La mala gestión de residuos contamina ríos y océanos en Guatemala, Chile y Haití, agravando crisis ambiental y sanitaria en la región
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Visitar sitioLas respuestas de los países ante el manejo de residuos urbanos reflejan profundas desigualdades en recursos y políticas.
A corta distancia de Ciudad de Guatemala, el río Las Vacas muestra una crisis ambiental impactante: toneladas de basura arrastradas a lo largo de sus aguas, desde residuos urbanos hasta plásticos, ropa, químicos e, incluso, animales muertos. Según cifras de la hidroeléctrica Las Vacas, cerca del 60 % de los desechos producidos por los habitantes de la capital guatemalteca y sus alrededores terminan su recorrido en el río Motagua, desembocando en el Caribe hondureño. Este fenómeno ha tenido graves repercusiones internacionales. En 2017, la fotógrafa estadounidense Caroline Power compartió imágenes de las llamadas “islas de basura” en costas de Honduras, visibilizando la magnitud de la contaminación y desatando una tensión diplomática entre ambos países, que culminó en acuerdos de cooperación en 2023.
La ONG The Ocean Cleanup, centrada en reducir la contaminación fluvial global, estima que Guatemala arroja aproximadamente 20.000 toneladas de plástico al Atlántico cada año, equivalente al 2 % de los desechos plásticos fluviales de los océanos del mundo. Gracias a la intervención de esta organización, se han instalado dos interceptores de desechos en los ríos Las Vacas y Motagua, logrando retirar cerca de 12.000 toneladas de basura solo en 2025, según datos de Barbara Manon. Sin embargo, persisten obstáculos legales y estructurales: en Guatemala, cada una de sus 340 municipalidades gestiona la recolección de residuos, pero, según el Ministerio de Ambiente, la cobertura apenas llega al 42 % del total diario generado, quedando la mayor parte relegada a vertederos informales o espacios naturales.
En contraste, Chile enfrenta desafíos relacionados con el aumento de residuos sólidos urbanos, alcanzando los 19,6 millones de toneladas anuales. Aunque la recolección es casi universal en Santiago y regiones urbanas, los rellenos sanitarios afrontan una presión creciente: entre 2015 y 2021, la cantidad de residuos creció un 25 %, tensionando su infraestructura. Para mitigar la saturación, la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), vigente desde 2016, obliga a fabricantes a coordinar y costear el tratamiento de varios tipos de productos al final de su vida útil, promoviendo la recuperación y el reciclaje con la participación de recicladores reconocidos.
En Haití, la situación es todavía más precaria. Solo el 37 % de los residuos son recolectados, y los vertederos, como Truitier en Puerto Príncipe, carecen de cualquier control ambiental, agravando la contaminación marina y terrestre. Además, la acumulación y quema de desechos urbanos, junto con sistemas de saneamiento ineficaces, han contribuido a brotes de enfermedades como el cólera —que regresó tras varios años en 2022—, mostrando los serios vínculos entre la gestión deficiente de residuos y la salud pública.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, América Latina y el Caribe generan el 10 % de la basura mundial, superando las 541.000 toneladas diarias. Cada país enfrenta el reto según sus capacidades institucionales, legales y sociales, lo que determina si la basura será enterrada, reciclada o, lamentablemente, terminará contaminando los ríos u océanos.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Cómo perjudica la mala gestión de basura en Guatemala, Chile y Haití al medioambiente y la salud?
En Guatemala, la gran cantidad de residuos no recolectados contamina ríos, desembocando en el Caribe y generando conflictos internacionales, además de afectar el ecosistema. En Chile, aunque la recolección es amplia, la saturación de rellenos sanitarios y la lenta transición hacia modelos más sostenibles representan un riesgo ambiental latente. En Haití, la deficiente infraestructura de recolección agrava la contaminación ambiental y favorece la proliferación de enfermedades infecciosas, afectando directamente la salud de la población.
¿Qué diferencia la gestión de residuos en Chile respecto a Guatemala y Haití?
Mientras Chile ha implementado leyes que responsabilizan a los productores y reconoce a los recicladores formales, permitiendo una mejor canalización y aprovechamiento de residuos, Guatemala y Haití luchan con baja recolección, alta informalidad y vertidos descontrolados en ambientes naturales, lo que acrecienta la contaminación y limita la recuperación de materiales.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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