Costa Rica firma acuerdo con EE. UU. para recibir migrantes deportados de terceros países

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Estados Unidos y Costa Rica firmaron un acuerdo que permitirá el traslado de inmigrantes deportados de terceros países al territorio costarricense. El convenio, de carácter no vinculante, contempla la posibilidad de recibir hasta 25 personas por semana.

Un acuerdo entre Estados Unidos y Costa Rica vuelve a abrir la pregunta sobre el posicionamiento de los países centroamericanos en temas de migración hacia el norte del continente. El acuerdo fue firmado el lunes 23 de marzo por el presidente costarricense Rodrigo Chaves, en el marco de una estrategia para gestionar los flujos migratorios en la región.

Se trata de un acuerdo de carácter no vinculante que permite a Estados Unidos trasladar a migrantes de terceros países al territorio costarricense, sujetos a la aceptación de San José. Según lo firmado, el país centroamericano podrá aceptar o rechazar cada caso de manera independiente.

“Es un protocolo de colaboración entre Costa Rica y Estados Unidos, para que Costa Rica una vez más actúe como un aliado de los Estados Unidos en las cosas que importan en el hemisferio. Es un convenio voluntario, podríamos rechazar a quien sea, no aceptar nacionalidades específicas, pero colaborar dentro del marco de los derechos humanos de nuestro país”, afirmó Chaves.

Según los cálculos hechos hasta el momento, se estima el traslado de hasta 25 personas por semana. Sin embargo, se ha reiterado que la cifra podría ajustarse según lo determine el país centroamericano.

También se detalló que las personas que sean deportadas por Estados Unidos serán atendidas bajo la legislación migratoria costarricense, a quienes se les otorgará una condición legal temporal mientras se define su situación.

Aunque ya ha generado críticas, el Gobierno de Costa Rica argumenta que el acuerdo garantiza el respeto a los derechos humanos. Entre ellos, asegura, se establece la protección contra el retorno a países donde las personas puedan enfrentar peligro o persecución. Sin embargo, el comunicado oficial no detalla en qué condiciones ni en qué instalaciones serán alojados los migrantes.

Según la Presidencia costarricense, Estados Unidos estará encargado de brindar el apoyo financiero “necesario”, en coordinación con la Organización Internacional para las Migraciones, vinculada a la ONU, que ofrecerá asistencia como alimentación y alojamiento.

Un acuerdo que llega en el nuevo cargo de Noem

El anuncio se da en el marco de una visita de la enviada especial del Escudo de las Américas, Kristi Noem, a Costa Rica. La exsecretaria de Seguridad Nacional fue destituida de su antiguo cargo por una acumulación de polémicas que debilitaron su posición dentro del Gobierno de Trump y que terminaron de escalar cuando contradijo públicamente al presidente sobre el uso de fondos en una campaña publicitaria. Tras su salida, el mandatario estadounidense le asignó la coordinación de esta iniciativa regional.

“Estamos muy orgullosos de contar con socios como el presidente y Costa Rica, que trabajan con nosotros para garantizar que las personas que están en nuestro país ilegalmente tengan la oportunidad de regresar a sus países de origen”, dijo Noem.

A pesar de su destitución, Noem es considerada una pieza clave en la estrategia antimigratoria de Trump. Desde el Departamento de Seguridad Nacional tenía la tarea de ejecutar la promesa del mandatario estadounidense de llevar a cabo detenciones y deportaciones masivas, reforzar el control en la frontera sur y endurecer la acción del ICE, convirtiéndose en uno de los rostros más visibles de la agenda antimigratoria del presidente.

Costa Rica será un socio fundamental y líder en este escudo que garantizará que nuestros países vecinos aborden juntos nuestros desafíos, así como la seguridad y las amenazas”, agregó Noem.

Durante su tiempo en el cargo, Noem realizó varias giras por la región —con visitas a países como El Salvador, México, Colombia, Honduras, Guatemala, Panamá y Costa Rica— con el objetivo de reforzar el control migratorio de la Administración Trump. En esos viajes impulsó acuerdos para ampliar la cooperación en seguridad y migración, facilitar el acceso a información migratoria y coordinar acciones conjuntas frente a lo que Washington define como “amenazas transnacionales”. Pero, en muchas ocasiones, organizaciones de derechos humanos y de sectores de la oposición local denunciaron que sus países estaban siendo convertidos en barreras de contención al servicio de la agenda antimigratoria de Trump.

Algunos de los compromisos más controvertidos fueron justamente a los que llegó con países como Honduras que también abrieron la puerta para que recibieran deportados de terceros países.

La reunión entre Chaves y Noem se llevó a cabo a puerta cerrada y contó también con la participación de la presidenta electa, Laura Fernández. La próxima mandataria de Costa Rica fue ministra de Planificación y luego de la Presidencia durante el Gobierno de Chaves, y se impuso en primera vuelta como candidata del oficialismo.

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Con EFE, AFP y medios locales

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