Israel-Líbano: conversaciones directas en EE. UU., una "capitulación" para Hezbolá
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Visitar sitioSe prevén conversaciones directas este martes entre representantes libaneses e israelíes en Washington, bajo la mediación del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. La seguridad de la frontera norte de Israel y el desarme de Hezbolá serán algunos de los temas clave. El movimiento proiraní ha exigido la cancelación de estas negociaciones.
Las negociaciones, las primeras directas en décadas, serán observadas con atención. Representantes de Líbano e Israel se reúnen este martes 14 de abril en Washington, bajo la mediación de Marco Rubio, para conversaciones preliminares de paz. Sin embargo, las perspectivas de un acuerdo parecen limitadas.
Antes incluso del encuentro, el líder de Hezbolá, Naim Qassem, pidió el lunes su “cancelación”, afirmando que tales conversaciones constituían una “capitulación”.
Desde que Líbano fue arrastrado el 2 de marzo por Hezbolá al conflicto regional con Irán, los ataques israelíes han dejado más de 2.000 muertos —incluidos bombardeos sin precedentes el 8 de abril— y más de un millón de desplazados, pese a los llamamientos internacionales a un alto el fuego.
La reunión en el Departamento de Estado se celebrará bajo los auspicios de Marco Rubio, junto a los embajadores de Israel y Líbano en Washington, Yechiel Leiter y Nada Hamadeh Moawad, así como el embajador estadounidense en Líbano, Michel Issa.
“Como consecuencia directa de las acciones irresponsables de Hezbolá, los gobiernos de Israel y Líbano han iniciado conversaciones diplomáticas abiertas, directas y de alto nivel —las primeras de este tipo desde 1993, bajo el patrocinio de Estados Unidos—”, declaró un funcionario del Departamento de Estado bajo anonimato.
Según explicó, el objetivo es “garantizar la seguridad a largo plazo de la frontera norte de Israel y apoyar la determinación del gobierno libanés de restablecer su plena soberanía sobre su territorio y su vida política”.
Por su parte, la portavoz del gobierno israelí, Shosh Bedrosian, afirmó el lunes: “Este diálogo entre Israel y Líbano (…) busca desarmar a la organización terrorista Hezbolá, expulsarla del Líbano y establecer relaciones pacíficas entre nuestros dos países”. Añadió que “no negociaremos un alto el fuego con Hezbolá, que continúa llevando a cabo ataques indiscriminados contra Israel y sus civiles”.
La posición estadounidense, entre dos fuegos
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró el sábado que aceptaba estas conversaciones directas bajo dos condiciones: el “desarme de Hezbolá” y la búsqueda de un “verdadero acuerdo de paz que perdure por generaciones”.
Desde el lado libanés, el presidente Joseph Aoun afirmó el lunes que “espera que se alcance un acuerdo de alto el fuego en Líbano, con el objetivo de iniciar negociaciones directas entre Líbano e Israel”, países que se encuentran técnicamente en guerra desde hace décadas.
En Washington, la diplomacia estadounidense ha quedado en una posición incómoda en las últimas semanas frente a los ataques israelíes en Líbano, temiendo que estos obstaculicen las negociaciones con Irán en Islamabad, que finalmente fracasaron el domingo.
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La administración Trump insiste en el desarme de Hezbolá, lamentando que el ejército libanés no haya sido capaz de hacerlo hasta ahora. Sin embargo, Washington se encuentra en una posición delicada, al exigir por un lado el respeto de la integridad territorial del Líbano y, por otro, defender el derecho de Israel a la autodefensa.
Un exresponsable de Defensa israelí advirtió que hará falta “mucha imaginación y optimismo” para pensar que el conflicto entre Israel y Líbano “pueda resolverse mañana en Washington”, y añadió que “las expectativas son bajas”.
“Será muy difícil alcanzar un acuerdo, e Israel creará una zona de amortiguamiento en el norte, muy similar a la que tiene en Gaza”, afirmó bajo anonimato.
Un precedente nunca aplicado
Israel prevé establecer lo que llama una “zona de seguridad” en el sur de Líbano, donde su ejército ha penetrado con el objetivo de eliminar lo que consideran la amenaza de Hezbolá para los habitantes del norte de Israel.
Hezbolá entró el 2 de marzo en la guerra en Medio Oriente para vengar la muerte del líder supremo iraní Ali Jamenei, fallecido el primer día de la ofensiva israelo-estadounidense contra Irán el 28 de febrero. Israel respondió con intensos bombardeos aéreos en todo Líbano y una incursión terrestre en el sur del país.
En 1983, un frágil gobierno libanés ya había firmado un acuerdo con Israel tras una invasión israelí que expulsó a combatientes palestinos, pero dicho acuerdo nunca llegó a aplicarse.
Este artículo es una adaptación de su original en inglés
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