Zarpazo de Pacto Histórico a Alianza Verde prueba que el centro es apenas un coto de caza
A medida que se aproximan las elecciones, los polos de izquierda y derecha irán ejerciendo más presión para hacerse con lo que encuentren en el centro.
La polarización política en la que se encuentra Colombia con ocasión de las elecciones presidenciales tuvo una de sus máximas expresiones en las últimas horas. Uno de los polos, el de la izquierda, ejerció tanta presión que provocó quizás la peor crisis en la Alianza Verde, considerada hasta ahora una importante expresión de la centro izquierda. Varios dirigentes verdes quisieron apoyar al Iván Cepeda, candidato de Gustavo Petro, y ahí fue Troya. Es como si la dirigencia de la colectividad verde hubiera sido llamada por su origen (fue la Alianza M-19 la que prestó su personería jurídica para que los verdes se constituyeran como partido).
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De la Alianza Verde, efectivamente, hicieron parte desde el principio exmilitantes del M-19 como Carlos Ramón González (hoy prófugo de la justicia colombiana por el escándalo de la UNGRD) y Antonio Navarro Wolf, o exmilitantes del Eln como el hoy ministro del Trabajo, Antonio Sanguino. Pero el carácter más de centro lo recibió ese movimiento político en el 2009 cuando adhirieron prestigiosas figuras como los exalcaldes de Bogotá Antanas Mockus, Luis Eduardo Garzón y Enrique Peñalosa, y después el exalcalde de Medellín Sergio Fajardo.
Un verde desteñido por otros colores
Fue tal el empuje que le imprimieron que Mockus, que también ocupó la rectoría de la Universidad Nacional, fue el primer candidato presidencial de la Alianza Verde, en 2010. Su pensamiento y manera de hacer política marcaron a los verdes y atrajeron a más ciudadanos para engrosar las filas del partido que adoptó el símbolo de los partidos verdes en todo el mundo: un girasol en plena floración sobre un campo verde, en representación de la vida, el sol, la felicidad, la armonía, la belleza, la lealtad y la confianza. Después ingresarían más figuras como Angélica Lozano, Ariel Ávila y Ketherine Miranda.
Pero por más verde que sea el símbolo de su identidad, la Alianza Verde ha venido siendo desteñida por el rojo de la izquierda radical o el multicolor del progresismo (naranja, azul, rojo, verde y lila). De hecho, su apoyo fue fundamental para que Gustavo Petro ganara las elecciones de 2022, lo que produjo la incontenible alegría de Claudia López, esposa de la senadora Lozano. Más tarde, Ketherine Miranda y Catherine Juvinao, que votaron por Petro, renegarían de su decisión y se convertirían en unas de sus más férreas opositoras. Hoy López se muestra igual.
Esas circunstancias fueron dejando fisuras en la Alianza Verde, y ante la proximidad de las elecciones presidenciales y la nominación de Iván Cepeda como el candidato del Pacto Histórico, las fisuras se volvieron grietas insalvables. En las últimas semanas, el partido que tuvo como símbolo a Mokus se dividió básicamente entres corrientes, la mas grande de las cuales se alineó con el Pacto Histórico, encabezada por el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, a quien siguen Jaime Raúl Salamanca, Ariel Ávila, Duvalier Sánchez y otros.
Otra facción se mantiene por el centro, y la lideran López y su esposa Lozano, acompañadas por Cristian Avendaño, Catherine Juvinao y Carolina Giraldo, entre otros. Finalmente, está el grupo que se va por la derecha con J P Hernández a la cabeza, junto a Ketherine Miranda. Un curioso paquete adicional lo conforman los integrantes de la Alianza Verde que están ‘sub judice’ por el escándalo de la UNGRD. Ahí se encuentran el expresidente del Senado Iván Name y los exfuncionarios del Gobierno Petro Carlos Ramón Gonzáles, Olmedo López y Sandra Ortiz.
Ahora, por la decisión de la dirigencia verde de adherir al candidato del oficialismo, el partido que por muy buen tiempo estuvo inspirado en la figura de Mokus, parece volar en pedazos. La Alianza Verde se deshace por la poderosa fuerza que ejerce el polo de la izquierda, que ya había hecho suyo a un candidato que también se mostraba de centro: Juan Fernando Cristo.
Protesta del ala independiente de la Alianza Verde
El ala independiente del Verde, representada por Lozano, Juvinao y Hernández, no tardó en protestar. Y una interesada en la contienda política, la exalcaldesa López (esposa de Lozano) se sumó al rechazo: “El poder de la corrupción y el clientelismo del gobierno departamental y Nacional se unen a Cepeda y amordazan a los demás”, dijo, y agregó: “Por esta crónica de una muerte anunciada renunciamos con Mockus hace dos años. El Verde nunca fue apéndice de la izquierda, menos de la corrupción. Hoy lo entregaron para que sea apéndice del Pacto Histórico”.
El malestar es más agudo porque, en su decisión, la Alianza Verde también prohibió a sus militantes y congresistas electos en las pasadas elecciones de marzo que apoyen las candidaturas de Sergio Fajardo o López. Ante este hecho, Lozano dijo que esa colectividad desconoció “a las minorías” al “prohibir e impedir que podamos apoyar” a esos aspirantes presidenciales. “Ellos han sido líderes del partido Alianza Verde”, recordó. “Es una decisión antidemocrática muy afín y muy sintonizada con el talante del presidente Gustavo Petro, que quiere una constituyente para reelegirse”.
Después, Lozano lanzó una sentencia lapidaria que refleja la actual situación de su colectividad política: “Es una etapa de cierre final y triste del partido Alianza Verde”. Para ella (que no pudo reelegirse como senadora para el periodo 2026-2030), la dirigencia verde está expulsando “de facto” a quienes llegaron desde 2009 con Antanas Mockus “con la frente en alto, con la gestión impecable” a honrar a su militancia y a la ciudadanía simpatizante.
“Me aparto, ciertamente y con toda contundencia, de esta decisión, y pretendo seguir representando a mi electorado, que es de centro en Bogotá, que estoy absolutamente convencida no se ve representado en esta decisión”, dijo, a su turno, la representante a la Cámara Catherine Juviano, al anunciar que acudirá al mecanismo de objeción de conciencia. “Nuestro proyecto de cambio no se mimetizará con el petrismo, nuestra senda es ser una alternativa seria, institucionalista y sin corrupción. Por duro que nos dé la polarización y la radicalización; por más que aceche la corrupción, las alianzas oscuras con grupos violentos y las amenazas de quienes ven en la Constitución un obstáculo para sus fines autoritarios, resistiremos”.
A la división que hiere hondo a la Alianza Verde, se suma el hecho de que en las pasadas elecciones legislativas del 8 de marzo tuvieron un resultado electoral desfavorable, en comparación con 2022. La votación por los verdes disminuyó en 2,8 %, y eso provocó una disminución de cinco escaños de su bancada en el Congreso (dos senadores y tres representantes).
La situación de los verdes, que se suponían más de centro que de izquierda radical, provoca reflexiones sobre lo que podría ocurrir con otros sectores del centro que sueñan con ser una alternativa real de poder. A medida que se aproximan las elecciones, los polos de izquierda y derecha irán ejerciendo más presión para hacerse con lo que encuentren en el centro, convertido hoy en coto de caza en el que esos extremos esperan nutrirse.
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