Tras cuatro años de guerra, ¿en qué va el conflicto entre Rusia y Ucrania?
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Visitar sitioEste martes 24 de febrero de 2026 se cumplen cuatro años del inicio de la invasión rusa de Ucrania. Lanzada en la madrugada del 24 de febrero de 2022 por Moscú y presentada por el Kremlin como una "operación militar especial", la ofensiva debía ser rápida. Cuatro años después, la guerra se ha consolidado como el conflicto más sangriento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial y sigue sin una salida clara.
El presidente francés Emmanuel Macron afirmó este martes, al cumplirse cuatro años del inicio de la invasión rusa de Ucrania, que Rusia ha sufrido un “triple fracaso” en el plano militar, económico y estratégico.
En un mensaje publicado en la red social X, el mandatario señaló que Moscú “ha reforzado la OTAN, cuya expansión quería evitar; ha unido a los europeos, a quienes pretendía debilitar; y ha dejado al descubierto la fragilidad de un imperialismo de otro tiempo”.
Macron añadió que Francia mantendrá su apoyo a Ucrania y advirtió: “A quienes creen que pueden contar con nuestro cansancio: se equivocan”.
Un balance humano incierto
El número exacto de víctimas sigue siendo desconocido. Según el último recuento de la Organización de las Naciones Unidas en 2025, cerca de 15.000 civiles han muerto y 40.600 han resultado heridos en territorio ucraniano. La ONU advierte que la cifra real es “probablemente considerablemente más alta”, sobre todo por la falta de acceso a zonas ocupadas.
En cuanto a las bajas militares, el presidente Volodímir Zelenski reconoció a inicios de febrero la muerte de 55.000 soldados ucranianos desde 2022, un número considerado subestimado por la existencia de decenas de miles de desaparecidos.
Rusia no publica cifras oficiales. El servicio ruso de la BBC y el medio independiente Mediazona estiman más de 117.000 militares rusos fallecidos basándose en datos públicos. El Center for Strategic and International Studies eleva el balance hasta 325.000 soldados rusos muertos y entre 100.000 y 140.000 militares ucranianos desde 2022.
Además, cerca de seis millones de ucranianos permanecen refugiados en el extranjero.
Un país devastado
La guerra ha arrasado amplias zonas del este de Ucrania. Ciudades como Bajmut y Toretsk están prácticamente en ruinas.
Los ataques rusos contra infraestructuras energéticas han devastado la red eléctrica, dejando a millones de personas sin calefacción ni electricidad en distintos momentos del conflicto.
Alrededor del 20% del territorio ucraniano está contaminado por minas, según la ONU.
Un informe conjunto del gobierno ucraniano, la Unión Europea, el Banco Mundial y la ONU estima que la reconstrucción podría superar los 580.000 millones de dólares en la próxima década.
La situación en el frente
Tras los grandes movimientos de tropas en 2022 y 2023, el conflicto evolucionó hacia una guerra de desgaste, con avances lentos y combates constantes bajo la amenaza de drones.
Rusia controla cerca del 20% del territorio ucraniano, de los cuales aproximadamente un tercio ya estaba bajo control ruso o prorruso antes de 2022.
El epicentro de los combates sigue siendo el Donbás. Según análisis del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), Moscú controla casi toda la región de Lugansk y alrededor del 83% de Donetsk. También ocupa amplias zonas de Jersón y Zaporiyia, así como pequeñas partes de Sumi, Járkov y Dnipropetrovsk.
Donetsk, el principal obstáculo diplomático
Desde 2025 se han celebrado varias rondas de negociaciones en Estambul, Abu Dabi y Ginebra, sin avances tangibles.
El principal punto de bloqueo es la región de Donetsk. Rusia exige la retirada de las fuerzas ucranianas de los territorios que reclama en esa región. Kiev lo rechaza.
En una entrevista con CNN, Zelenski pidió al presidente estadounidense Donald Trump que “permanezca del lado de Ucrania” y reiteró la necesidad de garantías de seguridad y un alto el fuego previo a cualquier discusión sobre concesiones, incluso territoriales.
El presidente ruso Vladimir Putin ha afirmado que Rusia alcanzará sus objetivos por la fuerza si fracasa la diplomacia.
Economía y sanciones
Los aliados occidentales impusieron fuertes sanciones económicas contra Rusia. Moscú reorientó sus exportaciones de hidrocarburos hacia nuevos mercados, especialmente en Asia, y desarrolló canales paralelos de importación.
La economía rusa ha resistido, impulsada en parte por el gasto militar, aunque enfrenta inflación elevada, escasez de mano de obra, déficit presupuestario creciente y menores ingresos petroleros.
Ucrania perdió casi un tercio de su PIB en 2022. La destrucción de infraestructuras, la caída de exportaciones y la salida de millones de trabajadores afectaron gravemente su economía, que depende en gran medida del apoyo occidental para financiar la defensa y el gasto público.
La agricultura y el impacto global
Antes de la guerra, Rusia y Ucrania representaban cerca de un tercio del comercio mundial de trigo, más del 20% del maíz y alrededor del 75% del aceite de girasol.
Cuatro años después, el conflicto sigue influyendo en los mercados agrícolas internacionales y en los precios de alimentos, con repercusiones globales.
Aliados y apoyos militares
Europa se ha convertido en el principal proveedor de ayuda a Ucrania, con 234.000 millones de dólares entregados y otros 210.000 millones prometidos, según el Instituto Kiel.
Estados Unidos aportó 115.000 millones de dólares desde 2022, pero tras el regreso de Trump al poder, redujo de forma drástica la ayuda sin contrapartidas.
Según el Instituto Kiel, Ucrania ha recibido unos 900 tanques, 1.200 vehículos blindados, 850 piezas de artillería, 85 sistemas antiaéreos, además de aviones de combate y municiones.
Rusia ha recibido municiones y miles de soldados de Corea del Norte, así como drones y misiles de Irán. Países occidentales acusan además a China de ayudar a Moscú a evadir sanciones.
Cuatro años después del inicio de la invasión, la guerra continúa activa, con un frente estabilizado, negociaciones estancadas y un impacto humano y económico que sigue acumulándose.
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