Caída del bitcoin: ¿hacia una pérdida generalizada de confianza en las criptomonedas?
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Visitar sitioTras registrar cifras récord entre julio y octubre de 2025, el bitcoin no deja de caer en picado desde noviembre. ¿Dudas pasajeras de los inversionistas o pérdida de confianza generalizada?
Por Jean-Baptiste Breen
Dividido por dos. En apenas cuatro meses, el valor del bitcoin pasó de 122.000 a 61.000 dólares el 6 de febrero. Como si se hubiera inflado con hormonas desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, la más famosa de las criptomonedas ha perdido casi todo el valor adquirido desde la reelección del multimillonario. Aunque su cotización ha repuntado ligeramente desde entonces, se ha estancado en torno a los 70.000 dólares. El bitcoin, un activo inestable desde su aparición, se considera a menudo un indicador del estado general de las criptomonedas.
Pérdida de confianza
“Las criptomonedas son burbujas”, afirma Bruno Biais, profesor de Finanzas y Economía en la Escuela de Estudios Superiores de Comercio de París (HEC, por sus siglas en francés). “Esto no significa que sean malas, inútiles para la sociedad o que estén fatalmente destinadas a desaparecer. Significa que su valor no refleja el valor de los activos reales”. En el caso concreto del bitcoin, el investigador recuerda que es “muy arriesgado” y que hay que “esperar posibles caídas de cotización que pueden ser brutales”.
“Centro de gravedad del ecosistema criptográfico”, recuerda Jézabel Couppey-Soubeyran, economista y profesora de la Universidad París 1, “el bitcoin actúa como barómetro del estado general de las criptomonedas especulativas. De hecho, los valores del Ethereum o del XRP también han caído en picado desde el verano de 2025, al igual que 90 de las 100 principales monedas virtuales”.
En un contexto de tensiones económicas y geopolíticas, la aversión al riesgo hacia la tecnología se ha disparado. “En este contexto de nerviosismo del mercado con respecto a los activos de riesgo, entre los que se encuentran la tecnología y el bitcoin, muchos inversionistas están abandonando esta clase de activos”, explica Nathalie Janson, profesora asociada de economía en la NEOMA Business School.
Como factor agravante, muchas inversiones conexas han exacerbado las pérdidas. Atraídos por la perspectiva de importantes ganancias, los compradores piden préstamos y se endeudan para apostar sumas que superan su capital real. Si los precios bajan, la reacción es brutal. “Un círculo vicioso”, señala Jézabel Couppey-Soubeyran. “Las inversiones realizadas con un fuerte efecto palanca pueden, en una situación como esta de caída de los precios, alimentar las ventas de bitcoins y, por lo tanto, alimentar la caída de los precios”.
Cuanto más bajan los precios, más venden aquellos que tienen mucho que perder, y así sucesivamente. La preocupación y la desilusión en torno a la burbuja especulativa de las criptomonedas se instalan tras la euforia avivada el año pasado por el inquilino de la Casa Blanca.
El criptopresidente
“Donald Trump contribuyó a impulsar la burbuja”, argumenta Xavier Timbeau, director del Observatorio Francés de Coyuntura Económica. Y con razón, ya que el 47.º presidente de los Estados Unidos ha participado activamente en inflar el valor de los bitcoins desde su regreso al poder. En marzo de 2025, el multimillonario afirmó su intención de convertir a su país en la “capital cripto del mundo”. Un giro sorprendente, teniendo en cuenta sus posiciones críticas sobre las monedas virtuales durante su primer mandato.
Tras algunos hábiles cálculos políticos, el empresario se dio cuenta de que reunir a su alrededor a los actores del mundo de las criptomonedas le reportaría un importante apoyo para su campaña, al tiempo que le abriría nuevas perspectivas de enriquecimiento personal. Con grandes medidas de flexibilización de las normas, invitaciones privadas a la Casa Blanca y promesas de crear una reserva estratégica de bitcoins, Donald Trump se ganó la simpatía de varios influyentes del sector.
“Su elección fue acogida con mucha esperanza por los defensores de las criptomonedas, ya que él mismo se presentaba como su defensor”, destaca Jean-Paul Delahaye, informático, matemático y profesor de la Universidad de Lille 1. Desde entonces, “la confianza en él se ha erosionado”, constata el investigador.
Injerencia política, amenazas diplomáticas, guerras arancelarias… Donald Trump es un importante agente de inestabilidad mundial. Su reserva estratégica tampoco ha respondido aún a las expectativas. “No ha habido ningún cambio”, resume Ludovic Desmedt, profesor de Economía en la Universidad de Borgoña. “Durante un tiempo, Trump prometió que habría un tesoro público alimentado con bitcoins, lo que habría generado una demanda mundial. No ha sido así en absoluto. No es un activo estratégico”. Por el momento, la reserva estratégica se compone únicamente de activos incautados o confiscados.
