"Hoy, la vergüenza cambia de bando": la cumbre progresista se hace fiesta en Barcelona
France 24 la componen cuatro cadenas mundiales de información continua (en francés, árabe, inglés y español), que emiten las 24/7 en 355 millones de hogares en los 5 continentes. France 24 cuenta con 61,2 millones de telespectadores semanales (medición realizada en 67 países de los 183 en los que se emite al menos una de las cadenas) y es el primer canal internacional de noticias en el Magreb y en África francófona. Su redacción, compuesta de 430 periodistas con más de 35 nacionalidades distintas, ofrece desde París un enfoque francés sobre el mundo y se apoya en una red de 160 corresponsalías que cubren prácticamente la totalidad de los países del mundo.
Visitar sitioCon la promesa de imponer un tributo a los superricos, limitar las plataformas tecnológicas, abogar por el fin de las guerras y reformar las Naciones Unidas, terminó la 'Global Progressive Mobilisation', que reunió a un centenar de líderes progresistas de más de 40 países.
Las puertas de la sala Salvador Allende se abrieron para la recibir a los máximos exponentes del progresismo mundial. Presidentes, políticos, activistas, sindicalistas y más de 6.000 asistentes empezaron a llenar el colosal recinto al ritmo de ‘Power to the People’ (el poder para la gente), el himno pacifista de John Lennon interpretado en vivo por una banda de rock.
El momento se vivió como un mitín de campaña, con show de luces, música estridente e invitados que agitaban banderas y gritaban consignas como “Free Palestine” o “No a la guerra”.
La música amainó y la luz se hizo tenue para el inicio de la clausura: una plenaria de líderes mundiales de izquierda con más de cinco horas de discursos ininterrumpidos.
Desde al atril, los oradores coincidieron en la necesidad de regularizar la tecnología, establecer un impuesto a los superricos, materializar la transición hacia energías limpias y renovar el funcionamiento de las Naciones Unidas.
Leer también¿Es viable aplicar un impuesto a los ultrarricos en Latinoamérica?
El último orador fue Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español y anfitrión de la cumbre, quien ha emergido como un referente del progresismo global por sus críticas a Donald Trump y Benjamin Netanyahu y su oposición al rearme.
“Han intentado una y otra vez que nos avergoncemos de nuestras ideas y de nuestra historia, pero eso terminó hoy en Barcelona: el 18 de abril de 2026, la vergüenza cambia de bando”, zanjó el jefe del Ejecutivo español.
Su discurso encumbró la unión del progresismo mundial ante el ascenso de la ultraderecha.
“El tiempo de la internacional ultraderechista y la derecha rendida a esos postulados reaccionarios ha llegado a su fin”, vaticinó Sánchez, uno de los opositores más elocuentes de las guerras en Gaza e Irán, así como del aumento del gasto en defensa solicitado por Washington.
Horas antes, Sánchez advirtió de un mundo amenazado por los “ataques al sistema multilateral, intentos de impugnar las reglas del derecho internacional y una peligrosa normalización del uso de la fuerza”, afirmaciones que algunos interpretaron como una condena a las políticas de Donald Trump, quien ha desmeritado el papel de instituciones como la ONU e inició la guerra en Irán a espaldas de la comunidad internacional.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, coanfitrión del encuentro, precedió en la palabra al mandatario español con el discurso más aplaudido de la tarde.
El líder del Partido de los Trabajadores hizo un llamado a los gobernantes de EE. UU., China, Rusia, Reino Unido y Francia, quienes gozan de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
“Por amor a Dios, cumplan sus obligaciones de garantizar la paz en el mundo, convoquen una reunión y paren con esta locura de guerra, porque el mundo no soporta más”, clamó Lula da Silva con el rostro enrojecido por la exaltación.
La guerra en Irán no fue la única incluida en el temario de los ponentes. El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, alertó del “surgimiento de nacionalismos de mentalidades estrechas… guerras ilegales y el genocidio en lugares como Palestina, en función de la ideología del supremacismo”.
La condena a la guerra en Gaza, definida también como “genocidio” por ponentes como Lula da Silva, fue agradecida por Mohammad Shtayyeh, exprimer ministro palestino, “en nombre de los 72.000 inocentes que han perdido la vida” por la ofensiva militar israelí.
Puntos en común
Donald Trump no tuvo que viajar a Barcelona para ser protagonista de la cumbre progresista. Aunque pocos se atrevieron a mencionarlo por su nombre, las críticas a la guerra en Irán y el respaldo al multilateralismo surgieron como una antítesis de las políticas de la Casa Blanca.
Las palabras más directas contra el republicano provinieron de Chris Murphy, senador demócrata de Connecticut, quien definió a Trump como “la mayor amenaza a la democracia desde la guerra civil”, ya que, a su juicio, se ha “apoderado de los medios de comunicación, los tribunales y ha silenciado a la oposición”.
En la misma línea, el gobernador de Minessota, Tim Walz, denunció: “Tenemos un presidente que se mete en una guerra cuando no hay ni siquiera amenazas, ni un plan previsto, ni armas nucleares. Eso es fascismo, hay que llamarlo por su nombre”.
