Voto vergonzante y aparato estatal a fondo evitarían a Iván Cepeda riesgosa segunda vuelta

Elecciones Colombia 2026
Tiempo de lectura: 9 min
Escrito por:  Fredy Moreno
Actualizado: 2026-05-04 06:40:37

De 4 encuestas recientes, 3 sitúan al candidato en ese peligroso escenario en el que podría perder. Otra lo pone a 6 puntos porcentuales de ganar en primera.

Las más recientes encuestas sobre intención de voto ratifican la constante de que Iván Cepeda sigue punteando en las preferencias de los colombianos. Los últimos cuatro sondeos, a un mes de las elecciones, dijeron lo siguiente: Centro Nacional de Consultoría (CNC) le asignó 34,5 %, AtlasIntel y Guarumo le dieron el 38 %, mientras que Invamer lo situó como superfavorito con 44,3 %, es decir, a escasos seis puntos porcentuales de la meta para ganar en primera vuelta: la mitad más uno de los votos, como ordena la Constitución.

(Le interesa: Condiciones de Iván Cepeda para ir a debates son armas de doble filo para evitarlos)

Sobre la base de que las encuestas no predicen nada, una primera mirada a estos cuatro sondeos ofrece, sin embargo, una seria conclusión: CNC, AtlasIntel y Guarumo constatan un claro estancamiento de Cepeda, pues sus cifras no despegan y lo ponen en segunda vuelta, en donde, para muchos, su derrota sería inminente. Solo Invamer (criticada por su metodología de muestreo, al haber tenido una posible inclinación hacia estratos 1, 2 y 3, y sectores con menor actividad económica, todo lo cual favorece a Cepeda) lo pone muy cerca del triunfo en primera vuelta. De ser así, ¿de dónde sacaría esos votos que le hacen falta para resolver en el primero de dos asaltos la disputa por la presidencia?

Cepeda se muestra tranquilo y en ocasiones ni siquiera puede disimular el aire de victoria que lo invade. Preguntado en Noticias Caracol si cree que va a ganar en primera vuelta, respondió con una sonrisa socarrona, muy extraña en su rostro, siempre adusto y circunspecto: “No me cabe la menor duda. Vamos a ganar en primera vuelta”. Inquirido sobre dónde va a conseguir los puntos que le faltan, dio la clave: “Los tenemos. Nosotros creemos que hay, primero, un voto silencioso; segundo, que tenemos toda la fuerza, la ola que venimos desplegando […]. Todo eso nos va a llevar a que los puntos que nos faltan van a ser obtenidos el 31 de mayo”.

El primer aspecto al que se refiere Cepeda se conoce en política también como voto vergonzante, una expresión en la que el adjetivo alude a conductas, prácticas, actuaciones o ideas, opiniones o preferencias que se ocultan por vergüenza. La academia pone el ejemplo de una persona que pide limosna de manera encubierta, de la cual se puede decir: “Aunque no lo parece, es un pobre vergonzante”. Lo mismo pasa con esas personas que, en público, entre amigos, en sus trabajos y hasta en casa, manifiestan simpatías por algún candidato, pero el día de las elecciones depositan su voto por otro, por su predilecto secreto. Ese es el voto vergonzante.

En el estanque del centro hay muchos votos ya definidos

Con otras palabras, es el voto que a la gente no le gusta reconocer, ese que no muestran las encuestas. Además, apoyar a un candidato durante las campañas electorales no implica necesariamente salir a hacer campaña por él, ni por su partido. No se trata de gritar a los cuatro vientos las preferencias políticas. Al contrario, muchos de los votantes deciden ocultar su apoyo hacia ciertos candidatos hasta llegar a las urnas. Muchos de los que no responden encuestas o no dicen por quién van a votar, en realidad ya tienen su voto claro, que en este caso sería Cepeda, pero callan para no afectar sus relaciones personales, laborales o de otra índole.

Claro que en Colombia ser de izquierda ya no es, como ocurría hace años, un estigma. Por el contrario, su avance en la política en medio de enormes dificultades hasta llegar incluso a poner por primera vez un presidente de la República le ha dado a ese segmento del espectro político validez, legitimidad y prestigio. “Hemos hecho una demostración con realidades, con hechos, de que era posible llevar a cabo los cambios que hemos anunciado como programa o como proyecto político”, ha dicho Cepeda. “Nuestro modelo ya no es simplemente un planteamiento abstracto, sino que tiene hoy una manera de ser verificado con hechos, con indicadores”.

