El robo de 119 Picassos en Aviñón: así fue el asalto que conmocionó a Francia y terminó en un giro insólito

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El audaz robo de 119 obras de Picasso en 1976 sacudió Europa, pero el inesperado desenlace sorprendió a todos.

En la madrugada del 1 de febrero de 1976, Francia y España quedaron sorprendidas por uno de los episodios de robo artístico más impactantes de la época: la sustracción de 119 obras creadas por Pablo Picasso durante su última etapa productiva. Estas piezas se exhibían en el imponente Palacio de los Papas de Aviñón, una joya arquitectónica gótica conocida por ser la residencia de nueve papas en el siglo XIV y que abarca más de 15.000 metros cuadrados. El impacto por la magnitud del hurto recayó tanto en la cantidad y relevancia de los cuadros —119 de los 201 mostrados al público— como en la vulneración de semejante patrimonio cultural, recogida ampliamente por medios como ‘Le Monde’.

A diferencia de otros robos celebres de la época, como el de joyas perpetrado ese mismo año en el Museo del Louvre y cuyo botín jamás fue recuperado, en este caso el desenlace resultó menos trágico. Las obras de Picasso, que incluían tesoros como ‘El joven pintor’ (1972) y piezas de la serie ‘Los mosqueteros’, retornaron a manos de las autoridades francesas tan solo ocho meses después. El hallazgo se produjo en una zona rural cercana a Marsella, a unos cien kilómetros del escenario original del crimen.

Según reconstruyen las crónicas de la época, como publicó el diario ‘La Vanguardia’, la operación de los tres delincuentes fue minuciosa y violenta. Se ocultaron dentro del palacio tras el cierre nocturno y, armados con una pistola, neutralizaron al personal de seguridad para obtener las llaves que les permitieron acceso a la fortaleza. Ya en el interior, redujeron a otros empleados y procedieron a descolgar, desmarcar y doblar los cuadros, dañando así algunas piezas que requirieron restauración posterior.

El robo ganó notoriedad no solo por el valor material de las obras, que alcanzaba los 140 millones de pesetas según la valoración publicada en ‘La Vanguardia’, sino también porque, al estar debidamente catalogadas, su posible venta en el mercado ilegal resultaba prácticamente imposible, exponiendo a cualquier comprador a un grave delito. Episodios de robos similares, como el insólito hurto de una pintura de un discípulo de Giotto del Museo del Louvre relatado por el mismo diario, subrayaban la vulnerabilidad de los grandes museos en aquellos años.

La recuperación de estos cuadros adquirió tintes de película: la policía, utilizando tácticas encubiertas, logró contactar a los ladrones haciéndose pasar por coleccionistas interesados. En el encuentro, los agentes consiguieron detener al grupo después de que uno de los delincuentes abriera fuego. El desenlace fue trágico para uno de los implicados, quien falleció a causa de una insuficiencia cardíaca en prisión.

Actualmente, la mayoría de las obras recuperadas se conservan en el Museo Picasso de París. Una parte significativa pasó a propiedad del Estado francés como forma de pago del impuesto de sucesiones exigido a los herederos del pintor. Además, el histórico robo y su desenlace contribuyeron a reforzar el valor de la obra producida por Picasso en sus últimos años, a pesar de la disparidad de opiniones entre los críticos sobre este periodo creativo del artista malagueño.

¿Por qué las obras de arte robadas resultan tan difíciles de vender en el mercado clandestino? La dificultad para comercializar bienes artísticos sustraídos radica en su alto nivel de documentación y control. Tal como reflejaba la prensa al informar sobre el robo de los Picassos en Aviñón, cada pieza está registrada y catalogada por autoridades y expertos, lo que implica que cualquier movimiento sospechoso puede ser rastreado con facilidad. Los compradores potenciales se exponen no solo a persecuciones legales, sino también a la imposibilidad de certificar públicamente la procedencia de la obra, disminuyendo su atractivo y valor incluso en circuitos ilegales. Así, la notoriedad de las piezas y su registro internacional constituyen el principal obstáculo para que los ladrones obtengan un beneficio económico por su delito.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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