Starmer apuesta por una “relación sofisticada” durante su visita a China
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Visitar sitioEn la primera visita a China de un dirigente británico en ocho años, el presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro británico, Keir Starmer, afirmaron este jueves la necesidad de reforzar las relaciones entre sus países, tras años de tensiones y en un contexto de fricciones globales.
Tras años de relaciones tensas, el primer ministro británico, Keir Starmer, quiere construir una “relación sofisticada” con Beijing para impulsar la economía del Reino Unido. Así se lo dijo al presidente chino, Xi Jinping, con quien aseguró haber conversado sobre fútbol y Shakespeare, además de asuntos empresariales.
La visita, que se extenderá por cuatro días, es la primera de un primer ministro británico a China en ocho años. En su jornada más importante, Starmer mantuvo una cumbre de 80 minutos con Xi en el Gran Palacio del Pueblo, antes de almorzar juntos.
“China es un actor vital en el escenario global, y es fundamental que construyamos una relación más sofisticada en la que podamos identificar oportunidades de colaboración, pero que, por supuesto, también permita un diálogo significativo en los ámbitos en los que discrepamos”, afirmó Starmer.
Xi aseguró que los vínculos con el Reino Unido han atravesado “altibajos” que no han servido a los intereses de ninguno de los dos países, y señaló que China está dispuesta a desarrollar una asociación a largo plazo.
“Como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y grandes potencias económicas mundiales, China y el Reino Unido deben reforzar su diálogo y su cooperación, ya sea en materia de seguridad internacional o de economía”, explicó Xi Jinping.
Un intento de reinicio tras años de fricciones
“Podemos lograr un resultado que resista la prueba de la historia”, añadió el líder chino, dirigiéndose a Starmer y flanqueado por sus principales ministros.
Pese a los persistentes recelos por el espionaje y los derechos humanos, para Starmer es una prioridad mejorar las relaciones con la segunda economía más grande del mundo, entre otras razones porque su gobierno laborista de centroizquierda ha tenido dificultades para alcanzar el crecimiento prometido.
Con este viaje, el primer ministro británico sigue el ejemplo de otros dirigentes occidentales, como el presidente francés Emmanuel Macron, quien realizó una visita de Estado a principios de diciembre, y el primer ministro canadiense Mark Carney, que estuvo en China la semana pasada.
Starmer también se reunirá con el primer ministro Li Qiang y con el máximo responsable parlamentario chino, Zhao Leji.
Según contó a periodistas, las conversaciones avanzaron con el dirigente chino para reducir los aranceles al whisky, mientras que Xi detalló que China consideraría eximir de visado a los ciudadanos británicos.
“La relación está en un buen momento, en un momento sólido”, dijo Starmer, quien está acompañado en el viaje por más de 50 líderes empresariales.
Lucha contra las redes de tráfico de migrantes
Starmer también anunció que el Reino Unido y China combatirán conjuntamente a las bandas implicadas en el tráfico ilegal de migrantes.
El Reino Unido afirma que las llegadas de migrantes en pequeñas embarcaciones se acercaron a niveles récord en 2025, por lo que la base del acuerdo es reducir el uso de motores de fabricación china en las embarcaciones que transportan personas a través de Europa para solicitar asilo.
Además, funcionarios británicos y chinos compartirán inteligencia para identificar las rutas de suministro de los traficantes y trabajarán con fabricantes chinos para evitar que empresas legítimas sean explotadas por el crimen organizado, informó Downing Street.
Entre desconfianzas heredadas y un giro diplomático
Las relaciones con China se deterioraron durante años bajo anteriores gobiernos conservadores, al punto de que Londres limitó algunas inversiones chinas por preocupaciones de seguridad nacional y expresó inquietud por la represión de las libertades políticas en Hong Kong.
Los servicios de seguridad británicos han afirmado que China espía de forma habitual al gobierno, pero Beijing ha negado esas acusaciones.
Kemi Badenoch, líder del opositor Partido Conservador británico, dijo el miércoles que no habría viajado a China por los riesgos de seguridad que el país representa.
Sin embargo, Starmer se aproxima al gigante asiático de una manera completamente diferente. “Hice la promesa hace 18 meses, cuando fuimos elegidos para gobernar, de que haría que Gran Bretaña volviera a mirar hacia fuera… Porque, como todos sabemos, los acontecimientos en el extranjero afectan a todo lo que ocurre en nuestros países de origen, desde los precios en las estanterías de los supermercados hasta lo seguros que nos sentimos”, le aseguró Starmer a Xi.
Starmer dijo a los periodistas que también mantuvo una “discusión respetuosa” con Xi sobre el caso de Jimmy Lai, el exmagnate de medios de Hong Kong y ciudadano británico que fue condenado en diciembre por delitos contra la seguridad nacional.
Con Reuters y medios locales
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