El "buen comienzo" de los diálogos en Omán no evita nuevas sanciones de EE. UU. a Irán
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Visitar sitioEl canciller iraní, Abbas Araqchi, mostró un cauto optimismo tras la primera ronda de negociaciones indirectas con EE. UU. en Omán. Teherán se mantiene firme en solo negociar sobre su programa nuclear, aunque rechaza detener el enriquecimiento de uranio. Horas después de las conversaciones, la Administración Trump impuso nuevas sanciones contra la red que vende petróleo iraní.
Diplomacia, amenaza militar y sanciones económicas. Bajo ese cóctel tan disímil, Irán y Estados Unidos consiguieron sacar adelante una primera ronda de diálogos indirectos en Omán, enfocada sobre todo en establecer las bases para un proceso de negociación más significativo.
En términos diplomáticos, las conversaciones de este viernes 6 de febrero parecieron destinarse a construir confianza entre dos países, cuyos últimos acercamientos colapsaron cuando Israel lanzó sus bombardeos sobre Irán en junio pasado. Eso dio inicio a una guerra de 12 días que acabó después de que Estados Unidos atacara directamente las instalaciones nucleares iraníes y Teherán respondiera con una represalia menor contra tropas estadounidenses en Qatar.
A esto se suman semanas de advertencias todavía no concretadas del presidente Donald Trump sobre posibles ataques contra el régimen de la República Islámica como represalia a la brutal represión de las recientes manifestaciones en Irán, que han causado la muerte de al menos 6.200 personas.
“La desconfianza generada representa un serio desafío para las negociaciones”, afirmó el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, en una entrevista desde Mascate con la televisión estatal iraní. “Primero debemos abordar este asunto y luego pasar al siguiente nivel de negociaciones”, insistió.
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Un “buen comienzo” que abre la expectativa de más diálogos
Pese a las crecientes tensiones y a los desacuerdos sobre el formato de las negociaciones que casi provoca la cancelación del encuentro, Araqchi describió como “un buen comienzo” las “largas e intensas” conversaciones que mantuvo este viernes con los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner –yerno de Trump– mediante el intercambio de mensajes a través del canciller omaní, Badr al-Busaidi.
Al-Busaidi, que también ofició de mediador en las anteriores rondas de negociaciones entre Washington y Teherán, calificó estos diálogos iniciales como “útiles para aclarar tanto el punto de vista tanto iraní como estadounidense e identificar áreas de posible progreso”. Aclaró que el enfoque fue preparar el terreno para la reanudación de negociaciones diplomáticas y técnicas, más que un paso hacia un acuerdo nuclear o la distensión.
Según describieron periodistas de la agencia AP, las delegaciones se alternaron por separado en varias rondas de encuentros con Al-Busaidi en un palacio cercano al aeropuerto internacional de Mascate, misma sede de los diálogos en 2025.
De acuerdo con Araqchi, las charlas solo se centraron en la cuestión nuclear, como pretendía Teherán, sin entrar en el programa de misiles iraní, el apoyo de Irán a grupos armados de la región o la represión a los manifestantes antigubernamentales, temas que Washington buscaba incluir en las conversaciones.
Un diplomático regional informado por Teherán le aseguró a la agencia Reuters que la República Islámica insistió en su “derecho a enriquecer uranio”, rechazando la demanda estadounidense de detener por completo esa práctica.
No obstante, añadió la fuente, los negociadores iraníes sí se mostraron dispuestos a discutir “el nivel y la pureza” del enriquecimiento y arreglos adicionales, como la creación de un consorcio regional. A cambio, Teherán pretende “un alivio eficiente e inmediato de las sanciones, incluidas las bancarias y petroleras, y el traslado de los activos militares estadounidenses fuera de Irán”, de acuerdo con el diplomático que permaneció anónimo.
Tras este primer encuentro, Araqchi indicó: ambos equipos negociadores “mantendremos consultas con nuestras capitales acerca de los próximos pasos”. Destacó, no obstante; “si Estados Unidos continúa con este enfoque podemos llegar a la formación de un marco de negociaciones en las próximas conversaciones”.
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Estados Unidos pone sobre la mesa su carta militar
Mientras, de momento, la delegación estadounidense no se ha pronunciado sobre esta ronda de diálogos, en la mesa de negociaciones recordó su amenaza militar a Irán, con la participación, por primera vez, de su principal comandante en Medio Oriente.
Vestido con uniforme gala, el jefe del Comando Central del Ejército estadounidense, el almirante Brad Cooper, formó parte de la delegación de Washington, en lo que se interpretó como un recordatorio de que el portaaviones USS Abraham Lincoln y otros buques de guerra se encuentran frente a las costas de Irán, en el Mar Arábigo.
A las repetidas amenazas de Trump de utilizar su “gran Armada” contra Irán y las advertencias de represalias de Teherán se sumaron incidentes en los días previos al encuentro en Omán. El martes, las fuerzas estadounidenses derribaron un dron iraní que se acercó de forma “agresiva” al Lincoln, mientras que Irán intentó interceptar ese mismo día a un buque con bandera estadounidense en el Estrecho de Ormuz.
Es por eso que Araqchi insistió, en declaraciones a la prensa luego de la reunión en Mascate, que “las conversaciones nucleares y la resolución de los principales problemas deben tener lugar en un ambiente tranquilo, sin tensión ni amenazas”.
“El requisito previo para cualquier diálogo es abstenerse de amenazas y presiones. También lo planteamos explícitamente hoy, y esperamos que se respete para que exista la posibilidad de continuar las conversaciones”, subrayó.
No obstante, el viernes por la noche, el Ejército estadounidense ensayó una nueva demostración de fuerza: el CENTCOM publicó en su cuenta de X fotos del portaaviones Lincoln, dos buques de suministro y dos guardacostas navegando por el mar Arábigo, custodiados por aviones militares. “¡Paz mediante la fuerza!”, reza la publicación, replicando el lema estrella de la política exterior de la Administración Trump.
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Nuevas sanciones petroleras a Irán
Poco después de la conclusión de los diálogos en Omán, los Departamentos de Estado y del Tesoro de EE. UU. anunciaron una nueva batería de sanciones contra entidades, individuos y embarcaciones supuestamente vinculadas con la transferencia “ilícita” de petróleo utilizado para financiar al Gobierno iraní. Las represalias incluyen la congelación de activos en jurisdicciones estadounidenses.
La medida afecta a 14 buques de la denominada “flota fantasma” que, según Washington, se utilizan para intentar evadir las sanciones, así como 15 empresas comerciales –con sede en India o Turquía, entre otras– y dos personas asociadas con la comercialización de crudo y productos petroquímicos iraníes.
Washington señaló que sus castigos apuntan al sector petrolero que es “la principal fuente de ingresos del régimen”, con el fin de “frenar el flujo de ingresos que el régimen de Teherán utiliza para apoyar el terrorismo en el extranjero y reprimir a sus ciudadanos”.
“Una y otra vez, el Gobierno iraní ha priorizado su comportamiento desestabilizador sobre la seguridad de sus propios ciudadanos, como lo demuestra el asesinato masivo de manifestantes pacíficos por parte del régimen”, remarcó el Departamento de Estado.
El mes pasado, Estados Unidos sancionó al ministro del Interior de Irán, al secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y a otros líderes iraníes, a los que considera responsables de la mortífera represión de las protestas del mes pasado en el país persa.
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Con Reuters, AP y EFE
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