Decenas de muertes: ¿por qué Nigeria encara dificultades para frenar la violencia de grupos armados?
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Visitar sitioNigeria anunció el miércoles la operación 'Escudo de la Sabana' y envió soldados a Kwara, estado del centro-oeste en el que un ataque a dos aldeas atribuido a milicianos islámicos causó al menos 175 muertos. Desde hace meses, las autoridades nigerianas no consiguen contrarrestar el avance de bandas criminales y de militantes islámicos. Expertos y organizaciones humanitarias sostienen que los esfuerzos son insuficientes.
Otro brutal ataque yihadista ha dejado a la vista la vulnerabilidad a la que se enfrentan algunos estados de Nigeria, sobre todo en el centro, noreste y noroeste del país. Muchas aldeas de esas zonas sufren de manera constante las masacres cometidas por grupos de milicianos islámicos o los asaltos y secuestros masivos de bandas criminales.
La tétrica imagen más reciente se registró en Woro y Nuku, dos aldeas de mayoría musulmana del estado de Kwara, en el centro-oeste del país. Allí, el martes, un ataque causó la muerte de al menos 175 personas, según confirmaron líderes locales a la agencia EFE. Esto representa uno de los ataques más mortíferos fuera de los focos de conflicto conocidos en el país.
Aunque ningún grupo reivindicó la masacre, testigos y residentes lo vincularon a la acción de milicianos islámicos. Por su parte, el gobierno de Nigeria responsabilizó a “los terroristas de Boko Haram” de haber matado a cientos de “aldeanos indefensos”, aunque el estado de Kwara no es el terreno habitual de ese grupo yihadista. Asimismo, Mohammed Omar Bio, un legislador local, apuntó a Lakurawa, una facción local, cuyos miembros fueron objetivo de bombardeos estadounidenses en diciembre.
La cifra de muertos en las dos comunidades, sin embargo, es presumiblemente mayor porque “muchas personas siguen desaparecidas, incluidos mujeres y niños”, reveló Khaleed Abba, líder comunitario de Woro. De acuerdo con sus declaraciones a EFE, los atacantes “corearon términos yihadistas mientras atacaban a los aldeanos” y “algunas de las víctimas tenían las manos atadas a la espalda, lo que claramente significa que fueron capturadas y atadas antes de ser ejecutadas”.
Para las autoridades nigerianas, los agresores, cultores de un islamismo radical, llevaron a cabo el brutal ataque debido a que los aldeanos, también musulmanes, rechazaron su ideología extremista. El gobernador de Kwara, Abdulrahman Abdulrazaq, sostuvo en X que los aldeanos “fueron masacrados a sangre fría simplemente por negarse a rendirse ante extremistas que predicaban una doctrina extraña”.
El mandatario local sugirió, además, que la masacre pudo haber sido una represalia a las recientes operaciones antiterroristas en la región, las cuales, en ocasiones, son posibles gracias a la información proporcionada por las comunidades locales.
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Kwara, ¿nueva frontera de los grupos armados?
Por su ubicación geográfica, el estado de Kwara es víctima de la inseguridad de todo tipo. Está asolado tanto por las bandas armadas (conocidas localmente como ‘bandidos’) que saquean las aldeas y secuestran y aterrorizan a sus habitantes, como por la amenaza yihadista en aumento por el avance hacia el sur de los grupos que operan en el noroeste del país.
Por ejemplo, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM, por sus siglas en inglés), una facción afiliada a Al Qaeda que está activa en Burkina Faso y Mali, afirmó en octubre pasado, afirmó en octubre pasado haber llevado su primer ataque nigeriano precisamente en Kwara.
Expertos aseguran que el repentino aumento de los ataques mortales y secuestros en Kwara responde a que ese estado se está convirtiendo a gran velocidad en una nueva frontera para los grupos armados que buscan expandirse en el país más poblado de África. Esa competencia interna, afirman, ha contribuido a la expansión de milicianos que atraviesan los vastos bosques de la zona, sin ser vistos.
