Teherán y Washington mantienen las tensiones, entre amenazas y movimientos militares

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Un nuevo cruce entre Irán y Estados Unidos incluye el envío del portaaviones USS Abraham Lincoln a las costas iraníes, la amenaza persa de atacarlo y una escueta apertura al diálogo desde la Casa Blanca: Estados Unidos está "abierto a hacer negocios" si Irán lo desea, según reportó Reuters. Por su parte, Italia puso sobre la mesa de la Unión Europea la posible designación de la Guardia Revolucionaria como grupo terrorista.

El portaaviones de Estados Unidos USS Abraham Lincoln –junto con su grupo séquito de embarcaciones de combate– llegó a Medio Oriente, según anunció el lunes el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), en medio de las tensiones con Irán.

El presidente estadounidense Donald Trump ya avisó que iba una “flota enorme” ante la represión contra las protestas en Irán, y en las redes sociales, el Centcom afirmó que el movimiento se produce “para promover la seguridad regional y la estabilidad”, aunque no mencionó de forma directa a Irán ni precisó la cantidad de elementos desplegados.

“Los marineros a bordo del USS Abraham Lincoln (CVN 72) realizan un mantenimiento rutinario mientras el portaaviones navega el Océano Índico el 26 de enero”, indicó el organismo militar.

Según indicó una fuente militar de la Base Khatam al-Anbiya, el comando central unificado de las Fuerzas Armadas iraníes, a la televisión estatal de Irán, “la concentración y acumulación de fuerzas y equipos en la zona no será un factor disuasorio, sino que aumentará su vulnerabilidad y los convertirá en objetivos al alcance”.

La misma fuente anónima aseguró que la idea de llevar a cabo una “operación limitada, rápida y limpia contra Irán se debe a estimaciones incorrectas y a una comprensión incompleta de las capacidades defensivas y ofensivas de la República Islámica”.

“La República Islámica no iniciará ninguna guerra, pero no permitirá ninguna amenaza contra la seguridad nacional del país”, advirtió el comando central unificado de las Fuerzas Armadas iraníes.

El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baghaei, agregó que el envío de la flota estadounidense a la región no afectará su determinación para defenderse, pero también advirtió que generará una inseguridad que “afectará a todos” los países de la zona.

Estados Unidos, por su parte, dejó la puerta al diálogo, según Reuters. Un funcionario estadounidense citado por esa agencia de noticias dejó claro que el país está “abierto a hacer negocios” si Irán desea contactar a Washington.

“Creo que conocen las condiciones”, zanjó la fuente, sin entrar en detalles, al ser preguntada sobre los requisitos para posibles negociaciones con Irán.

Medidas contra la Guardia Revolucionaria

Por otra parte, el ministro de Relaciones Exteriores italiano, Antonio Tajani, instó el lunes a la Unión Europea a incluir al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán en la lista de “organizaciones terroristas” tras la represión en las últimas protestas.

El jefe de la diplomacia italiana aseguró que propondría la idea “en coordinación con otros socios” en una reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la UE que se celebrará el jueves en Bruselas.

“Las pérdidas sufridas por la población civil durante las protestas exigen una respuesta clara”, escribió en X. Además pidió a la UE que imponga sanciones individuales a los responsables.

Bruselas ya ha sancionado a varios cientos de funcionarios iraníes por la represión de anteriores movimientos de protesta y por el apoyo de Teherán a la guerra de Rusia contra Ucrania.

Estados Unidos, por su parte, designó a la Guardia Revolucionaria como “organización terrorista” en 2019.

Activistas denuncian la difusión de “confesiones forzadas” en la televisión estatal de Irán

Según organizaciones de derechos humanos, la televisión estatal iraní ha emitido al menos 240 “confesiones forzadas” en las últimas semanas, una cantidad sin precedentes, después de que las autoridades arrestaran a miles de personas tras las protestas que sacudieron a la cúpula clerical del país.

Interrogados por un entrevistador, los detenidos aparecen confesando diversos presuntos delitos, que van desde cometer violencia contra miembros de las fuerzas de seguridad hasta aceptar dinero de monárquicos o de enemigos de Irán, o compartir imágenes con grupos o medios de comunicación prohibidos.

En algunos casos, se acusa a las personas simplemente de seguir las cuentas de opositores a la República Islámica en redes sociales.

Los activistas afirman que las supuestas confesiones se obtienen mediante tortura psicológica y física, y son una táctica habitual utilizada en el pasado por las autoridades iraníes contra detenidos que, en algunos casos, han sido posteriormente ejecutados.

El Centro para los Derechos Humanos en Irán (CHRI), con sede en Estados Unidos, afirmó que, tras las protestas, la televisión estatal iraní estaba transmitiendo esas confesiones forzadas a una “escala sin precedentes”.

El director de la organización, Abdorrahman Boroumand, le dijo a la agencia AFP que “estas confesiones falsas se utilizan habitualmente como única prueba para condenas, incluso en casos donde se puede imponer la pena de muerte”.

“Al obligar a los disidentes a ‘confesar’ públicamente acciones como ‘colusión con potencias extranjeras’, el Estado legitima su represión como necesaria para proteger la seguridad nacional y, eludiendo la presunción de inocencia, utiliza las confesiones televisadas como prueba de culpabilidad para justificar castigos severos como las ejecuciones”, añadió.

Amnistía Internacional calificó las escenas de “vídeos de propaganda” y afirmó haber recibido informes de que “las autoridades están obligando a los detenidos a firmar declaraciones que no se les ha permitido leer y a realizar ‘confesiones’ forzadas de delitos que no cometieron, así como de actos pacíficos de disidencia”.

La relatora especial de la ONU sobre los derechos humanos en Irán, Mai Sato, declaró ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU que estas “confesiones falsas” buscan “reforzar la narrativa del Estado de que los manifestantes son criminales peligrosos”.

Con Reuters, AP y EFE

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