Afganistán afirma que frustró un ataque pakistaní contra su principal base aérea, mientras defiende Kabul
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Visitar sitioEl régimen talibán asegura que repelió exitosamente un intento de Pakistán de bombardear la base de Bagram en la provincia de Parwan. Sin embargo, al mismo tiempo se escucharon explosiones en la capital Kabul, que el Gobierno afgano atribuyó a defensas antiaéreas contra aviones pakistaníes que ingresaron en su espacio aéreo, y ahora los talibanes denuncian también un ataque mortal de su vecino contra un campo de refugiados.
Las hostilidades entre Pakistán y Afganistán se reanudaron este 1 de marzo, con la incursión de aeronaves de combate del primer país sobre Kabul y la provincia de Parwan, donde se encuentra la principal base aérea del gobierno talibán.
La policía de Parwan denunció en un comunicado que aviones pakistaníes ingresaron al espacio aéreo afgano y que habían “intentado bombardear la base aérea de Bagram”, donde estuvieron asentadas las fuerzas estadounidenses antes de su salida en 2021, y que ahora sirve a los talibanes.
El boletín agrega que “sistemas antiaéreos y de defensa antimisiles” lograron frustrar la incursión. El Gobierno de Islamabad, que el 27 de febrero se declaró en “guerra abierta” con su vecino, no se ha pronunciado todavía sobre estas acciones.
Al mismo tiempo, Kabul amaneció bajo el estruendo de explosiones y ráfagas de disparos, que el portavoz de la administración talibán, Zabihullah Mujahid, atribuyó a acciones defensivas contra aeronaves pakistaníes que sobrevolaban la capital.
“Se llevaron a cabo ataques de defensa aérea en Kabul contra aviones pakistaníes. Los residentes de Kabul no deberían preocuparse”, aseguró Mujahid.
Tampoco sobre esta otra incursión se ha pronunciado el primer ministro de Pakistán ni voceros de sus fuerzas armadas.
Son las primeras acciones que se registran fuera de la llamada Línea Durand, la frontera reconocida internacionalmente que Afganistán disputa en algunas secciones.
Los combates entre fuerzas de Islamabad y Kabul se han intensificado en la última semana, en medio de lo que Pakistán ha calificado como una “guerra abierta” contra los talibanes, a los que acusa de proporcionar refugio a grupos militantes que han causado centenares de bajas en varias de sus ciudades.
Facciones de Al Qaeda y el grupo Estado Islámico todavía tienen presencia en Afganistán, además de otras organizaciones militantes como el Tehreek-e-Taliban Pakistán o TTP, principal responsable de las acciones terroristas en territorio pakistaní en los últimos años, y al que Islamabad acusa de haber iniciado un movimiento insurgente.
El TTP es independiente, pero opera en estrecha alianza con el régimen talibán, que ha negado consistentemente que esté ofreciendo refugio a esta o cualquier otra organización militante.
Ataque contra campo de refugiados
El régimen talibán también acusó este 1 de marzo a Pakistán de haber bombardeado varios campos de refugiados afganos recientemente deportados por Islamabad, causando “un número indeterminado de inocentes migrantes retornados muertos y heridos, incluyendo mujeres y niños”, según un comunicado del ministerio de Refugiados y Repatriación.
Precisamente una acción de este tipo detonó las hostilidades en curso, cuando el 22 de febrero Pakistán lanzó un ataque transfronterizo supuestamente dirigido a bases del TTP, pero Afganistán aseguró que solo había producido bajas civiles en un campamento de refugiados en Nangarhar.
En respuesta a este bombardeo, Kabul dirigió una ofensiva contra territorio pakistaní, que llevó al ministro de Defensa de este país, Khawaja Muhammad Asif, a afirmar que ambas naciones se encontraban en “guerra abierta”.
Ahora los talibanes aseguran que ha habido más ofensivas dirigidas a instalaciones de acogida en Spin Boldak, en la provincia de Kandahar, y que las mismas constituyen “crímenes morales y humanitarios” que “no tienen justificación”.
Ni medios internacionales ni organizaciones humanitarias han podido verificar de forma independiente si efectivamente se han producido estas bajas, ante el cerco informativo que mantiene el régimen talibán.
Mediación y llamados a la contención
Qatar, que sirvió de mediador para desactivar un conflicto similar entre los dos países en octubre de 2025, ha renovado sus intenciones de volver a sentar en la mesa a los líderes enfrentados, un esfuerzo al que se ha postulado también Arabia Saudita.
Rusia, China, la Unión Europea y las Naciones Unidas también han llamado a la moderación y han urgido por el inicio de conversaciones, mientras que el presidente estadounidense Donald Trump ha reivindicado el derecho de su socio Pakistán a defenderse.
El papa León XIV se sumó a esos llamados este 1 de marzo durante el Ángelus pronunciado desde la ventana del Palacio Apostólico del Vaticano.
“En estos días llegan noticias preocupantes de choques entre Pakistán y Afganistán. Elevo mi súplica para un regreso urgente al diálogo”, dijo el pontífice ante los fieles que lo escuchaban en la Plaza de San Pedro.
Con Reuters, AP y EFE
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