Super Bowl LX: Bad Bunny y Green Day encenderán el show con mensaje anti-Trump y activismo migratorio
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Visitar sitioSuper Bowl LX suma polémica: Green Day y Bad Bunny llevan su activismo político al show más visto.
En la próxima edición del Super Bowl LX, que se celebrará el 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, el tradicional encuentro deportivo se ha convertido en un escenario para el debate político en Estados Unidos, según información publicada por El Colombiano. Lejos de limitarse a un espectáculo de fútbol americano y entretenimiento masivo, este evento convoca a artistas cuya postura crítica ante el expresidente Donald Trump acapara la atención mediática tanto como el partido mismo. Bad Bunny, reciente ganador de tres premios Grammy, ha sido convocado como figura central del espectáculo de medio tiempo, mientras que Green Day, reconocida banda de punk-rock, tendrá a su cargo la apertura del evento. El trasfondo político de ambos artistas los ubica en el centro de una conversación que trasciende el ámbito musical.
La decisión de incluir a estos artistas en el Super Bowl LX no solo responde a criterios artísticos. Tanto Bad Bunny como Green Day han sido críticos frontales de las políticas inmigratorias de Trump, convirtiendo su presencia en el evento en un mensaje de posición política. Green Day, comandada por Billie Joe Armstrong, ha protagonizado momentos sonados de protesta, como el concierto en Bélgica donde el cantante lideró cánticos contra el exmandatario. Según El Colombiano, el historial de enfrentamientos entre la banda y Trump se remonta a 2016, cuando durante los American Music Awards entonaron lemas como “No a Trump, no al Ku Klux Klan, no al EE. UU. fascista”.
La agrupación ha llevado esa postura a los escenarios globales, modificando incluso la letra de su éxito “American idiot” para desafiar directamente la agenda política del movimiento MAGA (“Make America Great Again”, el lema de Trump). Armstrong ha cuestionado públicamente las capacidades del exmandatario y ha señalado a otros líderes asociados a Trump, como el empresario Elon Musk y el vicepresidente J.D. Vance, alterando canciones en vivo para enfatizar sus críticas.
En paralelo, Bad Bunny ha posicionado su activismo en defensa de los derechos de los inmigrantes. El cantante puertorriqueño, preocupado por la seguridad de su audiencia latina, canceló fechas en Estados Unidos durante la gira “Debí tirar más fotos World Tour” por el temor a redadas del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU.) en sus conciertos. Así mismo, utilizó el videoclip de su canción “NuevaYol” para recrear, mediante inteligencia artificial, un discurso de disculpas por parte de Trump hacia los inmigrantes, transmitiendo así su inconformidad y llamado a la dignidad.
El puertorriqueño no ha limitado su activismo a la música. En su discurso de aceptación tras recibir el galardón a Mejor Álbum del Año —primera vez que se otorga a un álbum completamente en español—, Bad Bunny expresó abiertamente su rechazo a los abusos de las autoridades migratorias, clamando “Fuera ICE” y defendiendo la humanidad de los inmigrantes.
Además, su enfrentamiento político abarca su país natal, instando en Puerto Rico a no apoyar al Partido Nuevo Progresista, aliado de Trump, y manifestándose contra operativos migratorios en la isla. Todo esto sitúa al próximo Super Bowl como un espacio donde la música y la política se entrelazan, marcando un precedente sobre la influencia cultural en temas de debate nacional.
¿Qué impacto puede tener la participación de artistas con posturas políticas tan definidas en un evento deportivo de la magnitud del Super Bowl? La pregunta surge dada la exposición global del evento y el alcance mediático de sus artistas invitados. Algunos sectores han calificado esta edición como la más “anti-Trump” de la historia, debido a los antecedentes de activismo y crítica manifestados tanto por Green Day como por Bad Bunny a políticas y figuras ligadas al expresidente estadounidense. En este contexto, el Super Bowl se muestra no solo como vitrina deportiva, sino como un espacio de expresión sociopolítica, cuya repercusión continúa siendo materia de análisis y debate público.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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