Ataque en Tel Aviv pone en riesgo la herencia Bauhaus: ¿puede sobrevivir la Ciudad Blanca a la guerra?

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El ataque del 28F dañó íconos Bauhaus en Tel Aviv y reabre el debate sobre riesgos al patrimonio mundial.

El reciente ataque iraní del 28 de febrero tuvo consecuencias especialmente dolorosas para el patrimonio arquitectónico y cultural de Tel Aviv, pues impactó dos edificios emblemáticos de la llamada “Ciudad Blanca”. Según el Times of Israel, ambos inmuebles seguían el estilo Bauhaus, característico de la identidad urbana local y uno de los elementos más notables de la fisonomía de la capital israelí. Estos sucesos ponen de relieve la vulnerabilidad de los bienes culturales en contextos de conflicto, afectando no solo a los habitantes actuales sino al legado histórico y artístico que estos edificios representan.

La Ciudad Blanca de Tel Aviv se compone de más de 4,000 construcciones erigidas entre 1930 y 1950, conforme al plan urbanístico diseñado por Patrick Geddes, sociólogo y geógrafo. Esta vasta colección fue reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 2003. En su declaración, la Unesco enfatizó que este conjunto ejemplifica a gran escala las ideas innovadoras de la planificación urbana de principios del siglo XX, incorporando no solo tendencias internacionales del Movimiento Moderno en arquitectura, sino adaptándolas a las tradiciones culturales y condiciones locales de Tel Aviv.

La afectación de estos edificios ha suscitado un debate sobre su restauración. El historiador Ilan Shchori, citado por The Art Newspaper, identificó la Casa “Froma Gurvitz” —construida en 1937 por el estudio Zabrodsky and Blacks— como la obra más significativa entre las perjudicadas. Sin embargo, Shchori advirtió que, dado que la mayoría de estos inmuebles son de propiedad privada, actualmente existe reticencia para restaurarlos. Esta postura evidencia un factor adicional de riesgo para la conservación del acervo cultural en situaciones de guerra.

El Bauhaus Center de Tel Aviv, a través de sus redes sociales, lamentó la pérdida señalando que estas casas representaban mucho más que simples estructuras físicas: eran testimonio de supervivencia, modernidad y reconstrucción. Expresaron el compromiso de preservar la memoria y los valores que encarnaban estos símbolos del espíritu de la ciudad. Sumado a esto, el panorama de la vida cultural israelí se torna incierto, con museos cerrando sus puertas y trasladando obras de arte a refugios antiaéreos, siguiendo las exigencias de emergencia del Comando del Frente Nacional, tal como informó el Museo de Israel en una comunicación.

El impacto del conflicto abarca toda la región. De acuerdo con información de la Unesco, al menos tres sitios considerados Patrimonio Mundial —el Palacio de Golestán en Teherán (Irán), la Ciudad Blanca de Tel Aviv (Israel) y el puerto de Tiro (Líbano)— han sido dañados, y varios otros permanecen amenazados en países como Armenia, Azerbaiyán, Irak, Palestina y Arabia Saudí, entre otros. La agencia de la ONU reiteró la importancia de comunicar a todas las partes involucradas las coordenadas de estos lugares y recordó las disposiciones de la Convención de La Haya de 1954 sobre protección de bienes culturales en caso de conflicto armado, junto con la de 1972 relativa al patrimonio mundial cultural y natural.

En su pronunciamiento, la Unesco subrayó la urgencia de proteger la educación, la cultura y el acceso al conocimiento en general, advirtiendo que la continuación de las hostilidades amenaza no solo los bienes materiales, sino el funcionamiento mismo de los sistemas educativos y espacios destinados al aprendizaje y la cooperación científica en la región.

¿Qué significa que un sitio sea Patrimonio Mundial de la Unesco? Cuando la Unesco declara un lugar como Patrimonio Mundial, reconoce que posee un “valor universal excepcional” que trasciende fronteras nacionales. Esto implica que el sitio merece protección y conservación especial, y sus valores arquitectónicos, históricos o naturales deben ser salvaguardados para las generaciones futuras. La inclusión en la lista obliga a los Estados responsables a adoptar medidas para preservar y, cuando es necesario, restaurar estos bienes frente a amenazas como desastres naturales o, como en este caso, conflictos armados. La relevancia de esta pregunta radica en comprender la importancia de proteger el legado cultural global ante las crisis que afectan a la humanidad en su conjunto.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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