Trump evalúa sanciones y recompensas a aliados "buenos y malos" de la OTAN: 'Politico'
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Visitar sitioCitando fuentes europeas y estadounidenses, el medio asegura que la Casa Blanca ha elaborado una lista para calificar a los países miembros de la OTAN y analizar cómo castigar a aquellos que, bajo la mirada del presidente Donald Trump, no contribuyen lo suficiente con la alianza o se han rehusado a apoyar la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán. Aunque no está claro si avanzará con alguna represalia, se especula con medidas como el retiro de tropas o la cancelación de ejercicios militares.
Es lo que ‘Politico’ describe como una suerte de lista de “buenos y malos” entre los aliados de Estados Unidos en la OTAN.
De acuerdo a la información obtenida por el medio de tres diplomáticos europeos y un funcionario de Defensa estadounidense, la Casa Blanca ha confeccionado una suerte de ranking que califica a los miembros de la alianza transatlántica según sus contribuciones al organismo y la postura adoptada hacia la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán, el 28 de febrero pasado.
No es ningún secreto que el presidente Donald Trump está frustrado con varios de sus aliados, sobre todo europeos. Antes del conflicto en Medio Oriente, había dejado clara su postura de que era necesaria un contribución mayor y pareja de los integrantes del organismo frente a lo que él percibía como una desigualdad.
De ahí su presión para que todos los miembros de la OTAN se comprometieran a destinar un 5% del gasto de su PIB en defensa, una medida que le generó el año pasado su primer gran choque con España, país que se negó a fijar ese porcentaje.
Desde entonces, el gobierno de Pedro Sánchez ha liderado las voces más críticas hacia las presiones de Trump, más recientemente con su rechazo a la guerra en Medio Oriente y su negativa a que las tropas estadounidenses utilicen sus bases en España para actividades ligadas a su ofensiva en Irán. Medidas similares adoptaron Reino Unido, Francia o incluso Italia, cuya primera ministra Giorgia Meloni ha protagonizado un alejamiento de Trump.
Más aún, los llamados de Estados Unidos a que más países se integren a sus maniobras para forzar a Irán a reabrir por completo el Estrecho de Ormuz cayeron en saco roto.
Según recoge ‘Politico’, la vocera de la Casa Blanca, Anna Kelly, señaló que “mientras Estados Unidos ha estado ahí siempre para sus llamados aliados, países a los que protegemos con miles de tropas no han estado para nosotros a lo largo de la ‘Operación Furia Épica'”, en referencia al nombre que el Pentágono ha dado a la guerra lanzada contra Irán.
“El presidente Trump ha dejado clara su postura sobre esta dinámica injusta, y como él mismo ha dicho, Estados Unidos no lo olvidará”, subrayó Kelly.
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Castigos y recompensas, a discreción de Trump
Las fuentes consultadas por ‘Politico’ aseguraron no tener claro qué tipo de castigos o recompensas podría implementar la Administración Trump. “No parecen tener ideas concretas acerca de cómo penalizar a los aliados malos”, afirmó un diplomático europeo.
Sin embargo, en diciembre pasado, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, ya deslizó esa posibilidad.
“Los aliados modelos que dan un paso al frente, como Israel, Corea del Sur, Polonia, y cada vez más Alemania, los países bálticos y otros, recibirán nuestro favor especial. Los aliados que sigan sin cumplir con su parte en materia de defensa colectiva se enfrentarán a consecuencias”, subrayó.
Dos de los funcionarios europeos citados por ‘Politico’ señalaron que Estados Unidos podría optar por reducir el despliegue de tropas, ejercicios conjuntos o venta de armas a aliados considerados “malos” y destinarlos a los “buenos”.
Quienes podrían verse beneficiados por una estrategia de ese tipo serían países como Rumania o Bulgaria, que han facilitado, en mayor o menor medida, el uso de sus bases para la logística de EE. UU. en Medio Oriente.