Otro punto en el que convergieron los asistentes a la cumbre fue en la necesidad de imponer un tributo a los superricos.
El periodista y escritor Owen Jones, invitado como ponente a la ‘Global Progressive Mobilisation’, recordó que “el 1% de los más ricos tiene la mitad de la riqueza mundial” y que “hay 2.500 multimillonarios que son propietarios del 15% de todo lo que tiene la humanidad”. Esta situación, agregó, “no solo es injusta, sino que no es buena para la economía”.
Paralelamente, el compromiso por avanzar en la regulación de las plataformas tecnológicas fue otro tópico dentro de las conferencias. Sánchez incluso llamó “tecno-oligarcas” a los dueños de las redes sociales, a quienes advirtió: “No dejaremos que se enriquezcan a costa de la salud mental de nuestros jóvenes”.
Un encuentro que enfurece a la derecha
Entre el 17 y 18 de abril, la Fira de Barcelona acogió más de una treintena de eventos —entre conferencias, mesas redondas y coloquios—, en los que participaron más de un centenar de ponentes y partidos políticos de todo el mundo.
Entre los invitados más prominentes estuvieron los presidentes de Colombia, Gustavo Petro; México, Claudia Sheinbaum, y Uruguay, Yamandú Orsi.
Michelle Bachelet, Zohran Mamdani, Bernie Sanders y Hillary Clinton ofrecieron discursos pregrabados que se reprodujeron en el pleno.
La cumbre mundial no gustó a Vox, el partido que agrupa a la ultraderecha en España, cuyo portavoz, Ignacio Garriga, acusó el 18 de abril a Sánchez de convertir al país “en la sede de la izquierda radical de todo el mundo”.
Las acusaciones de Garriga salpicaron incluso a Sheinbaum, a quien acusó de “inundar” las calles “de droga y de muerte”, así como a Petro, señalado por el ultraderechista, sin pruebas, de “financiar su campaña electoral con el dinero del narcotráfico“.
La opositora venezolana y Nobel de Paz, Maria Corina Machado, también se mostró decepcionada con la ‘Global Progressive Mobilisation que, a su juicio, evidencia los motivos por los cuales rechazó reunirse con Sánchez.
Leer tambiénMaría Corina Machado visita a González Urrutia en el hospital y rechaza reunirse con Sánchez en Madrid
Sheinbaum impulsa una declaración contra la intervención en Cuba
Algunos jefes de Estado que participaron de la ‘Global Progressive Mobilisation’ también convergieron en el cuarto encuentro ‘En Defensa de la Democracia’, una iniciativa creada por Sánchez y Lula en 2024.
El evento contó con la presencia de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, quien anunció que impulsará “una declaración en contra de la intervención militar en Cuba“, en medio de la creciente presión de la Casa Blanca para precipitar un cambio de régimen en la isla. “Que el diálogo y la paz prevalezcan”, instó la mandataria en una declaración leída.
Leer también“Cuba es solo cuestión de tiempo, primero hay que acabar esto (Irán)”: Trump
En línea con ese postulado pacificista, Sheinbaum insistió en un planteamiento que ya había deslizado en el G20: “Destinar el 10% del gasto mundial en armamento para impulsar un programa global que permita a millones de personas reforestar millones de hectáreas… en vez de sembrar guerra, sembremos paz y vida”.
La líder mexicana centró su discruso en la reivindicación de los pueblos originarios y los próceseres independentistas, antes de ofrecer un decálogo de los “principios constitucionales” de su país.
Entre ellos destacó “la no intervención, la solución pacífica de controversias, la igualdad jurídica de los estados, la necesidad de la cooperación internacional para el desarrollo y la lucha permanente por la paz”.
México ha intentado mantener el equilibrio entre las buenas relaciones con el Gobierno de Donald Trump y su rechazo a una eventual agresión a Cuba y al uso de la guerra como herramienta política.
El viaje de Sheinbaum a Barcelona –el primero que hace como mandataria–, se produce tras años de enfriamientos en la relaciones bilaterales entre México y España, debido a los reiterados reclamos del gobierno de Andrés Manuel López Obrador a la monarquía española para que pidiese perdón por el periodo de la conquista.
No obstante, la presidenta mexicana descartó este sábado que ese reclamo haya lastimado la relación con Madrid. “No hay crisis diplomática, nunca ha habido”, zanjó a la entrada de la cumbre.
Tras un encuentro privado con Sánchez, Sheinbaum reveló que le transmitió a su homólogo español la importancia que tiene para su país el reconocimiento de la responsabilidad por la conquista.
Además, la mandataria propuso a México como la próxima sede de la cumbre en 2027.
Con una economía mundial tambaleante por la guerra y una brecha social en expansión, la cúpula progresista global escenificó en Barcelona su alternativa al modelo económico neoliberal. Un sistema que, en palabras de Lula da Silva, “prometió prosperidad y entregó hambre, miseria y desigualdad“.
Temas Relacionados:
Recomendados en Mundo
Te puede interesar
Sigue leyendo