Gobierno cubano, en una isla asfixiada por las sanciones y bajo amenazas de una intervención estadounidense directa, denunció la cumbre como una reunión “reaccionaria y neocolonial” que promovería la subordinación de América Latina a los intereses de Washington.

Con France 24, EFE y AP.

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