Canadá se distancia de Estados Unidos y acuerda un recorte de aranceles con China
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Visitar sitioTras dos días de reuniones en Beijing, el primer ministro canadiense Mark Carney anunció que su país rebajará los topes a la importación de autos eléctricos chinos, a cambio de la reducción de tarifas a los productos agrícolas canadienses. En la primera visita de un mandatario de Canadá a China en casi una década, Carney celebró una "nueva alianza estratégica" con el gigante asiático, mientras Ottawa busca reducir su dependencia de Estados Unidos.
Una relación “más predecible”, en la que el compromiso y la cooperación serán “la base de nuestra nueva alianza estratégica”. Así describió el primer ministro canadiense Mark Carney el relanzamiento de los lazos comerciales con China, que se alejan de los roces recientes y del alineamiento con Estados Unidos en la imposición de aranceles a productos del gigante asiático.
En concreto, Canadá ha acordado con China el recorte de los aranceles del 100% que había impuesto a los autos eléctricos chinos en 2024 –siguiendo una medida similar adoptada por Washington–, a cambio de la reducción de las tarifas de Beijing a los productos agrícolas canadienses.
Al detallar el anuncio, Carney indicó que Ottawa establecerá un límite inicial de 49.000 vehículos para las importaciones de autos eléctricos (bajo el arancel de nación más favorecida, del 6,1%), un tope que se elevará a 70.000 en cinco años.
“Esto supone un retorno a los niveles previos a las recientes fricciones comerciales, pero bajo un acuerdo que promete mucho más para los canadienses”, declaró Carney a la prensa.
Como contrapartida, China reducirá a partir del 1 de marzo su arancel total sobre las semillas de canola, un importante producto de exportación canadiense, del 84 % a cerca del 15 %, mientras que productos como guisantes, langostas y cangrejos dejarán de estar sujetos a los “aranceles discriminatorios”.
El primer ministro canadiense enmarcó el renovado vínculo con Beijing a un objetivo más amplio de diversificación comercial, sobre todo frente a la inflexible postura de su principal aliado, EE. UU., sobre la imposición de aranceles a productos canadienses.
Asimismo, destacó que una relación “más predecible” abre oportunidades en energía, finanzas y, sobre todo, el mercado agrícola, recordando que “durante más de seis décadas, Canadá ha sido un socio fiable para China en exportaciones de alimentos”.
Reacciones mixtas frente al acuerdo entre Canadá y China
Anticipándose a la resistencia en su país, Carney sostuvo que el límite inicial a las importaciones de vehículos eléctricos chinos representa “menos del 3 % del mercado automovilístico canadiense” y que, a cambio, se espera que China comience a invertir en la industria automotriz canadiense en un plazo de tres años, describiéndolo como un acuerdo para sentar las bases “del futuro de nuestra industria”.
Pero sus argumentos no convencieron a Doug Ford, primer ministro de Ontario, la provincia más poblada de Canadá y cuna del sector automotriz del país, quien advirtió que “China ya tiene una presencia sólida en el mercado canadiense y la aprovechará al máximo a costa de los trabajadores canadienses”.
“Peor aún, al reducir los aranceles a los vehículos eléctricos chinos, este acuerdo desequilibrado corre el riesgo de cerrarles la puerta a los fabricantes canadienses de automóviles al mercado estadounidense, nuestro principal destino de exportación”, subrayó en una publicación en redes sociales.
La reacción más auspiciosa del nuevo acuerdo llegó de los mercados. Tras el anuncio, los futuros de canola canadiense subieron alrededor del 2% el viernes.
“Este es el mejor escenario posible para el primer ministro Carney y para los agricultores canadienses, quienes verán su mercado en China recuperarse tras este acuerdo”, aseguró Even Rogers Pay, director de Trivium China, con sede en Beijing.
Por su parte, Jacob Cooke, director ejecutivo de WPIC Marketing + Technologies, empresa que ayuda a exportadores a navegar en el mercado chino, describió la visita de Carney como un punto de inflexión, que restablece el diálogo, el respeto y un marco de referencia entre ambas naciones. “No teníamos estas tres cosas. Las partes no se comunicaron durante años”, aseveró.
Xi y Carney apuestan por una relación “estable y sostenible”
En el encuentro que mantuvieron en el Gran Palacio del Pueblo de Beijing, el presidente chino Xi Jinping llamó a “impulsar la construcción de un nuevo tipo de asociación estratégica” para mantener un relación “sostenible y duradera”, respondiendo a “los intereses comunes de ambos países”.
Carney, por su lado, le dijo a Xi que Canadá está dispuesta trabajar con China “sobre la base de la buena cooperación del pasado” para “crear una nueva que se adapte a las nuevas realidades globales”.
Parte de esas nuevas realidades se reflejan, en gran medida, en la política de ‘Estados Unidos primero’ de Donald Trump, quien ha adoptado aranceles que afectan tanto a la economía canadiense como a la china. Por eso, Carney declaró antes de su viaje que su gobierno apunta a construir una economía menos dependiente de Estados Unidos en lo que denominó como “un momento de disrupción del comercio global”.
“Dadas las complejidades actuales de la relación comercial de Canadá con Estados Unidos, no sorprende que el gobierno de Carney esté interesado en mejorar la relación bilateral de comercio e inversión con Beijing, que representa un mercado enorme para los agricultores canadienses”, agregó Rogers Pay.
China, por su parte, espera que esas tácticas de presión de Trump sobre aliados como Canadá los empujen a adoptar una política exterior menos alineada con la de Estados Unidos.
Sin embargo, Carney aclaró que el vínculo con Washington es más multifacético y amplio, mientras que con Beijing tienen sistemas diferentes y persisten diferencias en temas como los derechos humanos, lo que limita la relación, más allá de la cooperación en áreas de interés común.
Sun Chenghao, investigador del Centro de Seguridad y Estrategia Internacional de la Universidad de Tsinghua, citado por Reuters, vaticinó que “es muy improbable” que Canadá se “realinee estratégicamente alejándose de Washington”.
“Canadá es un aliado fundamental de Estados Unidos y está profundamente arraigado en los marcos de seguridad e inteligencia estadounidenses”, concluyó.
Con AP, Reuters y EFE
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