Rusia: la extraña “rebelión” de los influenciadores pro-Putin contra el régimen

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Varias figuras influenciadoras pro-Putin han multiplicado últimamente en las redes sociales las críticas contra la situación económica y social en Rusia. Una cierta libertad que sorprende en un país donde el poder busca cada vez más limitar los espacios de expresión de la oposición. No obstante, Vladimir Putin no ha sido el blanco de los ataques más virulentos e incluso a veces se le presenta como solución. ¿Una estrategia electoral?

Vladimir Vladimirovich (Putin). A usted la gente le tiene miedo. Los blogueros y los artistas tienen miedo. Los gobernadores también. Yo creo que no deberíamos tener miedo”. Con estas palabras, la influencer rusa Victoria Bonya inició un vídeo, publicado el martes 14 de abril en Instagram, en el que detalla durante 18 minutos una serie de quejas contra la forma en que se gobierna Rusia.

Tres días después, este monólogo en ruso había sido visto más de 21 millones de veces y había recibido cerca de 1,5 millones de ‘likes’, algo sin precedentes para un video crítico con el poder ruso. Sobre todo en estos tiempos de creciente represión de cualquier forma de oposición al Kremlin y de censura.

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Saludos desde Mónaco

En este video, la influencer enumera varios temas que, en su opinión, molestan a los rusos: la gestión de desastres naturales como las inundaciones en Daguestán o el derrame de petróleo en las playas de Anapa (región de Krasnodar), los bloqueos de internet e incluso el sacrificio de ganado en la región de Novosibirsk por motivos sanitarios.

Nada sobre la guerra en Ucrania o el deterioro de las condiciones económicas. Pero el simple hecho de criticar así públicamente la política rusa es “algo que no se había escuchado desde hace tiempo”, reconoce Stephen Hall, especialista en Rusia de la Universidad de Bath, en Reino Unido.

Lo curioso en este caso es que Victoria Bonya, que vive en Mónaco, no es una figura destacada de la oposición. Conocida principalmente por haber sido una de las primeras participantes en un ‘reality show’ en Rusia a principios de la década de 2000, se ha hecho famosa en las redes sociales gracias a sus consejos de belleza y no por sus análisis de los entramados del poder.

En el mejor de los casos, “se puede decir que es apolítica”, señala Jakob Tolstrup, especialista en Rusia de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca. Incluso ha mostrado en el pasado cierta “putinofilia” al lucir ante la cámara camisetas con la efigie del presidente ruso.

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Otros han seguido su ejemplo. La influencer Aiza, igualmente poco versada en discusiones políticas con sus seguidores en Instagram, publicó su propio video – ya eliminado – para denunciar la corrupción de las élites y el aumento de los impuestos.

Luego fue el actor Iván Okhlobystin, quien calificó el aumento de la censura en internet y las redes sociales como un “enorme error”. En su caso, la crítica es aún más dura contra el régimen, ya que Iván Okhlobystin siempre se ha mostrado como un fiel partidario de Vladimir Putin, llegando incluso a comparar la invasión de Ucrania con una “guerra santa”.

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Cuando el perro de caza de Putin se vuelve contra su dueño

Pero en las últimas semanas ha habido un precursor de esta ola de videos críticos con respecto a la situación de Rusia. Ilya Remeslo, uno de los más fieles partidarios de Vladimir Putin, publicó un ataque frontal y violento contra el presidente ruso el 17 de marzo. “Vladimir Putin no es un presidente legítimo. Vladimir Putin debe renunciar y ser juzgado como criminal de guerra y ladrón”, afirma en un mensaje en Telegram este bloguero, conocido sobre todo por haber respaldado al presidente contra Alexéi Navalny, el opositor fallecido en reclusión en 2024.

Un giro “a la vez desconcertante y extraordinario por la violencia de los ataques”, reconoce Jakob Tolstrup. Este giro de 180 grados tomó por sorpresa incluso a la oposición a Vladimir Putin. “Me cuesta imaginar las razones de esta iniciativa personal. Conozco demasiado bien a este corrupto”, expresó en la red X Leonid Volkov, opositor ruso y antiguo compañero de Alexéi Navalny.

Poco después, Ilya Remeslo fue internado en un hospital psiquiátrico. ¿Es porque actualmente sufre trastornos mentales o porque “el FSB lo visitó para sugerirle una forma de pasar página a sus críticas”?, se pregunta Stephen Hall.

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El buen zar contra los boyardos malos

Estas opiniones divergentes están empezando a causar mucho revuelo. En el caso de la influencer Victoria Bonya y sus seguidoras, sin embargo, el tono es mucho menos virulento hacia el presidente. Sus declaraciones “se parecen mucho más al discurso clásico del buen zar contra los boyardos malos”, los aristócratas rusos de la época zarista, opina Stephen Hall.

Esta analogía sitúa estas críticas “en un esquema más tradicional, que permite a los influencers plantear problemas sin cuestionar la figura del líder”, explica Jenny Mathers, especialista en Rusia de la Universidad de Aberystwyth (Gales).

Victoria Bonya afirma, por otra parte, que Vladimir Putin es quien tiene las soluciones y que, sobre todo, está mal informado sobre los problemas de la población. “En realidad, es una forma de halagar al presidente presentándolo como alguien fuerte, capaz de resolver por sí solo todos los problemas”, analizan los periodistas del canal opositor en el exilio ‘Dozhd’.

El video de Victoria Bonya incluso recibió una respuesta oficial del Kremlin, “lo cual es notable, ya que, por lo general, el poder no se digna responder así a críticas específicas”, señala Jakob Tolstrup.

Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, se mostró muy comprensivo, afirmando que se trataba de “temas importantes que el poder tiene en cuenta”.

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¿Cebos para sacar a la luz las voces críticas?

Esta respuesta llevó a Victoria Bonya a publicar un nuevo video en el que agradece al Kremlin por haberla escuchado. Un extraño intercambio que ha llevado a algunos comentaristas de la web a caer en el complotismo.

Tras el ataque violento y directo contra el presidente de Ilya Remeslo, ¿no habría encargado el Kremlin a estas influencers que publicaran críticas políticamente más aceptables y que, en definitiva, exculpen a Vladimir Putin?

“Dado que las elecciones legislativas están previstas para septiembre de 2026, también cabría preguntarse si estos videos no se están utilizando como cebo. El Kremlin querría saber quiénes son los rusos que reaccionan más positivamente a las críticas contra el poder”, supone Stephen Hall.

Pero para los expertos entrevistados, se trataría de una estrategia peligrosa, ya que “el sistema actual se basa en que no se permite ninguna crítica”, subraya Jakob Tolstrup. Las declaraciones de Victoria Bonya, Aiza o el actor Iván Okhlobystin “rompen el tabú sobre la posibilidad de criticar ciertos temas delicados”, afirma Jenny Mathers.

Esto iría en contra del mensaje general de endurecimiento del régimen que el poder ruso busca transmitir actualmente al perseguir las VPN, aumentar la censura en internet y limitar cada vez más el acceso a Telegram. Además, estas críticas “reflejan una irritación real de una parte de la sociedad rusa ante las dificultades económicas y las crecientes restricciones al acceso a Internet”, concluye Jakob Tolstrup.

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Este artículo fue traducido del texto original en francés.   

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