Autopsia revela toxina letal de rana sudamericana en Navalni y reabre la polémica internacional contra Rusia

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Revelan que Alexéi Navalni murió tras ser envenenado con una toxina 200 veces más potente que la morfina.

El fallecimiento del líder opositor ruso Alexéi Navalni sigue generando gran impacto internacional tras la confirmación de la causa de su muerte. De acuerdo con un comunicado conjunto emitido por los gobiernos del Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos, pruebas forenses realizadas sobre muestras tomadas del cuerpo de Navalni permitieron identificar de forma concluyente la presencia de epibatidina, una toxina letal encontrada en algunas ranas venenosas dardo de América del Sur. La gravedad de este hallazgo reside en que la epibatidina es, según medios británicos citados en el comunicado, hasta 200 veces más potente que la morfina.

Las investigaciones fueron dadas a conocer públicamente tras la muerte de Navalni en una prisión siberiana en febrero de 2024, suceso sobre el cual el gobierno ruso ha mantenido oficialmente la postura de un fallecimiento por causas naturales. Sin embargo, el análisis de los síntomas registrados y la toxicidad de la epibatidina reforzaron la hipótesis de un envenenamiento deliberado, lo que desató una vez más la condena y preocupación de la comunidad internacional.

El documento conjunto sostiene que Rusia disponía de los medios, el motivo y la oportunidad para llevar a cabo el envenenamiento de Navalni. A ello se suma el hecho de que en 2020 esas mismas naciones —Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos— ya habían denunciado el uso de la sustancia química novichok en un intento anterior de asesinato contra Navalni. En el caso de Salisbury, en Inglaterra en 2018, Rusia fue acusada de utilizar novichok para intentar acabar con la vida del exespía Sergei Skripal, lo que ya había hecho saltar las alarmas sobre el manejo de armas químicas por parte del Estado ruso.

Estos episodios están enmarcados en un contexto más amplio de reiteradas violaciones por parte de Rusia de la Convención sobre Armas Químicas y, según señala el comunicado, ahora también de la Convención sobre Armas Biológicas, compromisos internacionales establecidos para limitar el uso de sustancias prohibidas en conflictos o contra civiles.

Los representantes de los países implicados ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas confirmaron que han informado oficialmente de la infracción rusa. El Reino Unido, en su declaración, fue especialmente enfático en exigir una rendición de cuentas ante la comunidad internacional, remarcando la preocupación porque Rusia no habría eliminado la totalidad de su arsenal químico, como establecen los tratados.

La viuda de Navalni, Yulia Navalnaya, comunicó el resultado de la investigación durante una rueda de prensa paralela a la Conferencia de Seguridad de Múnich. Desde el foro, junto con representantes británicos, reiteró que solo el Estado ruso tuvo la capacidad y los motivos para eliminar al opositor de esta forma, tratando de acallar su voz incómoda para el Kremlin.

Aunque los medios británicos reconocen que todavía no hay claridad sobre el método exacto de administración de la toxina a Navalni, las conclusiones forenses y la opinión de los gobiernos occidentales sitúan a Rusia en el centro de la controversia internacional por el empleo de métodos prohibidos para eliminar opositores políticos.

¿Qué es la epibatidina y por qué es tan letal?

La epibatidina es una toxina de origen natural, aislada principalmente de las secreciones cutáneas de algunas ranas venenosas dardo que habitan en América del Sur. Esta sustancia actúa como agente bloqueador de receptores en el sistema nervioso, lo que la hace extremadamente tóxica incluso en dosis muy pequeñas. Su uso está prohibido en seres humanos y ha sido objeto de estudio científico debido a su potencia y peligrosidad.

La presencia de epibatidina en el cuerpo de Alexéi Navalni ha centrado la atención de la opinión pública internacional, no solo por la gravedad de este caso específico, sino también por la creciente inquietud sobre el uso de compuestos altamente tóxicos con fines políticos y el riesgo que ello implica para la seguridad global. ¿Hasta qué punto la comunidad internacional podrá establecer mecanismos efectivos para frenar el uso de venenos como herramienta de persecución política?


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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