Los discursos llenos de esperanza al inicio de su segundo mandato han dado paso al pragmatismo político. Al ser interrogado sobre esta cuestión en el Congreso, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, precisó el pasado 4 de febrero que el Gobierno no ayudaría al bitcoin para detener la hemorragia. Ante la falta de apoyo, la volatilidad del bitcoin podría empujar a los inversionistas hacia otro producto.
En busca de la estabilidad
La Ley GENIUS, que entró en vigor en julio de 2025, es una ley estadounidense pionera en la materia y tiene por objeto regular el mercado de las stablecoins, cuyo valor prácticamente no fluctúa. La aplicación de esta ley habría iniciado “un desplazamiento del centro de gravedad del ecosistema criptográfico”, supone Jézabel Couppey-Soubeyran. Sin llegar a sustituir a las monedas inestables, como el bitcoin, las stablecoins parecen ser una alternativa más tranquilizadora para la mayoría de los inversionistas. “Es una puerta de entrada al mundo de las criptomonedas, pero más segura y estable”, coincide Ludovic Desmedt.
Lejos de ser la causa principal del reciente colapso del precio del bitcoin, la aparición de las stablecoins, como Tether, podría ser un factor que amplifica esta caída. En noviembre de 2025, la plataforma de intercambio Binance registró un aumento considerable de las reservas en stablecoins, al tiempo que vio caer su número de Ethereum y bitcoins. Un cambio de rumbo bastante paradójico.
Atadas a las monedas nacionales y emitidas por entidades centrales, las stablecoins “rompen por completo con el discurso original de las criptomonedas, que en un principio se presentaban como una especie de innovación monetaria disruptiva y como una alternativa a la moneda oficial”, señala Jézabel Couppey-Soubeyran.
Si bien la filosofía revolucionaria detrás del bitcoin aún existe en ciertos círculos de conversos, el desarrollo masivo de la especulación en torno a la moneda desnaturaliza el proyecto inicial de Satoshi Nakamoto, creador de la moneda digital. Hoy en día, la mayoría de los grandes inversionistas del sector no se adhieren a la ideología criptográfica como tal. “Cuando BlackRock compra bitcoins, no es porque desconfíe de las instituciones financieras o de los intermediarios financieros, sino porque cree que va a ganar dinero”, afirma Bruno Biais.
En el camino, la “ideología bitcoin” se ha disuelto en el frenesí del capitalismo. Queda por ver si esta lenta fragmentación supondrá el fin de las inestables criptomonedas.
¿La caída definitiva?
La mayoría de los investigadores interrogados coinciden en destacar la imposibilidad teórica de predecir el futuro de las criptomonedas como el bitcoin. Una cosa es segura: esta caída está lejos de ser un fenómeno aislado desde la aparición de la moneda en 2009. “El bitcoin es una serie de 17 temporadas, con giros dramáticos cada seis meses o cada año”, ironiza Ludovic Desmedt.
El investigador no ve en esta nueva crisis el fin del bitcoin, sino más bien una señal del “desinflado” de la burbuja. “Esta caída se veía venir desde hace tiempo. Pero el sector de las criptomonedas es cambiante y se recupera de cada crisis gracias a diferentes pilares, entre ellos el atractivo de una moneda sin Estado en un momento en el que los Estados están desacreditados”, coincide Xavier Timbeau. De hecho, la caída se ha detenido desde hace unos días. El valor del bitcoin parece haber alcanzado una meseta.
Nathalie Janson recuerda que, a pesar de la brutalidad de la caída, el valor del bitcoin aún está muy lejos de los mínimos a los que había caído tras la crisis del gigante FTX. Recordemos que, tras la quiebra de la empresa de Sam Bankman-Fried, todas las criptomonedas se vieron muy afectadas. El precio del bitcoin cayó un 75 % antes de recuperarse gradualmente. Con cada caída, la moneda nunca baja más allá del mínimo anterior.
Por lo tanto, hay pocas posibilidades de que el bitcoin se evapore. Esta nueva depreciación, tras una explosión de su valor, suena como una llamada de atención para muchos inversionistas. “La magnitud de la caída de los precios provoca ventas forzadas o de pánico, y sin duda algunas quiebras que dejarán arruinados a los titulares de carteras pequeñas”, señala Xavier Timbeau.
Es probable que la credibilidad del bitcoin salga mancillada de esta tormenta pasajera. Pero los defensores de la moneda con la B dorada no están dispuestos a desaparecer, ya sea porque siguen suscribiendo la filosofía del fundador o porque continúan viendo en ella una oportunidad de enriquecerse.
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