También han sido elogiados en reiteradas ocasiones Polonia y naciones bálticas, como Lituania, Letonia o Estonia, por aumentar sus gastos en defensa.
No obstante, Joel Linnainmäki, exfuncionario finlandés que trabajó en la adhesión de su país a la OTAN en 2023, le aseguró a ‘Politico’ que la Administración Trump “posiblemente no tenga la capacidad para abrir otro frente hostil con Europa mientras la guerra continúe”.
Del mismo modo, el trato de Washington hacia sus aliados también despierta críticas internas. El senador republicano por Mississippi, Roger Wicker, advirtió el martes que “no es útil que los líderes estadounidenses hablen de nuestras alianzas con desdén” y subrayó que “debemos ser claros sobre los numerosos beneficios políticos, estratégicos y morales que nuestro país obtiene de sus alianzas”.
Las tensiones entre Trump y sus aliados se profundizan
En un artículo publicado en ‘The Conversation’, los profesores de Ciencias Políticas Michael Allen, Carla Martinez Machain y Michael Flynn advirtieron que “parte de la desconexión actual radica en cómo Estados Unidos, bajo la presidencia de Trump, percibe las instituciones multilaterales en comparación con sus predecesores”.
“Si bien los presidentes estadounidenses anteriores consideraban a la OTAN como una extensión de los intereses globales de Estados Unidos, también tendían a valorar la alianza en su conjunto, a pesar de que Washington no siempre obtenía los resultados deseados. Para Trump, la relación es mucho más transaccional”, subrayaron.
Esa postura –que, entre otras cosas, se tradujo en la presión de Trump para que los países de la OTAN eleven su gasto en defensa– ha llevado a múltiples choques que amenazan la cohesión de la alianza transatlántica.
Uno de las disputas más dramáticas fue la insistente campaña del presidente estadounidense para anexarse Groenlandia, una iniciativa que supuso un choque directo con Dinamarca –país al que pertenece la soberanía de la isla– y con la Unión Europea.
Del mismo modo, Trump ha amenazado varias veces con abandonar la OTAN o repensar su rol en la alianza si no sirve a sus intereses, una advertencia que ha vuelto a agitar bajo su frustración por lo que ve como falta de apoyo en su guerra contra Irán.
Aunque expertos señalan que no hay indicios de que el mandatario estadounidense vaya a poner en marcha su salida –un proceso que, además, requeriría la aprobación del Congreso–, un movimiento así de intempestivo podría chocar con el rechazo ciudadano.
Según una encuesta de Reuters/Ipsos publicada este martes, solo un 16% de los estadounidenses apoyaría una salida de la OTAN.
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Por otro lado, la imprevisibilidad de Trump ya ha puesto en alerta hace rato a los países europeos, que ven con desconfianza cómo el mandatario estadounidense se ha mostrado dispuesto a dialogar con la Rusia de Vladimir Putin o expresan su preocupación porque los esfuerzos estadounidenses se estén enfocando en Irán, diezmando el respaldo a Ucrania.
En una entrevista con el consorcio de agencias europeas ENR, el comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, admitió que “la industria de defensa estadounidense necesitará varios años –tres o cuatro– para reponer las reservas” que ha gastado en Irán, por lo que “debemos concentrarnos mucho más en nuestra propia producción”.
“Dependemos considerablemente de los servicios estadounidenses: datos espaciales, transporte aéreo pesado, reabastecimiento en vuelo, sistemas de mando y control, entre otros”, señaló el también ex primer ministro de Lituania, quien aseveró que “nuestro gran problema es que seguimos siendo superados con creces en producción por Rusia”.
Acerca del futuro de la OTAN, Kubilius confió en que EE. UU. continuará liderando la alianza, aunque “la imprevisibilidad es ahora la norma”. “Hemos tenido tiempo suficiente para adaptarnos” al estilo de Donald Trump, que pese a generar “mucha confusión y malentendidos”, le reporta “beneficios de vez en cuando”, concluyó.
Con EFE y medios locales
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