El exdirector del FBI James Comey es imputado por supuestas amenazas de muerte a Trump
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Visitar sitioEl Departamento de Justicia de EE. UU. informó que un gran jurado de Carolina del Norte imputó al antiguo jefe del Buró Federal de Investigaciones con dos cargos federales por presuntas amenazas contra la vida o la integridad del presidente estadounidense. Esta acusación, la segunda que enfrenta Comey en cuestión de meses, está relacionada con una publicación en redes sociales de un críptico mensaje numérico.
Una fotografía con conchas marinas, repartidas de tal manera en una playa de Carolina del Norte que formaban los números “86” y “47”. Esa publicación en Instagram durante sus vacaciones en mayo pasado es lo que vuelve a poner a James Comey en el banquillo de los acusados.
El Departamento de Justicia indicó, en una conferencia de prensa, que un gran jurado imputó al exdirector del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) con dos cargos federales por supuestas amenazas de muerte contra el presidente Donald Trump.
La acusación surge de cómo se interpretó el posteo de Comey en sus redes sociales. Según el diccionario Merriam-Webster, el “86” es una expresión coloquial que puede significar “desechar”, “eliminar” o “deshacerse de” alguien, mientras que el “47” es el número de presidente de la historia estadounidense que ocupa Trump en su segundo mandato.
Sobre esta base, Comey es acusado de amenazar “a sabiendas y deliberadamente” con “quitarle la vida y causarle daño físico” a Trump, así como de la transmisión de una comunicación interestatal con contenido amenazante.
Sin aportar pruebas que respalden que Comey era consciente de que su publicación representaría una amenaza, la acusación sugirió que un “receptor razonable familiarizado con las circunstancias interpretaría” el mensaje como una intención de causar daño.
Al anunciar la acusación formal, el fiscal general en funciones, Todd Blanche, se negó a dar detalles sobre las evidencias que tendría el Gobierno, pero afirmó: “¿Cómo se prueba la intencionalidad en cualquier caso? Se prueba con testigos, con documentos, con el propio acusado, en la medida en que sea pertinente. Y así es como probaremos la intencionalidad en este caso”.
En su momento, Comey defendió que pretendía enviar un mensaje político, no una incitación, y eliminó la publicación poco después. En su réplica, alegó no haber caído en cuenta “que algunas personas asocian esos números con la violencia” y manifestó su oposición “a la violencia de cualquier tipo, así que eliminé la publicación”.
Trump, sin embargo, no le creyó. En una entrevista con ‘Fox News’, acusó a Comey de saber “exactamente lo que eso significaba”.
“Hasta un niño sabe lo que eso significaba –sostuvo el presidente estadounidense–. Si eres el director del FBI y no sabes lo que eso significaba, significaba asesinato. Y lo deja bien claro”.
Un Departamento de Justicia a pedir de Trump
La acusación, la segunda que enfrenta Comey en cuestión de meses, alimenta la percepción de que el Departamento de Justicia está acelerando sus esfuerzos para perseguir y procesar a los opositores políticos del presidente.
Más aún cuando Todd Blanche busca ser ratificado como fiscal general, cargo que ostenta de manera interina luego de la destitución de Pam Bondi, cuya salida fue vinculada en parte con no haber avanzado causas contra detractores del mandatario o no haberlo hecho lo suficientemente rápido.
Blanche, un leal a Trump que anteriormente fue su abogado personal, intentó refutar los señalamientos y sostuvo que el caso contra el exjefe del FBI era similar a otros casos de amenazas que el Departamento de Justicia suele presentar contra personas menos conocidas en la esfera pública.
“Si bien este caso es único y esta acusación formal destaca por el nombre del acusado, su presunta conducta es del mismo tipo que jamás toleraremos y que siempre investigaremos y procesaremos”, insistió.
Sin embargo, resulta llamativo que, desde que Blanche asumió el cargo principal en abril, el Departamento de Justicia ha presentado cargos penales contra el Southern Poverty Law Center, una organización de derechos civiles que monitorea a grupos extremistas; ha publicado un informe sobre la supuesta mala conducta en procesamientos anteriores de activistas antiaborto y ha acusado a un exfuncionario de los Institutos Nacionales de Salud por el presunto ocultamiento de registros relacionados con subvenciones para la investigación de la pandemia de Covid-19.
Comey, otra vez en la mira
La de este martes es la segunda imputación contra Comey en cuestión de meses. En septiembre pasado, el Departamento de Justicia lo había acusado de mentir y obstruir al Congreso en su testimonio de 2020 sobre si había autorizado que se proporcionara información privilegiada a un periodista acerca de una investigación del FBI.
En su momento, Comey negó haber cometido delito alguno y el caso fue desestimado posteriormente luego de que un juez concluyera que la fiscal Lindsey Halligan había sido nombrada para el caso de manera ilegal.
El hecho de que el Departamento de Justicia iniciara un nuevo caso contra el exdirector del FBI apenas meses después de que esa primera acusación fuera separada podría exponer al Gobierno a acusaciones de persecución vengativa.
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Este nuevo caso también podría ser impugnado por motivos de libertad de expresión, ya que la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos contempla fuertes protecciones a las declaraciones políticas, incluso a las que puedan ser consideradas ofensivas.
Nombrado por el demócrata Barack Obama, Comey era el director del FBI cuando Trump asumió la Presidencia en 2017 y, tras meses de una relación tensa en la que el mandatario llegó a pedirle en una cena privada que le jurara lealtad personal, lo removió del cargo.
Ese despido fue especialmente polémico porque Comey lideraba entonces la investigación sobre la llamada “trama rusa”, que indagaba si la campaña de Trump en 2016 había confabulado con Rusia para influir en el resultado de las elecciones presidenciales.
Desde entonces, Comey se convirtió en un enemigo acérrimo para Trump, al punto que el exdirector del FBI había anticipado esta nueva imputación, tras la desestimación de la primera acusación en su contra. “Donald Trump probablemente venga por mí otra vez”, afirmó en un video publicado en su Instagram, en noviembre pasado.
Con AP, Reuters y EFE
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