James Barnett, investigador del Hudson Institute, con sede en Washington, afirmó que los grupos armados se han expandido más al encontrar una fuerte competencia de grupos rivales en las zonas donde tradicionalmente operaban.
Por su lado, Malik Samuel, investigador de seguridad de Good Governance Africa, vaticinó que estos grupos podrían unir fuerzas “para enfrentarse a su enemigo común, que es el Estado”.
Mientras los ‘bandidos’ infunden terror, sobre todo en el centro y noroeste de Nigeria, los grupos yihadistas Boko Haram y, desde 2016, su escisión Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP) concentran sus ataques en el noreste del país. De acuerdo a datos gubernamentales y la ONU, estas dos facciones han matado a más de 35.000 personas –muchas de ellas musulmanas– y han forzado el desplazamiento de 2,7 millones, sobre todo dentro de Nigeria, pero también en los vecinos Camerún, Chad y Níger.
A esto se han sumado movimientos yihadistas locales como Mahmuda y Lakurawa, este último con base en el estado de Sokoto (norte) y con aparentes vínculos con el Estado Islámico-Provincia del Sahel (ISSP, por sus siglas en inglés), activo en Níger.
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La reacción gubernamental, en entredicho
Como respuesta a la masacre del martes en Kwara, el gobierno de Nigeria ha anunciado el lanzamiento de la operación ‘Escudo de la Sabana’ para “frenar a los terroristas bárbaros y proteger a las comunidades indefensas”. Con ese fin, la oficina del mandatario Bola Tinubu movilizó un batallón a la zona de Kaiana.
Desde noviembre pasado, el Ejecutivo nigeriano ha declarado el estado de emergencia en seguridad y dispuso el reclutamiento de más policías para hacer frente a los secuestros masivos en todo el país, así como el despliegue de guardias forestales.
Sin embargo, los esfuerzos gubernamentales no han conseguido frenar el incremento de los ataques, lo que ha llevado a comunidades y algunos gobiernos estatales del norte de Nigeria a firmar pactos de seguridad con los grupos armados para prevenir asesinatos.
Analistas valoran como insuficiente las acciones del gobierno, ya que el Ejército se ve desbordado frente a los grupos armados en las distintas regiones del país, incapaz de recopilar inteligencia u obtener armas modernas.
Asimismo, la oficina local de la organización de derechos humanos Amnistía Internacional subrayó que el ataque en Kwara reflejó “un fallo de seguridad alarmante”, con hombres armados arrasando viviendas y saqueando tiendas.
En esa lucha desigual, Nigeria ha comenzado a recibir apoyo de Estados Unidos, que desde diciembre ha realizado ataques aéreos contra posiciones de las milicias yihadistas en el país y ha desplegado un pequeño contingente contingente de soldados para prestar apoyo a las fuerzas locales en el terreno, sobre todo en la recolección de inteligencia, según confirmó el martes el comandante del Mando Militar de Estados Unidos en África (AFRICOM), general Dagvin Anderson.
Esta colaboración, no obstante, debió sortear meses de disputas diplomáticas luego de que el presidente estadounidense Donald Trump amenazara con atacar en Nigeria bajo el pretexto de que el gobierno no estaba haciendo lo suficiente para proteger a sus ciudadanos cristianos.
Trump ha alegado sin pruebas que los grupos militantes están asesinando principalmente a cristianos, una afirmación que repitió tan pronto como el jueves pasado. Sin embargo, las investigaciones locales revelan que, aunque los cristianos son blancos de ataques y secuestros –los tres más recientes incluyeron a 183 cristianos, que han sido recuperados en el estado de Kaduna–, la mayoría de las víctimas de los grupos armados son musulmanes del norte de Nigeria.
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Con AP, EFE y AFP
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