EE. UU. sigue apretando a Delcy Rodríguez con llegada de ficha clave y marca giro en relación con Venezuela
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La llegada de la jefa de misión diplomática estadounidense a Caracas refuerza la presión política y acelera el relanzamiento de la relación bilateral.
Estados Unidos dio un nuevo paso en su estrategia hacia Venezuela con la llegada a Caracas de Laura Dogu, jefa de la misión diplomática estadounidense, en un contexto de presión sostenida sobre el gobierno de Delcy Rodríguez y de recomposición de una relación rota.
(Vea también: Delcy Rodríguez anunció amnistía general para presos políticos en Venezuela; decisión histórica)
Dogu asumirá inicialmente como encargada de negocios, mientras Washington evalúa la reapertura formal de su embajada, cerrada tras el quiebre diplomático con el gobierno de Nicolás Maduro. Su arribo está previsto para la tarde de este sábado en el aeropuerto internacional Simón Bolívar.
El movimiento se produce semanas después de la captura de Maduro por fuerzas estadounidenses, una operación que marcó un punto de quiebre en el escenario político venezolano y aceleró el rediseño del vínculo entre ambos países.
Cambio de poder y giro diplomático tras la salida de Maduro
Luego de la salida de Maduro, Delcy Rodríguez asumió el poder y modificó el tono confrontacional que caracterizó al chavismo durante más de dos décadas frente a Washington.
Entre sus primeras decisiones estuvieron concesiones en el sector petrolero, una de las principales exigencias históricas de Estados Unidos, así como el anuncio de una amnistía general y el cierre del Helicoide, uno de los centros de detención más cuestionados por organismos de derechos humanos.
Las relaciones entre Caracas y Washington se rompieron en 2019, cuando Estados Unidos desconoció la reelección de Maduro y respaldó al entonces líder opositor Juan Guaidó, además de imponer sanciones económicas y un embargo petrolero.
Aunque Trump perdió la reelección y Maduro logró mantenerse en el poder durante varios años más, el regreso del republicano a la Casa Blanca en 2025 terminó de redefinir la estrategia estadounidense hacia Venezuela.
Amnistía, petróleo y reapertura de embajada marcan la nueva etapa
Washington tampoco reconoció la última reelección de Maduro en 2024, denunciada como fraudulenta por la oposición. Sin embargo, su captura y posterior traslado a Estados Unidos, junto con la detención de su esposa, Cilia Flores, consolidaron el nuevo escenario político.
Rodríguez ha sostenido contactos frecuentes con el secretario de Estado, Marco Rubio, y con el presidente Trump, quien incluso la ha calificado públicamente como una dirigente “formidable”.
El nuevo gobierno venezolano impulsa una reforma petrolera que abre la industria a la inversión privada, con el objetivo de atraer capital estadounidense, y avanza en conversaciones para restablecer los vuelos comerciales entre ambos países, suspendidos desde 2019.
En paralelo, la presidenta interina anunció una amnistía que cubre los 27 años del chavismo, una medida que ha generado expectativa entre familiares de presos políticos y organizaciones de derechos humanos, que estiman que aún hay más de 700 detenidos por razones políticas.
La llegada de Dogu —quien fue embajadora de Estados Unidos en Nicaragua y diplomática de alto nivel en México— refuerza la señal de que Washington busca normalizar relaciones con Caracas, aunque manteniendo una presión política clara sobre el nuevo poder venezolano.
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