En un país tan polarizado, en el que, por ejemplo, ser de izquierda se asocia con la guerrilla y ser de derecha, con los paramilitares, muchas veces con consecuencias fatales para ambos casos, resulta natural, casi que un acto de supervivencia, ocultar la preferencia política. Esa realidad salió a la luz en la Encuesta de Cultura Política del Dane de 2022, que consultó a 71.986 personas: el 44,3 % se declaró de centro, el 17,9 % de derecha y el 14 % de izquierda. Otro 23,8 % no tomó ninguna posición. En todo caso, esos datos no se reflejaron en las urnas.

En las consultas interpartidistas del 13 de marzo de ese año, ese centro, representado por la Coalición Centro Esperanza, obtuvo apenas 2,28 millones de votos, mientras que la centroderecha y derecha (Equipo por Colombia) logró 4,14 millones de votos, y la izquierda (Pacto Histórico) recibió 5,8 millones de votos. Los extremos doblaron al centro. Además, en el Congreso elegido para el periodo 2022-2026, de las cinco principales fuerzas que dominarían el Senado, cuatro eran partidos de derecha o de izquierda y apenas uno de centro.

Es claro que en el estanque del centro hay muchos votos nadando aparentemente indecisos, pero ellos se saben, en silencio, de izquierda o derecha. Son el “voto silencioso” del que habla Cepeda. En este caso, lo que se dice de la izquierda también se podría predicar de la derecha (muchos votarán en silencio por Paloma Valencia o Abelardo de la Espriella). Pero la izquierda tiene una aplastante ventaja: también cuenta con el aparato del Estado, bien aceitado y funcionando sincronizado para empujar la candidatura de Cepeda.

Gobierno y aparato del Estado, dispuestos para Cepeda

En su corta pero reveladora respuesta a la pregunta sobre de dónde va a sacar los escasos seis puntos porcentuales que le faltan (a la luz de Invamer) para vencer en primera vuelta, Cepeda también habló de un segundo aspecto: “Tenemos toda la fuerza, la ola que venimos desplegando”. No lo mencionó, pero pudo aludir, además del impulso que ha adquirido la izquierda por su trabajo (que, no obstante, por sí mismo no le daría la suficiente tracción como para ganar el 31 de mayo), a la forma como el Gobierno de Gustavo Petro está empleando el aparato estatal a fondo para conseguir que su proyecto progresista siga con Cepeda.

Son múltiples los análisis que encuentran en el abultado incremento del salario mínimo, y el anuncio de un segundo aumento (si el Banco de la República sube las tasas de interés), un propósito electoral inocultable. Eso, sumado a, entre otros muchos aspectos, el engorde (grasa burocrática) del Estado con empleo militante, sin considerar el grave endeudamiento fiscal en que está quedando el país. Muchos de esos son votos seguros para Cepeda.

Que el aparato estatal y el Gobierno del presidente Petro están trabajando a marchas forzadas para conseguir la victoria de Cepeda quedó demostrado el pasado viernes primero de mayo, día en se celebró el Día del Trabajo. De nuevo, hubo acusaciones de que el Parque de las Luces, en Medellín, en donde pronunció un discurso el mandatario, fue llenado, entre otros, con estudiantes y trabajadores del Sena. Además, El Colombiano aseguró que le “llegaron denuncias” que evidenciaron “el desplazamiento de cerca de 700 personas en 16 buses y 3 chivas.

“Seis vehículos habrían salido de Caucasia, dos de El Bagre, dos más desde Pueblorrico y los demás automotores desde Valparaíso, Yarumal, Santa Bárbara, Andes, Támesis y Puerto Berrío”, sostuvo el medio antioqueño. “El dato lo confirmaría la alta afluencia de población indígena, incluso con niños, que hizo presencia en el evento y que debió soportar, en el calor del mediodía, la tardanza de Petro”, reportó el rotativo, que también dijo haber constatado dos hechos más: 1) ante la demora de Petro, calculada en dos horas y media, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) entregó fichas para que los asistentes reclamaran almuerzo, y 2) en la manifestación se entregó propaganda a favor de Cepeda.

Todo el ambiente a favor de Cepeda lo redondeó el discurso que pronunció el mandatario, que nada tuvo que ver con el Día del Trabajo ni con los trabajadores, salvo una alusión para satisfacer las formalidades en el saludo inicial. La intervención del jefe de Estado se puede sintetizar en tres aspectos claros: hacer un balance de su gobierno, invitar a votar por Cepeda (sin nombrarlo) en las próximas elecciones e impulsar su constituyente. Queda claro por qué Cepeda confía en el voto silencioso (vergonzante) y en “toda la fuerza”, “la ola” que se está “desplegando”, para ganar en primera vuelta.

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